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Una infancia feliz, ¿por qué es tan importante para crecer bien?

Conoce el documental que promueve la Unicef para tomar conciencia sobre la importancia de la primera infancia para los niños en todo el mundo.

El comienzo de la vida? es el nombre del documental auspiciado por la Unicef que aborda y trata de comunicar por qué es importante la primera infancia para todos los peques. En esta película también aparecen la supermodelo Gisele Bündchen y el Premio Nobel de Ciencias Económicas ganador James Heckman, quienes brindan su perspectiva según su propio caso.

El documental, que actualmente se encuentra en plataformas como Netflix, iTunnes o Google Play, refleja y explorar el impacto del ambiente temprano de un niño en su desarrollo cognitivo, social y emocional, lo cual, según el caso, lo impactará de forma positiva o negativa para el resto de su vida, desde la perspectiva de la neurociencia. ¡Aquí te lo dejamos!

Filmado en Argentina, Brasil, Canadá, China, Francia, Italia, Kenia y Estados Unidos, este trabajo muestra los primeros años de vida de los niños y sus familias; con lo que demuestran la importancia del contacto entre los padres e hijos, y lo esencial de compartir momentos de calidad y estrechar vínculos de confianza, amor, acompañamiento y guía a lo largo de la primera infancia (los primeros 6 años de vida).

Las familias que aparecen entrevistadas en el film son de una gran variedad de orígenes culturales, étnicos y sociales, lo cual hace que se sienta que sin importar las clases sociales o las culturas, siempre los primeros años de vida de los niños, son los que les darán las bases en salud, desarrollo emocional y social. Con ello, la Unicef desea que tomemos conciencia sobre la importancia de atender bien a los pequeños en su primera infancia.

Por Berenice Villatoro

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Tu hijo no expresa sus emociones, podría tener Alexitimia

Se presenta en el 10% de la población y genera problemas para socializar, hacer amigos y encontrar pareja. Si has notado que tu hijo no expresa sus emociones, revisa esta información.

El profesor de psiquiatría Peter Sifneos dio a conocer  el término «alexitimia» en 1972, para referirse a un trastorno que imposibilita a la persona detectar sus propias emociones, por lo tanto, darle un nombre a lo que siente.

Estas personas son incapaces de identificar y de expresar sentimientos como el amor, el odio, la alegría o el enojo, que son considerados tan comunes. Aunque eso no significa que no las sientan, sino que no pueden expresarlas.

La alexitimia puede aparecer desde temprana edad, porque los niños no ponderan sus estados mentales ni los vinculan a palabras, por lo que si los papás no estimulan el reconocimiento ni enseñan cuáles son los términos adecuados para describir cómo se siente el menor, esto generará el bloqueo y desarrollará el trastorno.

La alexitimia primaria puede deberse a factores hereditarios, manifestándose en ese caso desde la infancia; o aparecer como consecuencia de alguna enfermedad neurológica, como la esclerosis múltiple o el párkinson, o como causa de ictus, traumatismos o tumores cerebrales.

Y la alexitimia secundaria, se presenta cuando la persona ha sido sometida a situaciones traumáticas intensas en la vida adulta (por ejemplo, malos tratos) y puede ser causa de un desorden en el aprendizaje emocional del afectado.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a reconocer sus emociones? 

Alegre, triste, enojado…¡Enséñale a reconocer sus emociones!

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¿Por qué tu hijo necesita sentirse seguro con sus papás?

Necesitamos de otras personas para sentirnos seguros, tu bebé o hijo necesita sentirse seguro con mayor razón porque acaba de llegar al mundo. Conoce más de este importante tema para el desarrollo emocional de tu hijo.

Somos seres sociales, necesitamos de otros seres para formarnos biológicamente, comer, pensar, etc. . Somos más estables y nos sentimos más tranquilos cuando pensamos que hay personas confiables que nos cuidan.

Cuando un bebé nace, necesita de todo tipo de cuidados para sobrevivir y se vuelve fundamental la relación que tiene con la persona que lo cuida, no tiene que ser la madre, puede ser alguna otra persona con la que desarrolle un vínculo sólido y especial, una persona en quien confiar, sin embargo, en la mayoría de los casos, es con la mamá con quien se desarrolla este apego, si se desarrolla esta relación de manera que el niño se vaya sintiendo seguro, entonces desarrolla un apego seguro que le permitirá desarrollarse con más confianza y enfrentar mejor los retos de la vida.

Seguro con sus papás

Aún en el más seguro de los apegos, surgen situaciones de separación, desde dejarlos un ratito para bañarte, tardarte en darle el pecho o el biberón, salir a trabajar, etc. Este tipo de eventos frustrantes para el bebé, son vividos como pérdidas pero con el tiempo aprende que mamá vuelve, y a pesar de la incomodidad, va generando confianza.

En los momentos de pérdida se elaboran duelos y el bebé se va preparando para generar nuevos lazos afectivos que serán muy importantes para las relaciones y estabilidad emocional futuras.

Cada día veo mamás muy preocupadas por la separación con sus hijos, no te angusties, la separación es algo normal y esperado, tu hijo tiene que aprender a relacionarse con otros algún día, si todo sale bien, ya no te necesitará y podrá valerse por sí mismo, eso es lo más importante de generarle seguridad, que un día pueda separarse sin miedo ni culpas.

Lo ideal es darle pecho, pero emocionalmente hablando, le puedes dar biberón de manera amorosa, viéndole a los ojos, conectándote con él, recuerda, lo importante es establecer un vínculo.

No te mortifiques cuando lo dejas por momentos, le estás ayudando a que desarrolle el pensamiento y lidie con la frustración, uno de los grandes problemas de nuestra época es que estas generaciones no saben enfrentar el dolor y la frustración, si tú no lo haces, la vida lo hará y será más difícil.

La ansiedad es tuya y se la transmites, en la medida que puedas ir separándote de tu bebé sin angustia, le transmites que pueden estar en otros lugares y con otras personas.

Despídete siempre! Imagínate que estas en algún lugar y de repente, la persona con la que fuiste ya no está, qué miedo! Qué pasó? Así sienten los niños cuando no te despides.

Psc. Iskra Salcido Valle, psicoterapeuta, orientadora psicológica en el IPN, presidenta de la asociación de egresados de psicología de la Universidad Iberoamericana. iskrasalcidovalle@hotmail.com Whatsapp 55 8702-1153

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Frases que NO debes decir a tu hijo cuando «no puede» hacer algo

Las palabras que usas para corregir, acompañar, motivar o calmar será su diálogo interno que lo acompañará durante toda su vida. Entonces ¿qué frases usar y no debes decir a tu hijo cuando se enfrenta a un reto? 

Ojo! Eso no significa que tu rol sea el mismo que una porrista que sólo quiere hacer sentir bien y animar, es más bien una oportunidad para generar frases en su mente que lo lleven a dirigir sus acciones.

Cuando te enfrentas a un reto en tu día a día, cometes un error o te sientes confundido escuchas una voz interna. Es algo dentro de tu mente que a veces te anima y a veces te hace sentir un poco peor con frases como “¡Claro! Siempre es lo mismo conmigo”.

¿De dónde viene ese diálogo? Se construye en los primeros años de vida, es una interiorización de las frases que otros nos repitieron. Durante la infancia la brújula moral se va creando conforme los límites son marcados, los impulsos manejados y la motivación externa se convierte en interna.

Lo mejor, antes de decir algo, es observar ¿a qué reto se enfrenta? ¿qué es lo que lo lleva a creer que “no puede” hacerlo? ¿es realmente un reto más difícil de lo que puede lograr? Y lo más importante, como decía María Montessori, ¿cómo lo puedes ayudar para que lo haga solo?

NO debes decir a tu hijo

“Ya, yo lo hago”

Con esta frase estamos comunicando que efectivamente, el niño no puede hacerlo. Habrá veces que el reto sea muy difícil para la etapa evolutiva en la que está y necesita que nosotros lo hagamos. En esos casos, es más aconsejable decir algo como “cuando te enfrentas a un reto, puedes pedir ayuda” o “yo te puedo ayudar, seguro luego lo vas a poder hacer tú solo”.

“No digas no puedo”

Cuando un niño dice “no puedo” hay que observar si realmente necesita que lo hagamos nosotros o está buscando un camino fácil para algo que realmente ya sabe hacer. Una buena idea es guiarlo con palabras específicas paso a paso por lo que debe hacer para lograrlo, siempre siendo muy claros. Por ejemplo: “para ponerte el calcetín primero ábrelo, mete primero tus dedos y luego acomódalo para que cubra tu pie”.

“O lo haces o no hay…”

Condicionar las acciones esperando una recompensa o intentando evitar un castigo es muy efectivo a corto plazo porque los niños “obedecen”, pero realmente no se está ayudando a crear una disciplina interna que lo ayude a largo plazo.

Busca cambiar este discurso por una motivación, frases como “yo sé que estás cansado pero ya casi acabas” o “estoy segura que tu puedes con esto” lo ayudan a superar la frustración entendiendo que lo debe hacer, no por algo que viene sino porque eso se debe hacer. Más adelante esto es lo que nos ayuda a mantenernos en un camino para alcanzar nuestras metas.

En suma, lo ideal es hacer conciencia y reflexionar hoy sobre los mensajes que das a tus hijos. ¿Qué diálogo interno estás formando? Y lo más importante,
cómo puedes ayudar a fomentar su autoconfianza.

Por Lic. María Cristina Fernández, Gerente Pedagógico de Advenio

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¿Por qué a tu hijo le divierten tanto las cosquillas?

«¡Otra vez, mami!»… las cosquillas son una sensación muy placentera, tanto que aunque puedan llegar a causar «angustia» ¡deseamos más y más! ¿Pero por qué y por qué les gustan tanto a los niños? 

Básicamente hay dos explicaciones:

Le dan placer

La sensación placentera de las cosquillas libera dopamina, que obliga al cerebro a desear más; ocurre que el cerebro siempre buscará aquellas experiencias gratificantes ¡y las cosquillas lo son!

La dopamina es el centro del placer de nuestro cuerpo, ya que regula la motivación y el deseo, esto hace que tu hijo quiera repetir la conducta que le está proporcionando beneficios o placer (justo como las cosquillas).

Lo curioso es que la dopamina se libera tanto con estímulos agradables como con desagradables, por lo que si bien las cosquillas llegan a generar ambas sensaciones, tu hijo siempre querrá conseguir más.

 Lo hacen sentir vinculado a mamá y papá

Las investigaciones en el tema han revelado que la respuesta de las cosquillas sirve para crear vínculos sociales. Por esta razón, el cerebro no reacciona cuando uno mismo trata de hacerse cosquillas: las autoinfligidas no tienen mucho sentido ni finalidad en la sociabilización y menos en la necesidad biológica de sobrevivencia, en el sentido de que necesitamos vincularnos con los otros para satisfacer nuestras necesidades básicas.

En este sentido, los bebés y los niños, que instintivamente se saben vulnerables y con la necesidad de la protección de los adultos que los cuidan, usan las cosquillas como un medio para conectar con ellos, socializar y crear lazos afectivos que les garanticen la sobrevivencia.

Por esto mismo, desde esta teoría darwinesca, se cree que la función primera de  las cosquillas es el vínculo afectivo con la madre, y, posteriormente, esa misma felicidad se extiende a otras relaciones sociales.

Son un tipo de juego

Los niños son los maestros del juego porque les crea mucho placer y las cosquillas tienen relación con las conductas de juego: el cerebro es  capaz de rastrear el propio movimiento y por eso sabe dónde está la propia mano, por ejemplo. Pero desconoce y no puede saber dónde estará la del otro. En tal sentido, es un juego en elq ue la diversión radica en el facto sorpresa: no saber por dónde va a venir la sensación placentera.

Con información de Psyciencia

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Haz el Saludo al Sol con tu hijo y llénense de alegría

Con esta serie de asanas se divertirán y aprovecharán todos los beneficios que su cuerpo recibe gracias al yoga. Aprendan juntos a hacer el Saludo al Sol, llénense de buena vibra y de alegría. 

Enseñar yoga a los niños es una práctica que en países como Francia, Noruega o Alemania ha llegado incluso a las aulas escolares, donde se incorpora como una disciplina más.

En México aún sigue siendo una actividad extraescolar, pero empieza a ser cada vez más demandada. Entre otras cosas por los beneficios que aporta a los más pequeños.

Beneficios del yoga 

  • Aprenden a ser conscientes de su cuerpo.
  • Eliminan el cansancio y la ansiedad a través de los estiramientos y la respiración.
  • Como otras prácticas deportivas, el yoga aumenta su autoestima, disminuye el estrés y les ayuda a dormir mejor.
  • Aumentan sus defensas, al trabajar el sistema endocrino.
  • Fortalece y flexibiliza el cuerpo y la mente, además de mejorar la coordinación y el ritmo.
  • Produce bienestar. Los niños se sienten alegres y optimistas.

¿A partir de qué edad tu hijo puede hacer yoga?

Es mejor a partir de los tres años. Si tu pequeño yogui no tiene más de un par de años de edad, asimismo imite bien la postura de la tortuga o de la serpiente, no quiere decir que ya esté listo para acudir a una clase de yoga. Aunque puedan acompañar a sus madres o padres en las clases para bebés, en éstas quien realmente practica es el adulto.

No es sino a partir de los tres años cuando tu hijo ya está preparado para seguir una clase sin dispersarse. Por eso, los profesores aconsejan que no comiencen antes de esa edad. Cuando llegan a los cinco años, ya se encuentran más que listos para disfrutar plenamente de esta disciplina.

Ya sólo queda vestirlos para la ocasión. Basta con que sea ropa cómoda, así que con unas mallas y una camiseta estarán perfectos (como tienen que descalzarse, no hace falta llevar zapatos deportivos). Ahora sí, está listo para su primera sesión de yoga.

¿Cómo hacer el Saludo al Sol?

  1. Párense con los pies rectos, mirando hacia delante, las manos apuntan hacia abajo; enseguida suban las manos y junten las palmas a la altura del pecho, en posición de oración. Respiren.
  2. Inhalen y suban los brazos arriba; inclínense hacia atrás, llevando la cadera hacia delante. Exhalen y vayan hacia los pies.
  3. Coloquen las manos al lado de los pies y lleven la pierna derecha hacia atrás; levanten la cabeza y estiren la espalda, con las manos aún apoyadas. Inhalen.
  4. Con las manos apoyadas en el suelo, exhalen y lleven la pierna izquierda hacia atrás para colocarse en la postura del perro boca abajo. Levanten la cadera todo lo que sea posible y miren hacia su ombligo.
  5.  Apoyen las rodillas en el suelo y lleven hacia atrás las caderas, apoyándolas en los talones, dejando las manos colocadas hacia delante.
  6. Deslicen el cuerpo hacia delante, apoyen la barbilla, el pecho y por último el abdomen. Dejen sus manos apoyadas a la altura de los hombros y suban el tronco, arqueen la espalda hacia atrás. Tomen aire.
  7. Coloquen sus pies para levantar las caderas hacia arriba y realizar la postura del perro boca abajo, estiren la espalda.
  8. Mientras inhalan lleven la pierna derecha hacia delante, cerca de sus manos, y dejen la izquierda extendida con la rodilla apoyada hacia atrás, levanten la cabeza y estiren la espalda.
  9. Den un gran paso con la pierna izquierda para colocarla al lado de su otra pierna, y estiren las piernas. Suban con la espalda redonda, inhalen.
  10. Pongan las manos en oración hacia su pecho y expulsen todo el aire.

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Sonrisa de alegría, venganza, tristeza; cómo sonríes según tu emoción

La sonrisa es un gesto que pensamos refleja siempre alegría, agrado o felicidad. Sin embargo, algunas veces expresa sentimientos como miedo, ira, desprecio y varios más. Te invitamos a identificar cómo sonríes según tu emoción, te puede ayudar a reconocer cuando tu hijo se sienta triste o enojado para ayudarlo a resolver su emoción y hacerlo sentir mejor, o acompañarlo en su felicidad. 

El primero en intuir que había diferentes tipos de sonrisa fue un médico francés del siglo XIX, llamado Duchenne de Boulogne. A este hombre se le considera uno de los pioneros de la neurología y toda una autoridad en materia de sonrisas.

Tipos de sonrisa  según tu emoción

CUANDO TE SIENTES SATISFECHA, ALEGRE, FELIZ… Se caracteriza porque no solo ríen los labios, sino todo el rostro, especialmente los ojos. Es la más auténtica y también la más poderosa. Cuando la sientes y haces, puedes lograra todo lo que te propongas porque causas un efecto de simpatía, aceptación y buena vibra en los demás.

Cuando te sientes triste pero debes sonreír:

  • La sonrisa miserable. Los labios sonríen de forma ligeramente asimétrica, pero en los ojos hay una profunda expresión de tristeza.
  • La sonrisa de miedo. Ocurre cuando te sientes indefensa y sonríes para demostrar que no tienes planes hostiles frente al otro; se suele hacer ante personas consideradas de estatus superior, como los jefes.
  • Sonrisa de soledad. Se trata de una sonrisa apenas perceptible que a veces se acompaña de una leve expresión de tristeza. Su principal característica es que solo se manifiesta en completa soledad.

Cuando sonríes por compromiso:

  • La sonrisa suprimida. Es una expresión genuina de felicidad, pero la consideras inapropiada y por eso terminas conteniéndola.
  • La sonrisa falsa. Es la típica sonrisa de cortesía de cuando quieres ser amable con los demás; las comisuras de tus labios se levantan, pero tus ojos permanecen inexpresivos.
  • La sonrisa vergonzosa. Cuando te sientes abochornada; viene acompañada de una ligera inclinación de cabeza y, muchas veces, te ruborizas.
  • Sonrisa coqueta. Es una sonrisa que tiene algo de insinuante y, por lo mismo, de enigmática. Casi siempre los ojos se entrecierran ligeramente, mostrando una expresión de picardía.

Cuando sientes rechazo o menosprecio con los otros: 

  • Sonrisa maliciosa. Cuando la desgracia de lo otros, alegran. (Los niños la tienen cuando hacen una travesura y regañan al hermanito o amiguito, por ejemplo).
  • Sonrisa de desprecio. la sonrisa surge, pero el resto de la cara muestra enojo; ocurre cuando sientes venganza.

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10 cosas que puedes hacer estas vacaciones para darle amor a tu hijo

Aprovecha este tiempo libre en casa, con tu hijo y familia para llenarlos con tu amor, hacerles saber que son lo más importante que tienes en tu vida. Te compartimos estas 10 ideas para darle amor a tu hijo.

¡Es el momento! Ahora que estás tranquila, sin la prisa de la escuela, los deberes en el trabajo, la presión de tu jefe, el tránsito vehicular y todo lo demás de tu cotidianidad, te será más natural transmitirles tu afecto, porque no estas pensando en los miles de pendientes; te sientes más en calma. Así que… respira, trae a tu cabeza los sentimientos bonitos que tu hijo, tu pareja, tu familia te inspira y recuérdales que estás ahí para ellos. ¿Cómo? Es muy fácil…

  1. Deja que duerma contigo en tu cama y abrázalo ahí acostados.
  2. Juega con ellos almohadazos y llénalos de mordizcos, cosquillas y besos.
  3. Salgan a pasear al perro, a llevarlo al veterinario a una revisión, a correr junto con él; báñenlo y revuélquense con él.
  4. Cocinen postres; deja que tu hijo experimente con ingredientes, pregúntale qué le gustaría ponerle a la receta.
  5. Juega con tu hijo a lo que a él le gusta; aprovecha para conocerlo más, pregúntale de sus amigos, pídele que te cuente qué hace en su día a día, qué siente, qué piensa…
  6. Vean películas en casa acurrucados en un sofá, preparen palomitas, mini hamburguesas, papitas, platanitos o camote frito.
  7. Hagan un picnic en casa o campamento con su tipi, cuenten historias chistosas o de miedo, platícale de tu infancia, de tus travesuras, de tus papás, tus amigos…
  8. Invita a los abuelos a desayunar a tu casa o vayan todos a un restaurante; hagan una tarde de cine o una mañana de caminata por un parque; piensa en eso que no has hecho aún con ellos y hazlo junto con tu hijo.
  9. Lleva a tu hijo a la colonia donde vivías de pequeña, muéstrale tu escuela, el parque donde jugabas, tu calle…
  10. Desayunen, coman o cenen en casa, prepara la mesa, ponla bonita, cocina algo especial; se trata de que tu hijo recuerde sus vacaciones como un tiempo en que él, mamá, papá y sus abuelos están unidos, en familia. Y si son solo tú y él, es lo mismo; el caso es que tu niño sienta que las vacaciones son para estar en familia, demostrarse su amor y llenarse de memorias repletas de felicidad.

Y asegúrate de decirle… ¿Sabes que te amo? Pues sí, eres el regalo más sorprendente y maravilloso que la vida me pudo dar. Gracias por ser parte de mi vida. Te amo.

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Actividades divertidas para las vacaciones

Para que tu hijo use toda la energía y entusiasmo que este periodo le despierta porque quiere divertirse a lo grande y hacer muchas cosas, checa estas ideas de actividades divertidas para las vacaciones que puede hacer. 

El verano es un momento perfecto para pasar tiempo en familia y en las vacaciones, los niños tienen tiempo para hacer actividades que cuando están en la escuela son difíciles de llevar a cabo. No necesitas romperte la cabeza para mantenerlos divertidos, te damos una guía con actividades sencillas para pasar horas divertidas.

Actividades divertidas para las vacaciones

Dibujo y pintura: Una excelente opción para que los pequeños desarrollen su creatividad e imaginación. El pintar cerámica favorece la expresión, desbloquea la creatividad, desarrolla la autoestima y ayuda a la relajación.

Manualidades: Contribuye a desarrollar sus habilidades motrices y les da la oportunidad de echar a volar la imaginación. Los pedagogos infantiles coinciden en que estimulan y refuerzan los presos mentales.

Practicar repostería: Es una buena forma de estrechar lazos con los niños y transmitirle costumbres, habilidades o secretos de nuestra familia y les ayuda a reconocer sabores, colores y texturas.

Practicar juegos de mesa: Son actividades que estimulan diversos aspectos de la personalidad del niño, como la paciencia, la concentración, la lógica, la capacidad de deducción, la tolerancia a la frustración y saber aceptar la derrota en el juego limpio.

Realizar papiroflexia: Esta divertida actividad incentiva la imaginación, desarrolla la destreza manual y coordinación, así como la paciencia y constancia, mejora la memoria, desarrolla la concentración visual y mental, refuerza la autoestima, los relaja y ayuda a comprender conceptos espaciales como arriba y abajo.

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¿Tus suegros insisten en decirte cómo educar a tu hijo?

Suelen presionarte, criticarte, exigirte, limitarte… Sin duda, cuando los suegros se entrometen en como educas a tu hijo crea una relación familiar un tanto compleja. ¿Qué puedes hacer, cómo puedes crear y mantener con ellos (y tu pareja) una buena relación familiar?

Lo mejor es hablar. Es el consejo que todo mundo da, sin embargo, es normal que nos dé pena, ocurre que no queremos problemas ni herir susceptibilidades. No te angusties tanto, la verdad es que el resultado depende mucho de cómo pidas las cosas y de que antes de hablar, escuches y empatices con tus suegros.

Por ejemplo, suele pasar que cuando los abuelitos, por ejemplo, te dicen: “No lo regañes, déjalo ir a jugar, no está bien que le des de comer eso…”, no son conscientes de que la crianza te corresponde a ti (y a tu pareja) y de que están invalidando tu autoridad, de hecho, quizá ellos piensan que están haciendo un bien a su nieto.

En tanto, bajo este mismo ejemplo, quizá los papás no comprenden que cuando los abuelos cuidan de su hijo, también deben ser una figura de autoridad frente a ellos.

En caso de que ellos no cuiden a tu hijo y aún así suelan entrometerse en como tú lo educas, lo más recomendable es que hables con tu pareja para que sea él quien delimite los límites a sus papás, finalmente, recuerda que él los conoce mejor que tú y sabrá cómo acercarse a ellos sin causar conflictos o malos entendidos.

TU TAREA: ponerte de acuerdo. Siéntate a platicar con tus suegros, junto con tu pareja, y entre todos definan las pautas de la disciplina (pueden hacer un plan de tareas,
permisos y límites a seguir); lo más importante es establecer qué le toca hacer a mamá, a papá y a los abuelos para lograr estas pautas (y también anótenlo).

Asesoría: Mtra. Lorena Mendoza Sosa, Terapeuta infantil y juvenil en NeuroIngenia.

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