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5 factores que pueden afectar la vida emocional de tu hijo en su adultez

Sin darte cuenta, o saberlo ni pensarlo, podrías estar cayendo en algunas acciones que pueden afectar la vida emocional de tu hijo y que podrían determinar su bienestar en su edad adulta. Te invitamos a descubrirlas y reconocerlas.

Los especialistas en la mente humana dicen que «niñez es adultez»; es decir, las experiencias de vida durante los primeros años de un niño son determinantes en su vida como adulto, así como en su bienestar físico y psicológico.

En este sentido, la forma en que un niño recién nacido hasta los 7 años se relaciona con sus padres determinará cómo será su calidad de vida y bienestar en el futuro. pero ocurre que en el día a día podrías no ser completamente consciente de algunas acciones que podrían dañar a tu hijo.

A veces, los niños interpretan acciones de lo adultos desde su mundo imaginativo, fantasioso o literal, dándoles un significado que papá y mamá no desean. Por eso, es importante saber cuáles son los factores que más determinan el bienestar emocional de tu hijo.

5 principales tipos de acciones que podrían afectar la vida emocional de tu hijo

Rechazo. Al vivir y sentir el rechazo, el niño vive con la idea equivocada respecto al derecho a existir o vivir. Este sentimiento se intensifica cuando el rechazo proviene del progenitor del mismo sexo y ocurre cuando el bebé, por ejemplo, llega por sorpresa, porque los papás lo están viviendo como un fastidio o porque hay un verdadero rechazo por parte de uno de ellos.

La forma en que el rechazo o maltrato emocional afecta en su vida adulta son: huir de las situaciones desagradables, ser poco sociable, abandonar lo que inicia y desapego a las cosas y personas.

Abandono. Sucede cuando los padres están ausentes la mayoría del tiempo o ante la llegada de un nuevo hermanito. También, ocurre cuando el niño es aislado en una parte de la casa la mayor parte del tiempo.

El niño que sufre este tipo de maltrato emocional genera pensamientos de soledad y abandono. Su personalidad se orienta a ser retraído, a rechazar el contacto con los demás y ser dramático ante hechos sin importancia.

Humillación. Avergonzarlo, gritarle o compararlo. Este tipo de maltrato emocional infantil se da tanto en el ámbito familiar como social, y se hace más fuerte cuando este tipo de abuso emocional provienen de la madre.

Los principales sentimientos que acompañan a este tipo de maltrato son abandono, comparación y baja autoestima. Además, en su edad adulta suele ser orgulloso, rígido y masoquista.

Traición. En este tipo de maltrato emocional se genera un sentimiento de envidia hacia los demás por no merecer lo que tienen.

La personalidad que genera este tipo de maltrato piscológico en su vida adulta es la de ser muy estricto, rígido y difícil de cambiar su manera de pensar. Así, como controlador sobre los demás para así evitar ser traicionado. También, se forma una personalidad de carácter fuerte para justificar su capacidad de control y sus miedos, como disociarse de sí mismo y perder a su pareja.

Injusticia. Este tipo de maltrato emocional se origina en un entorno familiar donde los padres son fríos en sus relaciones y demasiado estrictos. También, por exigir demasiado al hijo.

Este tipo de maltrato piscológico conlleva pensamientos de comparación con los demás y con ciertos indicios de auto-sabotaje. La persona adulta suele proyectar fuerza, poder y es extremadamente ordenado, perfeccionista y sólo confía en sí mismo.

Sin duda, es importante analizar cada uno de estos factores, reconocerlos
y hacer todo lo posible por sanarlos en su niñez y a tiempo. 

Por Berenice Villatoro

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¿Tu hijo ya te tomó la medida? Contesta este test y ponle solución

¿Deseas saber a ciencia cierta si tu pobre angelito ya te tomó la medida? Lee y contesta con sinceridad este test…

El arte de educar a los hijos tiene sus secretos, ya que en ocasiones no crees que tu pequeño pueda llegar a probarte con sus actitudes, pero ten cuidado, ya que estás frente a un maestro que te está poniendo a prueba día a día para ver hasta dónde puede o no ganar terreno.

Por esta razón, te aconsejamos que contestes este test, así sabrás si le estás poniendo los límites correctos o tienes que jalarle las riendas.

En la tienda de autoservicio tu hijo te pide que le compres un juguete, pero tú le dices que en ese momento no puede comprarlo, él comienza a hacer un enorme berrinche, al grado que tú ya no puedes seguir haciendo tus compras por tratar de calmarlo.

a) Lo miras a los ojos y le dices: «no te compraré el juguete que quieres, deja de llorar y ayúdame a seguir comprando», mientras tratas de distraerlo y le das un momento para que se tranquilice.

b) Comienzas a gritarle cosas como: «deja de llorar, ¡no te compraré nada!», «guarda silencio o te daré una nalgada para que tengas motivos para llorar».

c) Le compras el juguete de inmediato con tal de evitar un berrinche y que te deje comprar en paz.

Estás en casa jugando con tu hijo cuando, de repente, decide que quiere jugar con otra cosa, pero no hace el menor intento por guardar su juguete y sacar uno nuevo:

a) Le recuerdas que para sacar otro primero debe guardar el que está fuera de su lugar. Dejándole claro que si no lo hace, no podrá jugar con nada más.

b) Intentas que levante los juguetes tirados, pero pese a tu enojo y tus gritos él termina por sacar el juguete deseado y tú levantas el que dejó tirado.

c) Nunca has logrado que levante nada, así que con el fin de no tener problemas, los guardas tú.

Estás de visita en casa de algún familiar, y tu hijo no quiere comer lo que le han servido, por lo tanto tú:

a) Le pides que pruebe antes de decir no y le adviertes que si no come en ese momento, deberá esperar hasta la cena.

b) Lo obligas a comer entre pleitos, gritos y berrinches.

c) Le pides que coma, pero él ya te ha dejado claro que no le gusta y no lo hará, así que se lo permites para no pasar una vergüenza delante de la gente.

Vas en el coche manejando, pero tu hijo no quiere permanecer sentado en su lugar:

a) Le pides que se quede en su silla y no se levante porque es peligroso. Pero como no te obedece, buscas un sitio para detenerte, sentarlo y aclararle que no irán a ningún lado si no permanece sentado.

b) Le gritas «¡siéntate!» pero por supuesto no te obedece, así que sigues discutiendo, gritando sin conseguir nada poniéndose en riesgo porque ni él se sienta ni tú puedes concentrarte para manejar sin distracciones.

c) Le dices que se siente, le pides que por favor te haga caso ya que es peligroso, pero como no lo hace dejas de discutir y solo te preocupas por llegar rápido advirtiéndole que será la última vez que vaya contigo (cosa que no cumplirás).

No quiere ir a la escuela y entonces…

a) Tratas de levantarlo haciéndole cosquillas y aunque te insiste que no quiere ir, le dejas claro que tendrá que cumplir con su obligación y en la tarde le permitirás dormir una siesta si es que sigue cansado.

b) Lo vistes medio dormido, mientras está llorando y reclamando que no quiere ir, pero le dices que va a ir le guste o no y entre gritos y llantos terminas arreglándolo.

c) Intentas vestirlo, pero en verdad llora tanto y está en medio de tal berrinche, que decides que por un día que no vaya a la escuela no va a pasar nada, al fin va en preescolar.

Es hora de irse a acostar, pero tu pequeño está viendo un programa en la televisión y no quiere ir a la cama en ese momento así que tú:

a) Revisas cuánto tiempo le falta al programa y lo dejas que termine de verlo, aclarándole que por esta ocasión le permitirás que termine de verlo si en cuanto acabe se va a la cama sin protestar, pues de no ser así, la próxima vez no lo dejarás hacerlo.

b) Comienzas a discutir con él para que se vaya a la cama, pues tiene un horario para hacerlo y no es hora de seguir viendo tele, pero como no te hace caso, le apagas la tele y no le das opción alguna, más que irse en ese instante a la cama.

c) Lo dejas que termine ese programa de televisión para que después se pueda ir a la cama, pero al terminar ese programa ya quiere ver el siguiente y comienza a llorar porque no se lo permites, así que dejas que se quede dormido viendo la tele para poder llevarlo a la cama sin contratiempos.

RESPUESTAS

5 o más respuestas A: ¡FELICIDADES!, estás tratando de marcar muy bien los límites, dejándole claro a tu pequeño hasta dónde puede llegar consecuencias que pueden tener sus actos.

5 o más respuestas B: Date un tiempo fuera antes de actuar con tu pequeño, puesto que no estás tratando de marcar límites sino de IMPONERLOS, y con esto lo que ocurre en él es una mayor rebeldía, puesto que no logra entender por qué tiene que hacer lo que tú quieres y no lo que él prefiere. Te compartimos estas reglas para ponerle límites. 

5 o más respuestas C: Ya se te subió a la barbas, ¡sin lugar a dudas!, tu pequeño es quien lleva las riendas de su vida y de la tuya, lo cual resulta alarmante. Pero, ¡tranquila, todo tiene remedio!, te recomiendo que comiences por dejar bien claro quién es la mamá y quién el hijo. Esto lo podrás hacer, siendo concreta en lo que pides y cumpliendo lo que dices, si le has explicado que tiene que levantar sus juguetes, deberá hacerlo, no hay otra opción. Revisa estas frases claves para pedir a tu hijo lo que quieres de él ¡y te haga caso!

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Pon límites sin llorar en el intento

 

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¿Cómo saber si mi hijo hace bullying?

Para prevenir el bullying, también es necesario detectar cuando un niño puede llegar a ser un bully y, en su caso, enseñarle que hacer bullying daña a las personas y a él mismo. Te dejamos estas señales de alerta para que descubras si tu hijo realiza bullying en su escuela.

Indicadores psicológicos

1. Mostrar ausencia de empatía, incapacidad para ponerse en el lugar de otras personas cuando se le pide reflexionar sobre su conducta.

2. Ser egocéntrico, sin aceptar que es responsable de sus actos ni pedir disculpas.

Indicadores interpersonales

1. Mostrarse rebelde y no cumplir con las normas familiares, sociales, etcétera.

2. Querer siempre tener la última palabra.

3. Ser prepotente de forma continua con sus hermanos(as) o miembros de su círculo más cercano.

4. Ser dominante en las relaciones con sus amigos(as).

5. Disfrutar mofándose y humillando a sus amigos(as) cada vez que hay oportunidad.

Indicadores escolares

1. Hablar de forma despectiva de algún compañero o compañera de clase.

2. Haber recibido dos o más llamadas de atención por peleas con sus compañeros.

3. Haber sido citado en dos o más ocasiones por problemas para relacionarse de manera adecuada con sus compañeros.

Señales de alerta

1. Las relaciones con sus compañeros parece estar basada en un desequilibrio de poder; el acosador debe dominar a otros niños y selecciona personas blanco vulnerables.

2. Expresiones verbales con la intención de lastimar a otros y que no son dichas jugando o debido a una frustración o enojo pasajero.

3. Expresiones verbales para intimidar, excluir y ridiculizar a otros.

4. Interés obsesivo en programas de televisión, películas y videojuegos violentos y de ejercicio de poder.

5. Falta de remordimiento por lastimar a sus hermanos menores, a otro niño pequeño o algún animal o mascota.

6. Insultos verbales contra otros de naturaleza ofensiva personal, racial, sexual y menosprecio o discriminación de género.

7. Abuso físico de otros; empujones, patadas, golpes, ?zapes?.

8. Destrucción o daño de las propiedades ajenas.

9. Tener dinero o pertenencias que los padres no le han dado, poner excusas improbables para intentar explicar el origen de dicho dinero o pertenencias.

10. Esparcir chismes, calumnias y rumores humillantes contra los demás.

11. Conducta desafiante, enojada e impulsiva contra figuras de autoridad.

12. Le disgusta mucho compartir juguetes u otras pertenencias con hermanos o compañeros de clase.

13. Producir daño físico o verbal a otros sin provocación aparente.

14. Celos extremos cuando él o ella no es el centro de atención; gana la atención a través de actos violentos contra los demás.

15. Disfruta que le teman; los acosadores necesitan lucir rudos y ?en control?.

16. Parece carecer de destrezas para resolver problemas de manera no violenta.

17. No tiene límites o fronteras respecto a lo que es no es un comportamiento socialmente aceptable.

18. Se resiste a aceptar el daño generado por sus acciones; los acosadores creen que la víctima merece ser acosada.

Esta terapia con perros eficaz para tratar casos de bullying en los niños. 

Fuente:

Vidal Schmill Herrera, director de Escuela de padres  y especialista en desarrollo humano. Para más información visita Mejor en Familia: http://www.fundaciontelevisa.org/mejorenfamilia/

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