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Amor de hermanos, ¡un mundo de emociones que los beneficia!

Se creía que la rivalidad y los celos eran los sentimientos predominantes entre los hermanos de corta edad, pero existe todo un mundo emocional entre ellos que beneficia en mucho su desarrollo social. Es que el amor entre hermanos es único.

EL MAYOR

El nacimiento de un hermano convierte automáticamente al niño que había (único o menor, hasta ese momento), en mayor. Ocurre que los padres suelen subirlo un escalón y considerarlo más maduro y capacitado para ciertas tareas; entonces empieza a adquirir virtudes que no le conocías:

¿De dónde le ha salido esa paciencia a la hora de ponerle el suéter a su hermano, hacer una sencilla torre de cubos sólo para que el bebé la derribe, dejarse ganar en una pelea…? ¿Y por qué muestra tan orgulloso a sus amigos a su hermano pequeño? El hermano mayor suele considerar que debe cumplir ciertas expectativas en cuanto al cuidado de su hermano menor, por lo que se muestra más proactivo.

Los papeles están claros y nadie tiene nada que demostrar: el mayor es mayor y tiene garantizada la admiración del pequeño nada más por existir, y el pequeño es pequeño y sólo por eso su hermano entiende que se le dedique más atención, sobre todo si él disfrutó de la atención que necesitaba de sus papás.

EL PEQUEÑO

Los niños con hermanos mayores suelen aprender antes a hablar y algunos también a caminar (sobre todo si el mayor está comprometido con los primeros pasos de su hermano). En general, no hay mayor estímulo para su desarrollo intelectual y psicomotriz que su querido hermano mayor. Lo admira profundamente y, si los padres favorecen una buena relación entre ambos, suele confiar a ciegas y tomarlo como referencia para cualquier cosa.

También admirará a los amigos de su hermano, sus gustos y aficiones: se pasará unos años imitándolo. Los pequeños crecen compartiendo sus juguetes con el mayor (es más, deseando compartirlos), en un mundo menos adulto y más divertido del que probablemente disfrutó su hermano.

Los menores crecen siempre acompañados y el camino para ellos suele ser más sencillo, ya que su hermano ha abierto las puertas: con tu primogénito aprendiste a tener menos miedo y más confianza en las posibilidades de los niños; el pequeño recogerá los frutos de ese trabajo.

ASÍ ES SU AMOR

No es raro ver a un niño ofrecer su chupón a su hermanito que llora; abrazarlo y besarlo tratando de consolarlo. Los niños enseguida desarrollan afecto hacia un bebé: se disgustan cuando se alejan, los saludan cuando vuelven, los prefieren como compañeros de juego y se acercan a ellos buscando seguridad ante la presencia de extraños; además, les encanta imitarlos.

Los expertos opinan que la calidad de la relación entre hermanos varía: aunque siempre habrá una dosis de rivalidad, celos y otra de cariño, la predominancia de uno u otro tipo de sentimientos puede hacer que la balanza se incline del lado conflictivo o positivo. Esto es importante porque el ambiente que los papás creen entre los hermanos desde el principio influirá en su relación futura y en el desarrollo de su personalidad.

Un hermano es un contrincante, claro está: un adversario en los juegos, un rival en los favores de mamá. Pero también es un confidente, un aliado frente a los papás, el amigo más fiel. Todos estos ingredientes, los positivos y los que no son tanto, hacen posible que se fragüe a fuego lento durante los primeros años de vida una relación especial… para siempre.

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Crea entre tus hijos una buena relación de hermanos

 

 

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¿Por qué todo niño necesita pasar tiempo a solas con papá «sin mamá»?

La idea del tiempo a solas con papá no es tan descabellada como puede parecer, de hecho, es apremiante. Lo corroboramos al platicar con la psicoanalista Paty Osuna, quien nos explica las razones. Te las compartimos. 

A solas con papá «sin mamá»

Paty Osuna nos explicó: “El padre no se puede vincular de la misma manera cuando está presente mamá; ella genera distorsión entre él y su hijo porque ella es la persona más importante en la vida de cualquier pequeño, en el sentido de que es a quien naturalmente se dirige cuando siente alguna necesidad”.

La trascendencia del tiempo a solas con papá radica en que al no estar mamá, el padre se va convirtiendo en un recurso más al que el pequeñito puede recurrir también para satisfacer sus necesidades. Es importante que los niños formen un vínculo fuerte con cada uno de sus padres, ya que ello les da más seguridad y confianza en sí mismos.

La especialista nos cuenta… “Pasa algo importante, sobre todo en las familias pequeñas: cuando la mamá regaña al niño y se enoja, él se siente muy mal; pero cuando tiene un tercero que lo consuele y oriente, aprende a enfrentar mejor la situación. Saber que tiene a papá, aunque en ese momento físicamente no esté, lo reconforta. En cambio, cuando esta conexión no existe, ¿cómo crees que el niño se siente? Siempre puede haber otro, claro, su abuelo o tía, pero lo ideal es que sea papá ese tercero”.

Patricia Osuna nos explica que los ideales a alcanzar se determinan por lo que de niños creemos que los papás esperan de nosotros. Cuando ellos reconocen nuestros logros, nos llenamos de orgullo porque sentimos que nuestro esfuerzo importa; esto nos da la confianza necesaria para desempeñarnos exitosamente en la vida.

El hecho de que papá conviva con los hijos favorece que los conozca; luego, que reconozca sus logros y entonces, favorezca la expectativa de éxito; lo cual es determinante para que un niño sea un adulto exitoso.

“Los estudios relacionados con el éxito laboral de la mujer han revelado que las féminas sumamente destacadas, como una presidenta de compañía, una lideresa de algún movimiento social o líder en algún campo, tienen en común la presencia de un padre que las ha impulsado; o que tuvieron cuando pequeñas cierta mirada complaciente del varón que fungió como su padre, aunque no necesariamente haya sido el biológico”, argumenta la especialista.

La mayoría de las mujeres piensa que cuando papá se queda solo con sus pequeños es probable que la casa acabe como campo de la tercera Guerra Mundial. Sin embargo, es interesante hacer este ejercicio porque “la forma de hacer las cosas de papá” aporta a los hijos otra manera de solucionar problemas. A veces, ellos son muy creativos; otras, aberrantes, como sea, mediante esta “otra manera” los niños se percatan de que siempre hay más de una solución; asimismo, se les transmite la capacidad de aventurarse a experimentar, lo cual enriquece su mundo.

Por ejemplo, ante un conflicto, llámese comprar una casa, las mujeres hablan: “hay que irnos a informar de todas las opciones”; los hombres, al ser más kinestésicos, por la testosterona tienden a la acción: “hay que comprar este modelo y ya”. Estas distintas formas de los padres enseñan al chiquito que es posible enfocar un mismo problema desde ángulos variados.

Quizá a mamá le ha pasado que un día, cocinando un huevo como siempre, de repente, su niño le dice “mami, mi papá lo hizo así la otra vez, te digo cómo”; sin imaginarlo, el pequeño pone ante sus ojos otra forma de cocinar el huevo, una que a ella jamás se le había ocurrido. Pues bien, este tipo de soluciones alternas se presentan gracias a que el niño tuvo la oportunidad de convivir a solas con su papá.

Ahora que conoces los beneficios de dejar a tu niño al cuidado de su papá,
¿por qué no establecen un sábado o domingo al mes como «el día a solas con papá».
Será toda una aventura para tu familia.

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¿Cómo papá crea su vínculo de amor con su hijo?