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Razones por las que jamás debes maltratar a tu hijo

No gritos, golpes, amenazas, castigos hirientes… Aquí te decimos por qué nunca debes maltratar  a un niño.

Pegarle a un niño para educarlo es una práctica muy arraigada en muchas sociedades, de tal forma que una «nalgada» no está del todo mal vista; sin embargo, está comprobado que los golpes, gritos, insultos dañan tanto física como psicológicamente a los niños.

Como adultos y padres responsables, debes saber que pegarle a tu hijo, o gritarle o utilizar palabras insultantes con él es una conducta reprobable que no conduce a nada bueno.

Aquí más razones para nunca pegarle a tu hijo:

1. Demuestra que has perdido el control:

Como padre, eres tú quien siempre debe tener el control de la situación, esto no significa ser autoritario, sino tener la capacidad de guiar al pequeño y explicarle por qué su comportamiento no es el adecuado. Cuando recurres a los golpes le estás demostrando que estás fuera de control y tu referente como autoridad se derrumba.

2. Violencia llama violencia:

¿Cómo le podrás decir a tu hijo que está mal pegarle a otro niño cuando tú lo haces en casa? Educar con golpes es una forma de justificar la violencia y tu hijo aprenderá que esta es la única forma de solucionar los problemas. Además, está demostrado que los niños expuestos a la violencia en el hogar se convierten en niños violentos.

3. No te ayuda a educar:

Pegarle a los niños deja en evidencia que eres poco creativo como padre. Es muy fácil dar un golpe, pero este solo resuelve el conflicto al momento a través del miedo, pero no modifica el comportamiento del niño.Evitará hacerlo para no volver a recibir un golpe, pero no entenderá por qué no debe comportarse de esa manera.

4. Daña la personalidad de los niños:

Los gritos, las humillaciones, y por supuesto, pegarle a un niño deja una huella imborrable en su personalidad. La violencia los hace sentir indefensos y humillados y provoca daños en su autoestima.

5. Porque es delito:

Además de todo lo anterior, pegarle a un niño es un delito que se castiga en la mayoría de los países. No importa el tipo de golpe, la violencia física y psicológica contra un niño está prohibido por la ley.

Por Berenice Villatoro

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¿Tus suegros insisten en decirte cómo educar a tu hijo?

Suelen presionarte, criticarte, exigirte, limitarte… Sin duda, cuando los suegros se entrometen en como educas a tu hijo crea una relación familiar un tanto compleja. ¿Qué puedes hacer, cómo puedes crear y mantener con ellos (y tu pareja) una buena relación familiar?

Lo mejor es hablar. Es el consejo que todo mundo da, sin embargo, es normal que nos dé pena, ocurre que no queremos problemas ni herir susceptibilidades. No te angusties tanto, la verdad es que el resultado depende mucho de cómo pidas las cosas y de que antes de hablar, escuches y empatices con tus suegros.

Por ejemplo, suele pasar que cuando los abuelitos, por ejemplo, te dicen: “No lo regañes, déjalo ir a jugar, no está bien que le des de comer eso…”, no son conscientes de que la crianza te corresponde a ti (y a tu pareja) y de que están invalidando tu autoridad, de hecho, quizá ellos piensan que están haciendo un bien a su nieto.

En tanto, bajo este mismo ejemplo, quizá los papás no comprenden que cuando los abuelos cuidan de su hijo, también deben ser una figura de autoridad frente a ellos.

En caso de que ellos no cuiden a tu hijo y aún así suelan entrometerse en como tú lo educas, lo más recomendable es que hables con tu pareja para que sea él quien delimite los límites a sus papás, finalmente, recuerda que él los conoce mejor que tú y sabrá cómo acercarse a ellos sin causar conflictos o malos entendidos.

TU TAREA: ponerte de acuerdo. Siéntate a platicar con tus suegros, junto con tu pareja, y entre todos definan las pautas de la disciplina (pueden hacer un plan de tareas,
permisos y límites a seguir); lo más importante es establecer qué le toca hacer a mamá, a papá y a los abuelos para lograr estas pautas (y también anótenlo).

Asesoría: Mtra. Lorena Mendoza Sosa, Terapeuta infantil y juvenil en NeuroIngenia.

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