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Niños violentos con sus padres, ¿por qué ocurre?

¡No te calles! Padres y madres también pueden ser abusados por sus propios hijos; los niños violentos con sus padres es un fenómeno social y psicológico necesario de atender por el bienestar de ellos mismos y de la familia.

En su portal, el psicólogo Andrés Cánivas explica que las causas de los niños violentos son, sobre todo, la baja tolerancia a la frustración, impulsividad, falta de habilidades en resolución de conflictos, distorsiones cognitivas y problemas relacionados con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), queno se han logrado trabajar adecuadamente con ellos.

Igualmente, la separación o divorcio de los padres podría despertar en los niños ira y, por tanto, conductas agresivas hacia ellos. Otro factor importante es el estilo educativo excesivamente permisivo, en el que los padres no ponen límites claros a los niños para mostrarles las conductas correctas, o el estilo autoritario, en el que el niño suele ser tratado por sus padres con violencia física y psicológica.

El experto señala que la edad en que los niños violentos suelen manifestarse es entre los 13 y 16 años: inicialmente puede ser que tu hijo se niega a hacer lo que le indicas o que cuando quiere algo que no le das reaccione con palabras hirientes y actitud grosera, pero pococ a poco el tono de su violencia sube y puede  llegar a ser realmente violento, lastimarlos físicamente.

Sin duda, es una conducta que puede prevenirse desde temprana edad manteniendo un canal de comunicación abierto con tu hijo, cercanía y contención emocional, así como un equilibrio familiar aún dentro de un entorno de separación de la pareja.

Sin embargo, lo que tu hijo debe sentir en su entorno familiar es la seguridad de que siempre podrá contar con sus padres, su protección y amor. Esto es lo que los niños buscan en sus progenitores.

¡No te calles! Es una manifestación de violencia intrafamiliar que muchos optan por callar por la misma razón de siempre: vergüenza y culpa

Si eres un padre o madre que está viviendo tal situación, no lo pienses más: tu hijo necesita ayuda de un profesional de la conducta humana, y tú también. Necesitan aprender a resolver la ira que podrían estar guardando por esta situación conflictiva.

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¿Tu hijo golpea a sus compañeros de la escuela? Aplica estos trucos

Hasta que aprenda a hablar, es muy probable que tengas un hijo que golpea a otros niños, que recurra a la fuerza para expresar su disgusto. ¿Cómo debes reaccionar? Necesitas intervenir para tratar de controlar las agresiones de tu hijo y ayudarlo a expresar sus emociones.

Sobre todo en los más pequeños, quienes a causa de que aún no son capaces de expresarse con palabras, recurren a los golpes como la única y eficaz vía para manifestar su enfado y sus frustraciones, también para hacer valer sus derechos: cuando otros les arrebatan sus juguetes o destruyen sus construcciones, intentan defenderse como pueden: unos lo hacen pegando y otros, escupiendo, mordiendo, arañando o jalando del pelo.

¿Qué hacer para evitar que tu hijo  golpee a sus compañeros de la escuela u otros niños?

Enseñarle reacciones pacíficas

Si los padres dicen a su hijo que no debe pegar y, al mismo tiempo, lo golpean en la mano por haber roto algo o tomado lo que no debía, el pequeño está recibiendo dos mensajes contradictorios que no hacen sino confundirlo. Los niños aprenden por imitación y necesitan tener un modelo que les enseñe a relacionarse con los demás de una forma socialmente aceptable. Lo que los padres deben transmitir a los hijos es que los conflictos siempre pueden solucionarse de una forma pacífica, mediante el uso de la palabra, y que no hay lugar para las agresiones.

Que diga No

En cuanto el niño empieza a balbucear los primeros vocablos, se le puede enseñar a decir “no” para impedir, por ejemplo, que otros tomen sus juguetes, también, para evitar ser agredido. Esto lo ayuda a expresar su inconformidad sin tener que pasar a la acción, por tanto, es una correcta alternativa a los golpes. Más adelante, se puede ir completando su vocabulario con expresiones como “es mío”, “¡vete!”, “dámelo”, “no quiero” o “¡déjame!” para hacerse respetar.

Desaprobar su conducta

Cuando un niño le pega a otro, basta con que los padres le hagan saber, de forma rápida y clara, que no aprueban sus agresiones. Lo que nunca deben hacer es decirle cosas como “eres muy malo” o “ya no te queremos”. Primero, porque el pequeño necesita tener la seguridad de que el amor de sus padres es incondicional (“te quiero, pero no me gusta que pegues”) y, en segundo lugar, porque si se siente avergonzado, es probable que aumente su enojo y no quiera colaborar.

Dejarlo convivir con otros niños

Su comportamiento tampoco debe ser motivo para prohibirle jugar con otros niños. En realidad, lo esperable en un niño tan pequeño es que todavía no esté preparado para jugar en grupo ni sepa aún compartir sus cosas con los demás. Sería un error pretender lo contrario. Sin embargo, a pesar de ello, el niño necesita la presencia de sus semejantes, ya que solo si tiene la posibilidad de estar en compañía de otros niños, puede aprender también a comportarse en grupo y a respetar a los demás.

Que resuelva solo sus peleas

Conviene conceder a los pequeños la oportunidad de que intenten solucionar a solas sus disputas, pero bajo la mirada atenta de un adulto que pueda actuar de inmediato si fuera preciso. El niño está aprendiendo a ser independiente y a separarse de mamá, debe asimismo aprender a elaborar una rivalidad que es natural en el ser humano. Cuando dos niños se enfrascan en una pelea, siempre que su integridad física no corra peligro, es preferible contar hasta diez antes de intervenir.

Cambiar lo que está haciendo

Una manera realmente efectiva de “frenar” a un niño pegalón sin tener que separarlo del grupo es animarlo a cambiar de actividad. De esta forma, es muy probable que olvide enseguida el motivo de la pelea y se concentre entusiasmado y feliz en el nuevo juego. ¡Y asunto arreglado!

Brindarle un entorno de comprensión

Es, sin lugar a dudas, el mejor antídoto contra la agresividad infantil. Esto nada tiene que ver con permitir que los pequeños puedan hacer todo lo que se les antoje. Una educación excesivamente complaciente y permisiva resulta tan inapropiada y perjudicial para ellos como un ambiente demasiado rígido y autoritario que frustra constantemente todas sus expectativas.

Dejarlo expresar sus sentimientos

Es negativo transmitir a los niños mensajes como “no llores”, “los niños berrinchudos son feos”, “no seas encimoso”; lo mejor es dejarlos expresar libremente sus sentimientos, sobre todo durante el juego: si están alegres, abrazan, acarician y dan besitos a sus muñecos, está bien. Abrazarlos, darles mimos, acariciarlos y besarlos, está bien. Es una forma de enseñarlos a ser amorosos en lugar de agresivos.

Si tu hijo tiene esta conducta, lo mejor es saber si es propenso a convertirse en un niño bully o ya los es: 

 

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Enseña a tu hijo a no ceder a los chantajes de sus amigos

A esta edad son muy habituales los chantajes entre amigos («si no me das ese juguete no te invito a mi cumple»). Te proponemos explicar a tu hij@ lo que son y animarlo a permanecer firme y no ceder a las presiones de los demás. Hacerlo fortalece  el concepto que empieza a desarrollar de sí mismo.

¿Qué es un chantaje?

Se considera una forma de maltrato psicológico mediante el cual se influye en las decisiones y acciones de otra persona. Los involucrado tienen una cercanía emocional (como en este caso, los amigos de tu hijo), justo eso facilita al chantajista lograr sus propósitos, además de que su víctima suele manifestar dificultad a decir no y de defender su criterio; una baja autoestima.

Por supuesto, es dañino para el bienestar emocional de la víctima, porque se ve forzada a actuar en contra de su voluntad (aunque piense que aquello que le pide hacer el chantajista es incorrecto: «miéntele a la profesora o dejas de ser amigo», su necesidad de ser aceptado o amado lo lleva a ceder al chantaje) y se deja influenciar muy fácil. Esta condición provoca que su autoestima se debilite aún más, porque se percibe como débil e incapaz de defender lo que realmente quiere, siente y piensa. ,

¿Qué debes hacer?

  1. Fortalecer el autoestima de tu hijo; enseñarle que él es capaz de salir adelante por sí mismo, que sus sentimientos y pensamientos valen.
  2. Hacerle saber que no está solo, que cuenta con sus padres para solucionar cualquier problema que se le presente.
  3. Darle tu confianza; tu hijo necesita sentir que tú, como mamá o papá, le creen y puede contarles cualquier cosa.
  4. Asegurarte de que sienta amado; ocurre que la falta capacidad de enfrentar los chantajes se relaciona con la percepción de no sentirse amado. Tu niño necesita saberlo y sentirlo.
  5. Enseñarle a reconocer cuando sus amigos pretenden que haga algo que no quiere; a escuchar su intuición, el foco rojo que le avisa lo que está bien y lo que está mal.
  6. Fomentar en tu hijo el empoderamiento; el poder de decisión, de seguridad en sí mismo, el respeto a su emociones y sus ideas, a su valores. A decir no.

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