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¿Mi hijo camina bien?

¿Mi hijo camina bien?

Los pies de los niños tienen gran flexibilidad porque sus articulaciones y ligamentos están aún sin formar. Por ello, precisan de nuestra atención para asegurarnos de que tienen un crecimiento sano.

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¿Mi hijo camina bien?

Es importante cuidar y observar los primeros pasos de tu hijo por si detectas cualquier anomalía. Hay que prestar especial atención si alguno de los papás ha tenido o tiene algún problema en los pies. Existe cierta predisposición a que un niño con antecedentes familiares de, por ejemplo, pies planos, tenga pies planos.

Pie cavo: consiste en un aumento del arco plantar. Pese a no tener repercusiones graves, puede llegar a ser muy molesto y producir dolor en las zonas de apoyo. Una buena manera de detectarlo es observar si el niño desgasta con demasiada rapidez sus zapatitos por los lados.

Tratamiento

Lo mejor es llevarlo al traumatólogo y vigilar el estado del calzado de tu peque, que debe ser sin cordones. Es probable que los zapatos le causen dolor en los empeines. Si la malformación es muy acusada se puede operar antes de los once años, edad en la que el pie comienza a adquirir la consistencia del de un adulto.

Pie varo: el niño pisa apoyándose en la parte externa del pie: el talón queda hacia dentro y el tobillo hacia fuera. Generalmente aparece asociado al pie cavo. Su origen puede deberse a una mala postura en el útero o a alguna enfermedad neurológica hereditaria.

Tratamiento

Exige tratamiento ortopédico, pero la corrección es más lenta y requiere un seguimiento más exhaustivo a base de controles hasta que el niño cumple los 8 ó 9 años.

Pie equino: prácticamente solo se apoya en las puntas de los pies y no llega a asentar el talón en el suelo. Es un problema poco habitual. No debemos confundirlo con la tendencia transitoria de algunos niños de andar de puntillas.

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Tratamiento

Si el niño puede flexionar los pies hacia la planta y el dorso y tiene movilidad completa, no hay razones para preocuparse. Los niños con pie equino se caen mucho y suelen desgastar las punteras de los zapatos. Se trata con ortopedia, y esos correctores y, si hiciera falta, con cirugía.

Pie valgo: el pequeño apoya los pies sobre los laterales internos y el talón queda hacia fuera y el tobillo hacia dentro. Se encuentra asociado al pie plano.

Tratamiento

No necesita tratamiento, ya que este defecto suele desaparecer hacia los tres años. Casi todos los niños tienen los pies un poco valgos cuando dan sus primeros pasos (por cómo colocan las piernas), pero con el tiempo la postura se corrige.

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Foto: Getty Images

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5 claves para elegir el calzado infantil

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Desde que los pequeños empiezan a caminar, el calzado se convierte en un elemento importante que influye en su desarrollo físico. ¡Aprende a elegir el mejor!

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5 claves para elegir el calzado infantil

Son bonitos, divertidos, de colores llamativos, llenos de flores o con dibujos de sus personajes preferidos… y, cuando se convierten en sus favoritos, los niños no se los quieren quitar.

Lo ideal sería que los niños pudieran caminar descalzos. Como es imposible, el calzado infantil brindan la protección y seguridad necesaria y evita que los pequeños se hagan daño. Descubre cómo deben ser y qué errores no debes cometer cuando compres un par de zapatos a tu hijo.

¿Cómo deben ser los zapatos de mi hijo?

  1. Elige los de piel y tela para favorecer la transpiración del pie del niño. 
  2. Asegúrate de que la suela sea ligera, flexible y antiderrapante. Así evitarás las caídas.
  3. El calzado debe tener una suela firme para facilitar el juego de la articulación.
  4. La planta del zapato tiene que ser ancha y de forma redonda o cuadrada.
  5. No compres zapatos acabados en punta, ya que puedan oprimir el empeine.
  6. Deben tener una sujeción bastante firme en el empeine con cordones, hebillas o velcro.
  7. El calzado debe ser de su medida para que cuando el pequeño esté jugando no se le salga con facilidad.

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¡Evítalo!

1. Elegirlos demasiado grandes. A veces compramos zapatos de un número mayor del que necesita el niño para que le duren más tiempo. Al pequeño le resulta muy difícil caminar con un zapato que le baila en el pie o que se le sale constantemente: le obliga a adoptar posturas que a la larga son perjudiciales y puede provocarle caídas.

2. Ponerle botas para que le sujeten el tobillo. Si el calzado no permite la libre movilidad del tobillo, está perjudicando su desarrollo. Las botitas deben utilizarse solo para proteger del frío y la humedad.

3. Abusar del calzado deportivo. Conviene que los niños lo usen con moderación porque la mayoría están fabricadas de plástico, lo que favorece la sudoración excesiva, que puede provocar irritaciones en los pies e incluso hongos.

4. Heredar. Es muy frecuente que los pequeños hereden zapatos de sus hermanos mayores o de otros niños de la familia.  Sin embargo, es una práctica poco recomendable, ya que los pies son siempre anatómicamente diferentes y cada niño tiene una forma distinta y particular de caminar. Unos zapatos usados siempre llevan la huella de su anterior dueño, pueden estar deformados y es probable que al caminar le rocen o no le resulten cómodos. Por eso, salvo que estén completamente nuevos, es mejor no usarlos.

Asegúrate de comprarle unos zapatos cómodos a tu hijo.

¿Qué tipo de zapatos le has puesto a tu hijo?

Foto: Getty Images

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