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5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia

Antes de que pierdas el control con tu hijo, cierra los ojos y respira. Te damos 5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia.

Hay veces en que tu hijo saca las peores emociones que hay dentro de ti, calma, recita en tu cabeza una y otra vez: paciencia, paciencia y más paciencia.

Gritar o dejar que tu enojo se desborde en tu hijo sólo te traerá tres problemas más:

* Te sentirás agotada

* Tu mente estará aturdida

* Tendrás la culpa de tratar mal a tu hijo

¿Cómo no gritar?

Sobre todo, no pierdas la paciencia y no olvides que tu actitud y las relaciones familiares dentro de tu hogar son un ejemplo para tu hijo.

Si sientes que vas a perder la cordura cuando tu hijo hace alguna travesura…

Sigue estas recomendaciones

1) Actúa, sin gritar. Si tu hijo hace algo que te molesta mucho, detén la acción despacio y sin arrebatos.

2) Cálmate. Si estás muy alterada, lo mejor es que dejes a tu hijo en un lugar seguro hasta que te tranquilices.

3) Desahógate. Respira hondo y suelta el aire con suavidad (exhala e inhala tanto como lo necesites).

4) Toma el control. Una vez que tú estés tranquila, podrás arreglar la situación.

5) Habla con tu hijo. Está bien dejarle ver a tu hijo que su acción te molestó, te hizo enojar, te hizo sentir triste o incluso llorar, él aprenderá a que mamá puede enojarse, y mucho, pero no muestres  descontrol frente a él.

Ten en mente que por más mal que haya hecho tu hijo no puedes darte el lujo de estallar. Los arrebatos no educan, al contrario, te alejan de tu hijo. No es bueno que te dejes llevar por el enojo, pero sí debes mostrar tu desagrado y poner límites claros.

¿Tu hijo ha agotado tu paciencia? ¿Qué haces para calmarte? ¿Le has dado un golpe?

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El 95% de los padres tiene un hijo preferido y el 5% restante, miente

Sin darte cuenta, sí puedes tener un hijo preferido, aunque no lo creas. Así lo señala Jeffrey Kluger, autor de los libros El efecto de los hermanos y Por qué a mamá le gustas más tú. Te contamos más acerca de este tema. 

El 95% de los padres tiene un hijo preferido y el 5% restante, miente

Esta afirmación del periodista se basa en investigaciones donde se analizó la dinámica familiar. Entre ellos, el trabajo de Catherine Conger, de la Universidad de California (Estados Unidos), quien tras visitar a unas 400 familias para conocer sus interacciones, concluyó que «el 65% de las madres y el 70% de los padres muestran preferencia por uno de los hijos, usualmente el mayor».

El inconsciente tiene mucho que ver y existen varios patrones distintos a la hora de que papá y mamá se inclinan por alguno, entre los más comunes son:

  • Se «reparten» los hijos y el varón es el preferido de mamá mientras que las niñas son las favoritas de papá.
  • Se pueden ver proyectados en alguno de los hijos, el que se parece más y en el que ven una posible «versión mejorada» de nosotros mismos.
  • Se pueden proyectar en la pareja, en algún familiar ya fallecido o en alguien que se quiere mucho.
  • Inconscientemente nos sintamos más preocupados por el hijo menos parecido a nosotros, porque buscamos entenderlo más.
  • Hay hijos que llegan en un momento vital determinado para «llenar un vacío»  de algo o de alguien.
  • Frecuentemente es el hijo mayor el favorito porque es el hijo al que dedicas más dinero, recursos, atenciones.
  • Aunque, el menor también tiene posibilidades de ser favorito, por una especie de compasión, porque el pequeño es el que más necesita a los padres

Y aquí entre nosotros mamá, ¿sí tienes inclinación por alguno de tus hijos?

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5 claves para lograr que tu hijo duerma la siesta

Reforzar el sueño nocturno con una o dos siestas diurnas ayuda a tu hijo a asimilar mejor el aprendizaje y a estar más fresco y de mejor humor por la tarde. ¿Las claves? Te compartimos cómo lograr que tu hijo duerma la siesta. 

A los dos años, todavía es muy conveniente que tu hijo duerma la siesta a lo largo del día.

Se avecina una época de grandes cambios: tu hijo comienza a ir al baño solo, a vestirse sin la ayuda de papá o mamá y, en muchos casos, empieza la guardería. Para enfrentarse a todo esto necesita estar descansado.

1. ¿Cuánto necesita dormir durante la siesta?
Entre los seis meses y el año se consolida el sueño nocturno, y lo habitual es que empiece a dormir de corrido por la noche. A los dos años sigue necesitando entre una y dos siestas diurnas para completar el sueño. A esta edad duerme una media de 12 horas diarias, de las cuales diez suelen ser nocturnas y dos diurnas. A medida que crece, el número de horas se reduce. Así, a los cuatro años duerme diez horas y media.

2. ¿Por qué es tan necesaria la siesta?
La siesta no sólo le ayuda a «recargar las pilas» a mitad del día, también le facilita el aprendizaje. Porque al estar más descansado, asimila mejor los descubrimientos de la tarde. Le ayuda, además, a llegar más relajado a la hora de meterse a la cama por la noche, lo que sin duda hará que disminuyan las clásicas peleas con un pequeño que está de malas porque tiene tanto sueño que no se puede dormir.

3. ¿Cuánto debe durar la siesta?
Si el pequeño toma dos siestas al día cada una podría durar entre 45 y 60 minutos. Y si toma solo una, no deberá prolongarse más de dos horas; no obstante, estos son valores aproximados. Cada pequeño es un mundo y tiene sus propias necesidades. Lo más recomendable es que observes a tu hijo atentamente para conocer y determinar lo que es mejor para él en cada momento.

4. ¿A qué hora dormirla?
Lo mejor es que haga varias siestas y que la primera sea a media mañana, tres o cuatro horas después de que el niño se haya levantado. Para entonces, ya habrá jugado, experimentado y es muy posible que necesite reponer fuerzas para llegar descansado a la hora de la comida.

5. Siempre a la misma hora
Conviene establecer un horario fijo de siesta para que el niño forme el hábito y tenga sueño siempre a la misma hora. No pasa nada si un día no hace la siesta. Los dos años están llenos de cambios, así que tiene flexibilidad para aprender a nuevas cosas. Eso sí, siempre que estas variaciones sea ocasionales, porque si son constantes perderán las rutinas que tanto te ha costado conseguir.

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Cómo preparar a tu hijo para un examen

¿A tu hijo le cuestan trabajo los exámenes? Se pone nervioso, se le complica memorizar las lecciones, se distrae fácilmente al estudiar… Te decimos cómo preparar a tu hijo para un examen, pues tal vez a ti ya te suene muy lejano todo aquello de las pruebas, tareas y trabajos finales, pero para tu hijo es un constante reto.

Apóyalo no sólo para que salga con buenas notas, sino para que disfrute al máximo su etapa escolar.

Aquí te dejamos unos consejos para que apoyes a tus pequeños en temporadas de exámenes:

1. Alimentación: es fundamental para que tu pequeño mejore su concentración y memoria. Te recomendamos que en temporada de exámenes lo alimentes con frutas secas, como nueces, almendras y arándanos. Y ojo con las frituras y otras golosinas: éstas le roban hierro, por lo que es factible que no las consuma demasiado. Pero tampoco se las quites porque lo sentirá como un castigo.

2. Horarios de estudio: son muy importantes definirlos y lo recomendable es que sean de 1 a 2 horas por día, semanas antes de su examen. Es recomendable planificarlo, ya que le servirá de poco estudiar días antes del examen todo el día, pues es más difícil que su cerebro retenga información, además de que tu pequeño se sentirá muy presionado.

3. No todo son libros: puedes elaborar junto con él un memorama de los temas que va a ver en los exámenes. Es una forma divertida y didáctica de aprender.

4. Ambiente para estudiar: a la hora de repasar, evita que haya sonidos fuertes y distractores, como el de la licuadora o la televisión. También evitar otro tipo de distractores como el celular o la computadora. Además, si vas a estudiar con él, procura hacerlo a su lado, no de frente ni de espaldas a él, y yendo a su ritmo. No lo presiones tratando de que aprenda algo a la primera. Necesitarás armarte de paciencia.

5. Un poco de ejercicio: después de estudiar, salgan a caminar o a jugar a un parque. Su mente descansará y procesará mejor la información. Además, se relajará y no verá el estudio como un castigo.

6. No todo en la vida es un 10: Los niños en ocasiones se presionan pensando que han fallado si no sacan un 10 redondo en sus materias. Si ha salido bien en sus notas, felicítalo; si no ha salido tan bien, pregúntale con confianza y afecto qué es lo que le cuesta aprender.

Como mamá o papá, puedes hacer que la etapa escolar de tu hijo sea fructífera, divertida, productiva y muy agradable.

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10 detalles que te hacen el mejor papá

 Seguro ya eres un papá increíble, ¡el mejor papá! Pero puedes estar olvidando algunos pequeños detalles que hacen una mejor relación con tu hijo. ¡Toma nota!

Esto es lo que hace el mejor papá

1. Da tiempo. Haz un plan de juegos, salidas, comidas, etc. y haz un tiempo en tu agenda para dedicarte única y exclusivamente a tu hijo; él nunca olvidará esos momentos.

2. Dice a su hijo cuánto lo quiere. Años atrás se creía que los papás solo eran los proveedores del hogar y no participaban activamente en la crianza de sus hijos. ¡Eso ya cambió! Hoy son más papás que se involucran en ello y además son los más cariñosos con sus hijos. No escatimes, tu amor y cariño fortalece la autoestima de los niños.

3. Crea un ambiente de amor y respeto. Además del cariño hacia tu hijo y el tiempo que le brinda, es importante que él vea que tú respetas a su mamá, amigos, etc. Esto dará a tu hijo la seguridad y estabilidad que necesita para desarrollarse.

4. Aprovecha cada momento. Haz de la comida, los quehaceres de la casa, tareas de la escuela, viajes en el auto y cualquier situación en una oportunidad más de compartir y enseñar a tu hijo valores como: el amor al trabajo, la generosidad, la honestidad, servicio, trabajo en equipo, reciclar, etc. ¡Será muy divertido!

5. Se comunica de modo positivo. Enséñale a tu hijo a siempre dar lo mejor de sí mismo, resalta sus destrezas y virtudes. Él necesita tu aprecio y motivación. Escúchalo; conoce sus historias, sus intereses y sus temores; déjale saber que puede confiar en ti.

6. Lee con su hijo. Enséñale el amor a la lectura desde muy pequeño. Leer es una de las mejores formas de garantizar que ellos logren una vida de éxito. Cuando entre a la escuela, ayúdale con las tareas; comparte con él la alegría de saber y aprender ¡todo el tiempo!

7. Enseña disciplina con amor y paciencia. Establece reglas claras, justas y razonables. Recuerda que el objetivo es que tu hijo desarrolle un buen comportamiento y carácter. Evita enojarte; si es necesario toma tiempo para pensar y discutir con tu pareja la mejor manera de corregir sus errores y conductas.

8. Es su ejemplo. Las acciones hablan más que las palabras. Tu hijo imitará o que hagas, te guste  o no. Sé consistente en lo que dices y haces. Muéstrate ante él como un ser humano con virtudes y defectos y verás que él también aprenderá a confiar en ti y ser honesto siempre.

9. No lo sobreproteje. Déjalo vivir. Es importante que tu hijo sepa que tu amor hacia él es incondicional y que puede contar contigo en cualquier circunstancia, pero también necesita entender que sus acciones tienen consecuencias y que sus decisiones, buenas o malas, marcarán su destino.

10. Crea memorias. Los momentos que vives hoy con tu hijo son la historia de tu familia y el tiempo se pasa rápido. Cuando menos te des cuenta estarás asistiendo a su graduación. Toma fotos, graba videos, escríbele una carta o tarjeta en ocasiones especiales o en cualquier día. Compartir estas memorias te ayudará a recordarle de dónde viene y guiarlo hacia dónde va en la vida.

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Pasar tiempo con tu hijo a solas es muy importante para que crees con él un vínculo especial de papá e hijo, estrechará su cariño y tú le podrás enseñar muchas cosas que mamá no. Te invitamos a leer más de este tema: 

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Así Crece

Tan pequeña y tan coqueta… ¿las dejamos?

Las niñas pequeñas quieren ponerse ropa sexy, maquillaje y llevar tacones… ¿las dejamos?

Entre los cuatro y seis años, las niñas son unas coquetas empedernidas. Han tomado conciencia de la distinción entre que ambos sexos y están en un intenso proceso de identificación de sí mismas. Muchos  padres ven cómo sus hijas pretenden vestirse como chicas mayores con, además, una evidente carga de sex appeal.

¿Hasta qué punto es normal? ¿Qué factores contribuyen a este fenómeno? ¿Dónde está el límite de lo conveniente?  En su coquetería, como padres deben ver simplemente el nacimiento de su identidad femenina; son una simpática caricatura de aquello que se llama “el eterno femenino”.

¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PAPÁS?

Ante este panorama, es preciso no olvidar su papel de guía y ejemplo en la vida de sus hijas. Educarlas con valores para que aprendan a dar utilidad a algunas conductas y comportamientos les ayuden a convivir de mejor manera y a  sentirse bien en el ambiente donde se encuentren.

LOS LÍMITES DE DEJARLA SER

Es bueno permitir y estimular a las niñas a tomar algunas decisiones, respetar y tener en cuenta sus gustos, tanto en el tema del vestir como en otros para su desarrollo socioemocional. Lo mejor es no tratarlas como muñecas, sino como individuos con criterios propios: les ayuda a desarrollar su sentimiento de autonomía. Eso no quiere decir que hagan todo lo que les venga en gana, sino que son los papás quienes en definitiva tienen siempre la última palabra, aunque se pueda negociar y llegar a acuerdos. Te ofrecemos algunos trucos…

  • Seleccionar cada día dos o tres conjuntos de ropa y dejarla elegir alguno.
  • Que tú decidas la prenda principal (pantalón o falda) y ella la prenda que la complementa. Al ofrecerle alternativas, la pequeña siente que ella también decide. Eso sí, cuidado con el chantaje (“si me dejas ponerme esto…”). Sean precavidos para no caer en la trampa, y si el atuendo resulta inapropiado, dile que sólo se vista así en casa para jugar.

Hay que enseñarles a las niñas que más allá del atractivo físico, ellas valen por su inteligencia, generosidad, bondad, perseverancia…

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¿Por qué las niñas comienzan a celar a su papá?

¿Te has dado cuenta de que tu niña te imita en todo y le desagrada que abrace a “su” papá? Esa actitud es parte de su evolución afectiva y con tiempo, todo volverá a su lugar.

Muchas mamás notan cómo sus hijas, entre los dos y tres años de edad, se convierten en pequeñas mujercitas y vuelcan en sus papás toda la atención y mimos, despreciando, en ocasiones, a mamá.

¿Cómo reaccionar en tales casos? ¿Se le debe dar importancia o pasarlo por alto? ¿Por qué ocurre? La clave es entender que se trata de un proceso evolutivo normal, necesario, transitorio y que exige la madurez de los padres para resolverse con naturalidad.

BUSCAN SU PAPEL EN LA FAMILIA

Tan normal es que mamá se sienta desplazada por ese apego extraordinario –y un tanto repentino– a papá como que la niña necesite, para su crecimiento afectivo, imitar a su mamá. La mejor fórmula para superar con éxito esta fase es comportarse con madurez y marcar los roles de cada uno: mamá y papá se quieren y la niña tiene su papel en esa familia –el de hija–; dense el trato correspondiente a sus roles y todo se equilibrará.

ESTRECHAR LAZOS

Los errores más frecuentes de los papás en este caso son la excesiva preocupación –que puede llevar a que papá y mamá limiten sus expresiones de afecto hacia la pequeña– o el enfado de mamá cuando la hija prefiere jugar con él.

De hecho, este es un punto positivo que muchas madres, normalmente cargadas de trabajo y responsabilidad, pueden aprovechar: mientras papá juega, ellas pueden descansar o dedicarse a otra actividad. Además, esta etapa servirá para estrechar lazos afectivos con papá, quien muchas veces se “lamenta” de no pasar más tiempo con sus hijos.

LO QUE NO DEBES HACER

  • Generar disparidad de criterios entre tú y papá. Evita repartir los papeles de manera que uno sea el “bueno” y otro el “malo”. Los mensajes deben ser iguales y estar acordados antes.
  • Consentir que la niña imponga sus exigencias: “Quiero que me bañe papá”, o “sólo voy a jugar con él”. Si hay un reparto de tareas establecido, deben respetarlo y no sucumbir a los caprichos de su hija.
  • Preocuparte en exceso por ella o sobreprotegerla. Las peque- ñas crecen, evolucionan física y psicológicamente y sus padres deben acompañarlas en este cambio y entenderlas.
  • Evitar las muestras de cariño entre su papá y tú para que la niña no se sintiera desplazada. De hecho, es muy beneficioso para los pequeños ver el afecto que existe entre sus padres.

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5 frases que no educan a los niños

¿Funcionan? ¿Dónde reside su poder? ¿Qué le trasmites a tu hijo? Analicemos el verdadero mensaje que se esconde tras estas frases que no educan a los niños.

5 frases que no educan a los niños

“¡NO! ¡PORQUE LO DIGO YO!”

QUÉ LE DICES: Aquí mando yo. Soy la más fuerte.

QUÉ HAY DE CIERTO: Si así lo deseas mandas. Tu niño depende de ti física y emocionalmente.

QUÉ HAY DE MALO: Los niños que se encuentran con el “no” sin cesar, desarrollan una tremenda oposición respecto a todo lo que viene de sus padres. Copian el modelo.

“TE VAS A MANCHAR, CAER, LASTIMAR…”

QUÉ LE DICES: “No confío en ti”. En general, esa desconfianza proviene de tu propio miedo que, en lugar de expresar abiertamente, conviertes en predicción.

QUÉ HAY DE CIERTO: Existe un peligro latente.

QUÉ HAY DE MALO: Materializas tu miedo y deseo de protección en un fracaso anticipado. “Te vas a caer” es, en realidad, “cuidado, peligro, tengo miedo de que te caigas, no confío en tus habilidades”.

“YA LO ENTENDERÁS CUANDO SEAS MAYOR”

QUÉ LE DICES: No tienes la capacidad para resolver eso que te preocupa.

QUÉ HAY DE CIERTO: No lo va a entender desde la perspectiva adulta, obviamente. Pero si fue capaz de hacerte la pregunta, requiere una respuesta.

QUÉ HAY DE MALO: Debe saberlo ya, aquí y ahora, urgentemente. Responde claro y de forma sencilla su duda.

“ES LA ÚLTIMA VEZ QUE TE LO DIGO”

QUÉ LE DICES: Si no lo haces ahora, te castigaré.

QUÉ HAY DE CIERTO: Debes ponerle límites.

QUÉ HAY DE MALO: No suele funcionar, por lo que sí lo tendrás que castigar; si no, pasarás la tarde repitiendo la frase porque tu niño no verá la consecuencia.

“NI SE TE OCURRA”

QUÉ LE DICES: Espero siempre lo peor.

QUÉ HAY DE CIERTO: Le encanta eso que a ti te parece muy mal y lo sigue haciendo.

QUÉ HAY DE MALO: Le transmites que ya sabes que él cometerá la peor de la travesuras porque es así.

Por Jessica López

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Enséñale a tu hijo a cumplir sus metas

Esta es una pequeña guía para ayudar a tu niño a crearse metas, ¡y cumplirlas! Sin duda, lo ayudarás a saber formar (en su momento) un proyecto de vida que le dé mucho bienestar. ¡Será una gran aventura para ambos!

Desde temprana edad es importante que le enseñes a tu niño a plantearse y alcanzar metas porque ello le permitirá tener el “hábito” de hacer realidad sus sueños, lo cual no sólo le dará la visión a futuro necesaria para establecer un proyecto de vida, también para sentirse satisfecho consigo mismo al percibirse capaz de conseguir lo que quiere y necesita. Además, conservar la mente y pensamientos dirigidos a un objetivo lo animarán; está comprobado que son una razón para vivir, son parte del sentido de vida.

Los psicopedagogos señalan que es importante que al enseñarles a los niños a establecerse metas, éstas deben ser acordes a su realidad y alcanzables para ellos, aunque con nuevos desafíos que los motiven. También deben contener tareas específicas para lograr su meta y enseñarlo a evaluar los resultados. Te dejamos este paso a paso con espacios muy prácticos para que tu niño y tú se diviertan aprendiendo esta valiosa lección de vida. ¡A crear!

Lección 1:
Explícale qué es una meta. Puedes decirle: “es algo que deseas con todo el corazón, que para lograrlo te pones algunas tareas chiquitas y otras grandotas, las haces en el tiempo que digas y anotas en el calendario cuándo las harás.”

YO QUIERO…

LLENA ESTA HOJA CON TU NIÑO PARA QUE APRENDA A TENER CLARO LO QUE QUIERE Y CÓMO LO VA A LOGRAR.

Enséñale a tu hijo a cumplir sus metas
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PASO 1: definan la meta; tiene que ser algo en verdad muy importante para tu niño para que así sienta que vale la pena el esfuerzo que hará. Ayuda mucho formular este deseo en positivo, algo que quiere hacer, en lugar de algo que no desea hacer. “Deseo que haya unicornios en mi fiesta de cumple” en lugar de “ya no quiero disfrazarme de princesa en mi fiesta”.

PASO 2: escojan sus metas chiquitas, aquellas tareas que deberá hacer para obtener su meta grandota: cuándo hará estas tareas, dónde y cómo. (ve a la hoja de trabajo).

PASO 3: asegúrate de que su meta sea algo que pueda hacer y que realmente dependa de él; platícalo con él para valorarlo y sondear su actitud frente a las tareas.

PASO 4: de ser necesario, ayúdalo a dividir su meta en etapas; por ejemplo, si lo que desea es aprender a nadar, habla con el instructor para formar un plan: primero debe perder el miedo al gua, luego flotar, sumergirse… Conforme vaya logrando estas metas sencillas se entusiasmará más y tomará más ímpetu.

PASO 5: cuando logre las metas secundarias, celébralo y recompénsalo.

Por Jessica López Cervantes

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¿Qué siente un niño cuando sus padres golpean sus juguetes?

La violencia genera violencia. Los niños son muy sensibles a las agresiones, más si es hacia algo importante para él. Por ello, si alguna vez has usado sus juguetes para «hacerle ver» lo que podría pasarle si no come, mira qué siente cuando sus padres golpean su juguete ante esta situación. 

¿Qué siente un niño cuando sus padres golpean su juguete para que coma?

La comida & tu hijo

Es fundamental para nuestra existencia, sin embargo en estos tiempos de abundancia no comemos cualquier cosa, podemos escoger y rechazar algunas cosas que no nos gustan. 

Además comemos dependiendo de la relación que tenemos con la comida, es decir, aprendimos a relacionarnos con ella con gusto y amor  o, ¿nos resuelve angustias? ¿Nos da miedo? ¿La rechazamos? Etc. 

En el mejor de los casos debería ser vivida como una necesidad que causa gusto y placer, jamás como una obligación y mucho menos, utilizar la agresión para que un niño  coma, si un niño crece con agresión, será agresivo 

La violencia & tu hijo

Aunque parezca increíble, no sabemos poner en palabras lo que sentimos, en vez de decir: estoy triste, nos escondemos y negamos nuestro sentir, cuando nos preguntan ¿qué tienes? Contestamos: ¡Nada! Nos guardamos todo y cuando menos pensamos, esos sentimientos reprimidos emergen de manera abrupta.

Una de esas manifestaciones es la violencia. Como no te puedo decir lo que siento y tengo tanta frustración acumulada en mi vida, entonces te pego, te grito, te controlo, te maltrato, porque no se hablar y por lo tanto, actuar de otra manera.

 Sus juguetes & tu hijo

Golpear un juguete o cualquier objeto de amor valioso para en niño, se convierte en una agresión directa que provoca dolor y enseña a responder con violencia, tal y como aprendió, además los juguetes son una parte muy importante del desarrollo, ayudan a integrar la psique, son un puente de transición entre la realidad interna del niño y la realidad externa.

Es mejor si haces esto…

  • No obligues a tus hijos a comer, te puede causar angustia pero no pasaran mucho tiempo sin pedir comida, permite que surja en ellos la necesidad, te aseguro que de un día sin comer no pasan. Se creativa o busca alternativas, hoy existen mil ideas para que los niños coman. 
  • Enséñales a hablar de sus sentimientos, ¿Cómo? Pon el ejemplo!
  • Respeta sus cosas, son tan importantes como las tuyas, nunca maltrates ni golpees sus juguetes, para ellos son una extensión de amor y de su mundo psíquico.

Por Psic. Iskra Salcido Valle, psicoterapeuta, orientadora psicológica en el IPN, Presidente de la asociación de egresados de psicología de la Universidad Iberoamericana. iskrasalcidovalle@hotmail.com / Whatsapp: 55 8702-1153

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