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¿Cómo hacer un frasco relajante?

¿Cómo hacer un frasco relajante?

Conoce paso a paso cómo hacer un frasco relajante para tu hijo.

La comunicación con tu hijo, ¡es básica!

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¿Cómo hacer un frasco relajante?

Los frascos relajantes sirven para que tu hijo reduzca su nivel de estrés, ansiedad o nerviosismo. Estos son los materiales e instrucciones para elaborar uno.

Materiales

  • 1 frasco de vidrio o plástico transparente
  • 2 Pegamentos con diamantina, de preferencia tornasol (color a tu elección)
  • 2 sobres de diamantina fina, de preferencia tornasol (color a tu elección)
  • ¼ de jarabe de maíz
  • 1 vaso de agua tibia
  • 1 silicón

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Instrucciones

  1. Vierte los ingredientes en el frasco en el siguiente orden: primero el jarabe de maíz (llenar 1/2 del frasco); posteriormente el agua (½ frasco) y el pegamento con diamantina.
  2. Mezcla con un batidor todos los ingredientes (de preferencia que sea de madera) hasta que todo quede completamente disuelto.
  3. Agrega poco a poco la diamantina y vuelve a batir. Ya que esté perfectamente revuelto, sella el tapón del frasco con silicón.

¡Listo! Ya tienes tu frasco relajante. Recuerda que tu hijo debe usarlo bajo tu supervisión.

¿Ti hijo tiene ansiedad?

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¿Cómo hablarle de los sismos y otras catástrofes a tu hijo?

Ante los sismos u otras catástrofes, los niños pueden crearse infinidad de historias para explicarse lo ocurrido y todo lo que ven; ocurre que su cerebro no alcanza todavía a distinguir la fantasía de la realidad; mira cómo hablarle de los sismos. 

¿Cómo hablarle de los sismos y otras catástrofes a tu hijo?

A los cinco años de edad, los niños todavía entienden mucho de lo que ocurre a su alrededor a través de su pensamiento mágico, ese que mezcla su fantasía con la realidad, dando vida a explicaciones que ponen en marcha toda su creatividad.

Por ello, es necesario darles una explicación para que puedan entender el mundo que habitan y estimular la adecuada maduración de su pensamiento; así como ayudarlos a trabajar las emociones que pudiesen tener a raíz del evento. Te decimos cómo hablarles de los sismos y otras catástrofes que pudiesen vivir o ver a través de los medios de comunicación:

1. Indaga qué tanto sabe del tema. Lo primero es ver qué sabe del tema, pues podrías darle información innecesaria o que podría confundirlo porque no la entenderá. Pregúntale qué vivió, qué piensa de lo que pasó, qué le han dicho sus maestros, primos o amigos; es necesario escucharlo atentamente antes de decirle cualquier cosa.

2. Sé concreta en la explicación. No es conveniente ahondar en detalles ni intentar darle una explicación científica; puedes complicar esta charla queriendo hacerle ver la realidad tal cual para que sea una personita consciente cuando la verdad es que es un niño y su cerebro no está listo para entender algunas cosas, solo necesita saber qué pasó de modo preciso: “algunas veces la tierra se mueve y no está bajo nuestro control ni podemos saber cuándo lo volverá a hacer”.

3. Descubre qué siente y piensa. Para algunos chiquitos puede ser muy divertido sentir que la tierra se mueve, es un juego que quisieran repetir; para otros, resulta un acontecimiento traumático por los desastres que vieron en su alrededor cercano y el estrés que sintieron. Es importante saber lo que tu niño piensa y siente; ambos están unidos: si un niño pensó “qué divertido”, su emoción será la felicidad. Si pensó “se me va a caer la escuela”, seguramente va a sentir miedo. Escúchalo, nunca digas “aquí no pasó nada”, mejor déjalo hablar, que te cuente cómo vivió el suceso; permítele expresar sus emociones para que se sienta acompañado.

4. Valida sus emociones. Se trata de hacerle ver que así como él siente miedo, tú también, porque ello lo ayudará a no sentirse solo, sino comprendido. Siéntete con la libertad de expresar tus emociones frente a él, pero demostrándole que sin importar lo ocurrido, van hacia delante. El mensaje debe ser “no niego que me asusté, sin embargo, tampoco puedo esconderme o ya no hacer mis actividades”. Como tú reacciones, él lo hará.

5. Dile la verdad. Sé honesta, si le dices “nunca va a volver a pasar”, cuando tiemble otra vez, o las calles se inunden, perderás credibilidad frente a él. Háblale desde lo real, que sepa que estos desastres ocurren en el mundo y que seguramente pasarán de nuevo porque nadie tiene control sobre ellos. Incluso los chiquitos que tienen mucho miedo necesitan la verdad.

6. Hazle sentir seguridad. Puedes lograrlo ayudándolo a ver que la prevención es su mejor defensa. Un ejemplo: “es como cuando llueve, ¿tú sabes cuándo va a llover? Es algo que no podemos controlar, pero cuando sacamos el paragüas, estamos seguros, por eso lo llevamos en el bolso; en la escuela te han explicado qué hacer en los temblores para que tus compañeritos y tú estén seguros, en los simulacros, ¿recuerdas? ¡Muéstrame lo que te han enseñado!”.

7. Sin fotos ni imágenes. Si a los adultos muchas veces nos afecta ver las secuelas del desastre, para los niños son incomprensibles porque ellos no tienen la capacidad de abstracción para saber que eso ya pasó; se quedan con la idea de que lo que están viendo está ocurriendo en ese momento, por lo que podrían estar estimulando un estrés continuo en él.

8. Sé muy cariñoso con él. Necesita que estés cerca de él, atenta y disponible a que se exprese y a escucharlo; muchos niños reconstruyen la historia en sus juegos o a través de dibujos, eso es muy bueno porque así van asimilando lo que pasó

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Salud

Identifica cuáles son los tipos de ansiedad que afectan tu vida diaria

Identifica cuáles son los tipos de ansiedad que afectan tu vida diaria

Por Fernando Martínez y Mayra Martínez

Millones de personas en el mundo sufren trastornos de ansiedad, sin embargo, el desconocimiento sobre el mal ha ocasionado que los individuos no reciban un tratamiento adecuado.

¿Qué es la ansiedad?

Es la emoción natural desagradable de temor, que se percibe como señal de alerta y advierte un peligro amenazante, pero el motivo es desconocido.

Identifica cuáles son los tipos de ansiedad que afectan tu vida diaria

¡Te presentamos los principales tipos de este padecimiento!

Fobia Social

Temor a sentirse avergonzado en público, como al hablar, asistir a fiestas o entrevistas.

Fobia específica

Se centra en el motivo que desencadena la ansiedad, desde animales hasta objetos.

Trastorno obsesivo compulsivo

Pensamientos persistentes que ocasionan aprehensión y conductas repetitivas.

Trastorno por estrés

A partir de una experiencia traumática que produce miedo intenso y sentimientos de desamparo.

Crisis de pánico

Episodios de ansiedad intensa sin motivo aparente, con síntomas somáticos (dolor en el pecho, dolor de cabeza o estómago).

Agorafobia

Temor intenso al encontrarse en lugares concurridos o espacios abiertos.

Ansiedad Generalizada

Preocupación persistente y excesiva que aparece todos los días en un lapso de 6 meses.

La «ansiedad sana» ayuda a enfrentar una amenaza real pero la patológica afecta de una manera desmedida varias áreas de la vida.

Haz que tu vida sea más ligera…

Cómo ser más libre

Los síntomas fisiológicos son:

Nerviosismo intenso, palpitaciones, tensión muscular, incremento de sudoración y trastornos estomacales.

Los síntomas psicológicos son:

Aceleración del pensamiento, anticipación de futuros fracasos, bloqueo y problemas para conciliar el sueño.

¿Qué hacer?

Nadie más que tú conoce y sabe qué preocupa, ¿serán problemas económicos, peleas con tu pareja, depresión posparto…? Si sientes que no puedes tú sola salir del problema, debes acudir con un medico especialista como el psicólogo o el psiquiatra, ¡cuida tu mente y cuerpo!

En México el 12% de la población padece de este trastorno y el 90% de los casos son por estrés laboral, emocional, económico y social.

¿Padeces ansiedad?

Foto: Getty Images

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12 consejos para evitar la ansiedad

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Cómo cuido el ombligo de mi recién nacido

Cómo cuido el ombligo de mi recién nacido

Los primeros días de nacido el pediatra te indicará los mejores cuidados, pero casi siempre, se recomienda aplicar merthiolate blanco que ayuda a que el área seque más rápido después del baño y siga cicatrizando. No le arde, no te preocupes; el cordón no tiene terminaciones nerviosas.

Cómo cuido el ombligo de mi recién nacido

  1. Evita seguir recomendaciones caseras porque podrían causarle una infección a tu bebé.
  2. No le pongas nada encima del ombligo de tu bebé, colocarle algún objeto podría favorecer la humedad causando alguna infección.
  3. No le aprietes el abdomen con fajas, podría darle cólico y reflujo.
  4. Si evitas que se cierre el orificio umbilical puede ocasionar a la larga una hernia.
  5. Trata de que su ombligo no se jale con la ropa.
  6. No dejes que el ombligo quede debajo del pañal porque puede infectarse con pipí o popó. Dobla el pañal para que quede por abajo de la cicatriz umbilical.
  7. Si el ombligo de tu bebé no se cae de forma natural en los primeros 15 días después de nacer, acude al pediatra para que lo revise.
  8. Lava de formasuave con agua y jabón neutro durante el baño.
  9. Seca muy bien el ombligo para evitar la humedad y cualquier riesgo de infección, lo que debes favorecer en realidad es que el cordón quede bien seco después del baño; puedes usar una toalla o gasa.

Si notas algún tipo de secreción o mal olor del ombligo de tu bebé, corre de inmediato al médico, podría tener una infección, esto es una señal de alarma.

Experta: Dra. Geraldine Loredo Fuentes, Médico general, doula y educadora perinatal y de lactancia maternal.

Foto: Getty Images

¿A los cuántos días se le cayó el ombligo a tu bebé?

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17 consejos para un parto feliz

17 consejos para un parto feliz, enfócate en tu salud y en la de tu bebé

¿Tu bebé está por nacer? Seguro rondan mil preguntas por tu cabeza, ¿me dolerá? ¿Cómo será mi bebé? ¿Sabré qué hacer cuando llegue el momento? ¿Y si hay algún contratiempo? La sensación de incertidumbre, miedo y estrés te invaden porque te enfrentarás a algo desconocido aunque quizá alguna amiga o conocida te compartió su experiencia o hayas escuchado alguna vez alguna “historias de terror” sobre la cesárea, la anestesia…

17 consejos para un parto feliz

No vale la pena estresarte, cada parto es único y no sabrás qué pasará hasta que llegue ese momento. En lo que debes enfocarte es en tener pensamientos positivos y en ayudar a que tu bebé nazca bien. Con estos 17 consejos para un parto feliz, el momento del parto será memorable.

1. Cuida tu peso

No aumentes más de 10 kilos, trata de tener una alimentación equilibrada rica en frutas y vegetales para evitar padecimientos como la diabetes gestacional o presión arterial alta.

2. Haz ejercicio

Si tu médico lo indica, camina, practica natación o yoga bajo una asesoría profesional.

3. Lee mucho

Desde que sabes que serás mamá, trata de informarte de todo sobre el parto, los signos de alarma, técnicas de lactancia, así te sentirás más segura.

4. Involucra a tu pareja

Es importante contar con el apoyo de tu pareja, lean juntos, asistan a cursos, aprendan a respirar y a pujar, su cercanía te dará más seguridad.

5. Confía en ti

Tu cuerpo está capacitado para recibir a tu bebé, confía en que lo harás bien.

6. Ten todo preparado

Te aconsejamos que a partir de la semana 30, tengas a la mano una maleta con todo lo que necesitarás llevar al hospital.

7. Trata de dormir

Con el peso de tu pancita y las constantes ganas de ir al baño, seguro cada vez es más complicado conciliar el sueño pero trata de recostarte sobre tu lado izquierdo, así ayudarás a que le llegue una buena oxigenación a tu bebé.

8. Mantén la calma

Ante el primer síntoma de alarma habla con tu médico, él te indicará qué debes hacer.

9. Date un baño

Si estás programada, trata de darte un baño con agua tibia para relajarte.

10. Pide un masaje

Si lo deseas, puedes decirle a tu pareja que te dé un masaje en la espalda, hombros, manos, te ayudará a calmar los nervios.

11. No te presiones

Enfócate en ti, tu bebé y tu pareja, no sientas presión por avisarle a medio mundo que tu bebé está a punto de nacer.

12. Camina lento

Si ya estás en el hospital, sigue las indicaciones e tu médico, quizá te diga que debes caminar, porque estar acostada retrasa el proceso de dilatación y comprime los vasos sanguíneos que llevan la sangre al bebé.

13. Respira

Está comprobado que respirar reduce los nervios, la ansiedad y el dolor. Hazlo lenta y profundamente.

14. Ve a un curso psicoprofiláctico

En él te darán técnicas para respirar y prepararte mejor para recibir a tu bebé. Lo mejor es que vayas junto con tu pareja.

15. Trata de relajarte

Si estás muy nerviosa, todo tu cuerpo y músculos se tensan y la dilatación será más difícil.

16. Sé positiva en los cambios

Ten en mente que quizá algo pueda cambiar de última hora, es decir, si ibas a tener un parto natural pero por alguna circunstancia, tu médico prefiere hacerte una cesárea, fluye. No dejes que eso interfiera con tu felicidad, lo importante es que tú y tu bebé estén bien.

17. Prepara la cámara

Quizá por la prisa el pensar en llevar una cámara al hospital no se te ocurra, pero si quieres captar esos momentos especiales, no olvides que tenga pila, llevar el cargador y memoria suficiente.

¿Cómo saber que se acerca el parto?

Tu cuerpo manifiesta algunos cambios como:

  • Mayor secreción vaginal
  • Sientes contracciones
  • Se intensifican los movimientos de tu bebé

Tu actitud y la preparación que hayas tenido durante tu embarazo, ayudarán a tu bebé.

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¿Eres cibercondriaco?

¿Consultas continuamente el Internet para conocer los síntomas de una posible enfermedad? Podrías ser cibercondriaco. Te explicamos.

En alguna ocasión nos ha pasado a todos: escuchamos sobre una enfermedad, generalmente grave, llegamos a pensar que la tenemos, y antes de consultar con un médico, se ha hecho habitual tomar el celular, googlear los síntomas de dicha enfermedad y compararlos con lo que sentimos en ese momento.

Si esto ocurre de forma recurrente con una o varias enfermedades, se le denomina hipocondría: la sensación de padecer una enfermedad grave, cuando realmente los supuestos síntomas son provocados por los nervios o la ansiedad.

Una persona hipocondriaca sufre de un pánico irracional al dolor, la debilidad y la muerte, viviendo en un permanente estado de alerta que las lleva a obsesionarse con el funcionamiento normal de su cuerpo.

Actualmente, no son pocas las personas que utilizan el internet para hacerse un diagnóstico rápido sobre la posible enfermedad que sienten experimentar. La consulta minuciosa y excesiva en Internet se conoce como ciberconcría. Los cibercondriacos navegan por la red con la obsesión de encontrar la enfermedad que corresponden a sus síntomas, y tienen una necesidad impulsiva de comprobarlo.

En la opinión de los expertos, buscar información sobre posibles síntomas de enfermedades puede ser un paso útil, siempre y cuando no se descarte la opinión médica, debido a que el Internet no es una fuente de diagnósticos y tratamientos. Po el contrario: leer constantemente de enfermedades y sus síntomas sólo genera ansiedad y preocupación innecesaria.

¿Pánico por una enfermedad?

Los especialistas Mathewa, Gelder y Johnson proponen estas 10 pautas para enfrentar el pánico respecto a la sospecha de una enfermedad:

  1. Efectos de estrés: muchas sensaciones corporales son, de inicio, a causa del agobio por el estrés. No hay que dejarse llevar por un drama que sólo está en la cabeza.
  2. Hay sensaciones que únicamente son desagradables, pero no por ello, perjudiciales y/o peligrosas.
  3. No te permitas pensar que tienes una enfermedad grave, o el pánico aumentará.
  4. Tampoco te esfuerces porque el miedo a una enfermedad desaparezca, dale tiempo y relájate.
  5. Obsérvate y pregúntate cómo te sientes en estos momentos, y repite “no me pasa nada, estoy bien”.
  6. Cuando dejas de añadir pensamientos de temor, el miedo se atenúa y comienza a desaparecer.
  7. Afronta el miedo sin evitarlo, date cuenta que eres más fuerte que cualquier pensamiento.
  8. Anticipa la sensación de haber superado tu miedo.
  9. Forma un hábito que te haga sentir mejor y te evite pensar en una enfermedad: sal a dar un paseo, medita, arma y desarma cosas.
  10. Felicítate por sentirte bien. ¡Vale la pena!