Categorías
Padres e Hijos

Lo que sí y no debes hacer cuando ayudas a tu hijo en su tarea

Estos tips para el momento de hacer la tarea te pueden guiar para generar un hábito en tu hijo y aprovechar esos momentos con él. Mira lo que sí y no debes hacer cuando ayudas a tu hijo en su tarea.

Todos tenemos recuerdos de cuando éramos niños haciendo la tarea. ¿Cómo son los tuyos? Probablemente, algunos sean de enojo porque querías ir a jugar en lugar de sentarte a resolver operaciones o hacer un resumen. También vendrá a tu memoria un momento en que lograste solucionar algo que te costaba trabajo o entendiste por fin eso que en la escuela no hacía sentido.

El objetivo de la tarea es llevar a casa la experiencia de aprendizaje para que, en compañía de sus padres, los niños pongan en práctica lo aprendido en la escuela.

Conforme tu hijo crece, tu rol en sus tareas se modificará hasta el punto de volverte un supervisor que está dispuesto a apoyar en la búsqueda de respuestas sin necesidad de darlas. Pero como todos los hábitos, para que sean parte de su cotidianidad se tiene que establecer, practicar y acompañar hasta que tu hijo esté listo para hacerlo solo.

Lo que sí y no debes hacer cuando ayudas a tu hijo en su tarea

Genera un ambiente que invite al trabajo. Tener un espacio designado para hacer la tarea le permite a tu hijo canalizar su atención para entrar en un estado de concentración. Los niños se apoyan del exterior para estructurar su interior, por eso este espacio necesita ser ordenado, contar con los recursos necesarios, tener una buena luz, una silla y mesa que le ayuden a mantener una buena postura.

No hagan la tarea sentados en el sillón, con la televisión prendida o en su cuarto junto a los juguetes, este tipo de situaciones lo distraen y no lo motivan a trabajar.

Crea una rutina. El momento ideal para hacer la tarea depende de la dinámica familiar, piensa cuál es el mejor para ustedes. Puede ser después de comer para que al terminar tenga tiempo del juego libre o al llegar a casa después de sus clases de la tarde.

Considera que hacer tarea por la noche es más difícil para tu hijo, su cerebro ya comprendió que hay momentos de vigilia (estar despierto y activo) y otros de sueño y descanso, conforme su hora de dormir se acerca, su cerebro necesitará hacer un mayor esfuerzo.

Mantente presente cuando tu hijo hace la tarea. ¡Ojo! estar sentados en la misma mesa mientras revisas el celular no es lo mismo que estar presente. Dependiendo del apoyo que tu hijo necesite durante la tarea, puedes tener alguna actividad como leer o incluso trabajar, pero es importante que tu hijo sepa que estás para él, para resolver dudas, revisar lo que lleva o animarlo.

Permite que encuentre sus errores. Recuerda, es su tarea, necesita intentar y fallar, cuando detectes un error busca la manera de cuestionarlo para que él sólo lo vea. Por ejemplo, si respondió mal una operación busca replicarla con algún material “si tienes 10 papeles y sumo 7 ¿cuántos tienes? ¿qué pusiste en tu hoja? ¿es la misma respuesta?”

No le digas directamente qué es lo que debe cambiar, tampoco le des tú la respuesta correcta, lo que buscamos es que cuando esté solo resuelva sus problemas encontrando estrategias.

Enséñalo también a descansar. Valora el tiempo y la atención que dedicó a su tarea. Cuando termine, ayúdalo a relajarse y cerrar el momento de trabajo para que después juegue en su tiempo libre. El juego es la mejor estrategia para que los niños puedan lidiar con el estrés, asegúrate que tu hijo tenga momentos recreativos.

Finalmente, considera que la mejora se logra cuando se compite con uno mismo, no con los otros. No compares los resultados de tu hijo contra los otros niños, compáralo con lo que lograba hacer antes y apóyalo para que descubra sus talentos.

Por Lic María Cristina Fernández, Gerente Pedagógica de Advenio

Te invitamos a leer también: 

«¿Por qué debo hacer tarea, mami?», esta es la razón por la que existe la tarea escolar

 

Categorías
Especiales

Factores que afectan el rendimiento escolar de tu hijo

¿Sabías que el bajo rendimiento escolar afecta a más de un 20% de la población infantil mexicana? Descubre cuáles son los factores que pueden afectar el rendimiento escolar de tu hijo.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es uno de los países que tiene una de las tasas más altas de reprobación en educación básica, en habilidades científicas, matemáticas y de lectura, lo que  conlleva a un bajo desempeño escolar de los estudiantes.

Ante este panorama, padres de familia e instituciones han manifestado su preocupación en encontrar soluciones que permitan avanzar a sus hijos en materia de aprendizaje.

Por su parte, la Mtra. Sandra Schaffer, presidenta de la Fundación de Neurociencias para el Desarrollo Integral del Individuo A.C., indica que son múltiples los factores que inciden en el fracaso escolar. Te decimos los más comunes:

  • Problemas emocionales
  • Problemas específicos de aprendizaje
  • Problemas sensoriales
  • Problemas neurológicos
  • Déficit de atención
  • Malos hábitos de estudio y malas practicas pedagógicas

La especialista señala que los problemas emocionales que afectan el bajo rendimiento escolar pueden ser por causas en la escuela, como cambio de profesor, si el niño tiene conflictos con algunos de sus compañeros, problemas en casa, la separación de los padres, la llegada de un nuevo hermanito, entre otros, o inherentes al niño, como problemas de salud, inseguridad, causas fisiológicas etc.

Sandra Schaffer advierte que cuando se observa un cambio abrupto en el rendimiento del niño generalmente se debe a un problema emocional, mostrando los siguientes síntomas:

  • falta de atención,
  • pérdida de interés,
  • irritabilidad,
  • desmotivación,
  • baja autoestima,
  • cambios en el estado de ánimo
  • problemas conductuales

El bajo rendimiento escolar también se debe a problemas específicos del aprendizaje, los más comunes interfieren en los procesos de la lectura, escritura y las matemáticas. Cuando el bajo rendimiento escolar es generado por un problema de aprendizaje, éste va a ser más notorio al inicio del aprendizaje de la lectura y escritura, generalmente en la etapa preescolar y en el primer año de de primaria.

En relación a los problemas sensoriales, Schaffer indica que éstos se deben a problemas de audición, de visión y motores.

De igual manera, el no saber estudiar, es decir, el no tener adecuadas técnicas de estudio también afecta el rendimiento del estudiante. Todos estos factores afectan de igual manera a niños que a niñas.

Sin embargo, hay síntomas importantes antes de comenzar con el aprendizaje de la lectura y la escritura, ante los cuales es recomendable estés alerta de los siguientes focos de atención en tu hijo:

  • Tarda mucho en aprender
  • Si tiene problemas de lenguaje
  • Dificultad para aprender colores, formas y números
  • Dificultad en la coordinación visomotriz
  • Si no sigue instrucciones
  • Si tiene periodos muy cortos de atención
  • Si actúa como si tuviera un motor interno
  • Si es muy inquieto.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a mejorar su rendimiento escolar?

«Las recomendaciones que podría sugerirle a los padres es estar en contacto con sus maestros y si notan que a sus hijos les está costando trabajo aprender los contenidos escolares. También, si observan cambios en su conducta, baja tolerancia a la frustración, desánimo y si no quieren asistir al colegio. Es importante buscar ayuda de un especialista», señala la Mtra. Sandra Schaffer.

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también: 

Cómo lograr que tu hijo tenga mejores calificaciones

 

Categorías
Nutrición

Nueces, para estimular la capacidad de aprendizaje de tu hijo

La nutrióloga Cecilia García Schinkel comenta que en los primeros años de vida la nuez es una influencia a largo plazo en la salud y el desarrollo cognitivo de los niños; ¡mira por qué las nueces sirven para estimular la capacidad de aprendizaje de tu hijo!

La experta explica que existen periodos críticos en los que los órganos y sistemas del cuerpo humano se encuentran en estados plásticos y sensibles al ambiente, en los que es fácil propiciar su desarrollo; la mayor parte de ellos sucede en el útero, excepto para el cerebro, el hígado y el sistema inmunológico, que permanecen plásticos después del nacimiento, hasta cerca de los 12 años, con una mayor posibilidad de desarrollo, sobre todo para el cerebro, hasta los 6 años.

Justo por esto, los estímulos correctos son indispensables para lograr su desarrollo, el del cerebro en particular. Entre estos estímulos, la nutrición es esencial, sin ella es imposible lograr las conexiones eléctricas, las sinapsis, entre las neuronas, que determinan el desarrollo cognitivo adecuado en tu niño y abren su potencial a un adulto eficiente, eficaz e independiente.

Para estimular la capacidad de aprendizaje de tu hijo

Existen diversos nutrimentos que son importantes para el desarrollo del cerebro, como el hierro, zinc, colina y las vitaminas del complejo B, especialmente el ácido fólico en ciertas etapas y la vitamina B12 en otras.

Pero de todos los nutrimentos importantes para la infancia, son quizá los ácidos grasos de la familia omega 3, poli insaturadas de cadena larga, los más importantes. Esta familia, compuesta en su mayoría por ácido alfa-linoleico, DHA y EPA, juegan un papel esencial en el desarrollo cognitivo, pues por tratarse de un ácido graso de cadena muy larga, de 22 carbonos y muy instaurado (con 6 instauraciones) son sustancias muy flexibles y maleables, lo que les da a las neuronas que recubren en el cerebro gran capacidad de flexibilizarse, acercándose unas a otras, logrando las conexiones entre ellas, sinapsis que son la base fisiológica del desarrollo cognitivo.

Son los pescados de agua fría, como el salmón, atún, trucha y sardina, los alimentos más conocidos por su concentración de los ácidos grasos omega 3, especialmente DHA. Sin embargo, también encontramos estos ácidos grasos en muy buenas concentraciones en semillas oleaginosas y en algunos aceites, como el de soya, canola y maíz.

Mira, por ejemplo, los beneficios del atún para tu hijo

La mejor noticia dentro de esta información es que las deliciosa nuez, fácil de combinar, suculenta en sabor y textura, tan transportable y combinable, es una excelente fuente de ácidos grasos omega 3, en particular de ALA, acido alfa-linolénico, que el cuerpo puede fácilmente convertir en cualquiera de los otros dos integrantes de la familia omega 3.

Especialmente en los primeros años, cuando los niños sons estimulado de distintas maneras, como en el juego, el ejercicio, el desarrollo de la imaginación, el arte, la lectoescritura y las matemáticas, las neuronas cerebrales se flexibilizan y se acercan a otras formando unos puentes llamados sinapsis que permanecen a lo largo de la vida y le brindan habilidades motoras, sobre todo, cognitivas.

Si en algún periodo del desarrollo esa capacidad de sinapsis no es aprovechada o no se logra, es difícil recuperarlo. Por eso, dale a tu hijo alimentos ricos en omega 3, como pescados de agua fría y semillas como las nueces.

¿Cómo darle nueces a tu hijo?

Consumir habitualmente un puñito de nueces como parte del desayuno, en ensaladas, postres, platos fuertes y salsas, o como componente fundamental de los refrigerios de media mañana y de media tarde, ayuda a garantizar el consumo adecuado y suficiente de estos ácidos grasos esenciales que no son tan fáciles de obtener en la dieta habitual.

Aunque tu hijo puede empezarlas a consumir a partir de los 12 meses, no es recomendable dárselas solitas porque podría ahogarse con alguna. Lo mejor es licuarlas en su papilla, por ejemplo.

Para tu hijo en edad preescolar y el escolar, son ingredientes ideales de una lonchera saludable. Seis nueces en mitades, con una verdura o fruta hacen un excelente snack.

Por Berenice Villatoro

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también:

Según estudios, el sol ayuda al aprendizaje de los niños

Categorías
Así Crece

La ciencia lo confirma: quienes dicen palabrotas son percibidos menos inteligentes y confiables

Decir «palabrotas» se ha convertido en un modo de ser cool entre los adolescente y (ciertamente) entre algunos adultos. Sin embargo, el precio social aún es alto, según el estudio publicado en  el Journal of Language and Social Psychology, por Melanie DeFrank y Patricia Kahlbaugh. 

El estudio

Se reclutaron 138 estudiantes, incluidas 101 mujeres, quienes calificaron la «ofensividad» de 10 palabrotas. Después se les dio a leer conversaciones entre dos jóvenes de 15 años: entre dos hombres, luego entre dos mujeres y enseguida entre un hombre y una mujer. Además, uno o ambos oradores usaron las malas palabras de la lista, o ninguno de los dos lo hizo. El fin era calificar al primer orador con base en la impresión general, la inteligencia, la confiabilidad, la sociabilidad, la cortesía y la simpatía.

Resultados

Las palabras en orden de mayor a menor ofensa, de acuerdo con las calificaciones fueron: perra, carajo, bastardo, mierda, culo, idiota, púdrete, trasero, cagada y maldición.

De la percepción obtenida del diálogo resultó que tanto los hombres como las mujeres que decían palabrotas, además de ser considerados menos inteligentes y menos confiables, se les calificó como menos agradables, más ofensivos y más agresivos. Además, los oradores (hombres o mujeres) que maldecían durante una conversación de género mixto fueron calificados como menos sociables, y los hombres que usaban palabrotas en una conversación con mujeres fueron calificados como más ofensivos.

Las investigadoras observaron otro detalle en su estudio: «poco menos de la mitad de los participantes dijeron que NO consideraban que la versión con palabrotas del diálogo fuera «profana». En su conclusión, las autoras determinaron que «al parecer, las personas se han vuelto muy insensibles respecto a las palabras que seleccionan porque consideran que no son tan importantes. Sin embargo, la percepción de los demás aún se ve influenciada por el lenguaje».

¿Qué opinas de este estudio? ¿Qué tan flexible eres con el uso de este tipo de palabras, permites que tu hijo las diga, tú las sueles ocupar? 

Fuente: Psyciencia

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer:

Los adolescentes imitan lo que ven en sus hogares, la nomofobia por ejemplo

 

 

Categorías
Así Crece

El éxito económico no depende de las calificaciones, revela estudio

Los niños que siempre sacan 10 en la escuela, no necesariamente son quienes ganarán más dinero cuando adultos. De hecho, el estudio de Eric Barker, experto en comportamiento humano, revela que quienes se hacen millonarios son auqllas personas que se atrevieron a romper las reglas establecidas. 

En Estados Unidos, el GPA o promedio de la universidad suele ser una de las herramientas más utilizadas para predecir o determinar que estudiantes serán más exitosos que otros. Eric Barker, autor del blog Barking up the wrong tree y colaborador del New York Times y Wall Street Journal, emprendió un estudio tras el cual demostró que no siempre quienes obtienen las mejores calificaciones en su época escolar son aquellos que obtienen un desarrollo económico importante.

Según el investigador en desarrollo humano, tal condición se debe a que durante su educación formal, estas personas se dedican a respetar las normas establecidas y cuando terminan una carrera les es más difícil romperlas. En cambio -el experto afirma. las personas que  deciden hacer cosas distintas y romper las reglas establecidas tienen mayores probabilidades de trascender en su vida profesional y obtener mayores beneficios económicos.

¿Qué opinas de este estudio?