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¿Cómo limpiar a tu bebé para prevenir la dermatitis de pañal?

Para prevenir este malestar a tu bebé, lo primero es saber qué pasa debajo del pañal que causa la llamada dermatitis del pañal, es decir, la irritación en sus pompitas. 

El solo contacto con el agua tiene un efecto de hiperhidratación que trastorna la barrera de protección de la piel y altera su función. Además, la orina tiene amoniaco, que es muy irritante y se forma por la acción de enzimas presentes en las heces. Estas enzimas se activan en un medio ácido, como es la orina. O sea, heces y orina se ayudan mutuamente.

Además, si cubres la zona con un pañal que, por muy suave y absorbente que sea, debilita la piel por el roce…, ¡pobres nalguitas! Con un pañal hermético no es tu bebé el que permanece seco, es el colchón.

¿Cuáles son las dermatitis más comunes?

Son dos. Una es el llamado eritema del pañal: la piel se irrita por la acción de la orina, poniéndose roja y arrugada en todas las zonas que están en contacto con el pañal, mientras que los pliegues quedan normales (si se miran las nalgas de frente, se ve una uve doble roja). Desaparece en cuatro o cinco días con los cuidados apropiados.

Entonces, ¿qué puedes hacer para prevenir la dermatitis de pañal?

Antes de empezar, hay que lavarse las manos . Si no estamos en casa, al menos debemos frotárnoslas bien con una toallita húmeda. En cada cambio de pañal debes que proceder así:

  • Retirar las heces, si las hay, con una toallita o con el propio pañal.
  • Pasar la esponja o la toallita por el abdomen y los muslos, prestando especial atención a los pliegues.
  • A continuación, limpiar los genitales, siempre de delante hacia atrás.
  • Secar la zona con una toalla suave; no hay que restregar, sino dar leves toquecitos. Para secar las nalgas no es necesario dar la vuelta al bebé, podemos levantarlas sujetándolo por los tobillos.
  • Dejarlo retozar unos minutos con las nalguitas al aire.
  • Aplicar una crema hidratante en toda la zona, sin olvidar los pliegues.
  • Colocar el nuevo pañal.

¿Puedes utilizar toallitas o esponja, indistintamente?

Sí, ambas opciones valen. La segunda es más económica, aunque también más incómoda porque requiere preparar y tener a la mano un recipiente con agua y jabón. Además, la esponja se debe mantener muy limpia y cambiarla al menos una vez al mes. En cuanto a las toallitas jabonosas, son higiénicas y muy prácticas, especialmente útiles para limpiar al bebé fuera de casa. El único inconveniente es que, pese a que cada vez son mejor toleradas (son hipoalergénicas), si el niño tiene una piel sensible o atópica, los excipientes de algunas marcas pueden irritar su piel.

¿Qué hay que cuidar en los niños varones?

No se sabe bien por qué, pero los bebés varones acostumbran lanzar su chorrito de pipí al quitarles el pañal, con lo cual la orina se esparce por todas partes. Por eso, hay que limpiar bien la pancita y después continuar hacia las nalgas. Salvo que el pediatra indique lo contrario, los padres no deben intentar retraerle el prepucio durante el aseo.

¿Y en las niñas?

En ellas se debe procurar que los gérmenes que las heces dejan en el ano no tengan contacto con la vulva y la vagina. Por eso, hay que empezar el aseo por el pubis, sin frotar, y seguir hasta las nalgas y los muslos (y nunca al revés). Al ponerle la crema, es más importante cubrir bien toda la zona que preocuparse por si entra un poquito en la vagina.

¿Cada cuánto debemos cambiarlo?

No hay una regla fija. En las primeras semanas el bebé puede utilizar hasta diez o doce pañales por día. Por supuesto, cada vez que esté mojado o haya defecado, hay que lavarle y ponerle un pañal limpio. Como norma general, conviene hacerlo antes de acostarlo por la noche y cuando se despierte por la mañana.

En lo demás hay que tener en cuenta las costumbres del bebé: es mejor cambiarlo después de comer, porque suelen orinar o defecar tras la toma; pero si nuestro pequeño es de los que se queda dormido tomando el pecho o el biberón, entonces será mejor cambiarlo antes. Durante la noche es importante no perturbar su sueño; lo cambiarás sólo si es preciso: si ha hecho popó o está muy mojado.

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Alivia la dermatitis del pañal

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Mitos de la lactancia

¿Acaba de nacer tu bebé? Seguro tienes muchas preguntas y dudas, aquí resolvemos los mitos de la lactancia más comunes.

A veces lo que te dicen amigas, familiares y conocidas te confunde y te hace dudar, estos son los mitos de la lactancia más comunes.

Amamantar es doloroso

Si tu bebé esta en una posición correcta con tu pezón y areola, no debes sentir dolor. La boca de tu bebé debe estar bien abierta y sus labios cubriendo todo el pezón, la mayor parte de la areola debe quedar dentro de su boca, si tu bebé succiona sólo del pezón, te provocará dolor.

No puedo embarazarme y amamantar

No existe explicación médica que diga lo contrario, puedes amamantar a tu bebé mientras estás embarazada, sólo debes encontrar una posición cómoda. De cualquier manera, consulta a tu ginecólogo.

Debo tener un horario para alimentar a mi bebé

Tratar de tener un horario fijo a la lactancia es uno de los errores más grandes. Tu recién nacido debe alimentarse mínimo ocho veces al día, no trates de poner horarios, tu bebé debe tomar leche a libre demanda sino, interfieres con el ritmo natural de bajada de la leche.

Puedo cambiar de seno sin que lo haya vaciado

La recomendación es que le des un solo seno hasta que lo desocupe, y luego pasarlo al otro. En promedio un recién nacido queda bien alimentado en 40 minutos.

Comer mucho mejora la calidad de la leche

No necesitas comer en exceso, tu alimentación debe ser balanceada. Lo recomendable es tomar más líquidos.

Durante la lactancia, ¿puedo tomar café?

Evita el café y las bebidas de cola pues la cafeína puede producir trastornos del sueño y nerviosismo en tu bebé.

Los cítricos cortan la producción de la leche

Esto es falso, su aporte de vitamina C y ácido fólico, son ideales durante el embarazo y la lactancia.

Dar pecho ayuda a bajar rápido de peso

Esto es real, aunque no esperes un resultado inmediato. Esto se empieza a notar en tres meses más o menos. ¿A qué se debe? A que la grasa que se acumula en el embarazo, puede servir para darte la energía que necesitas para amamantar.

Si mi bebé tiene una mala posición, ¿puedo sufrir grietas en los pezones?

Es cierto, si tu bebé está en una mala posición al comer y te agarra mal del pezón y la areola al lactar, puede lastimar tus senos.
TIP: después de cada toma, humedece tus pezones con leche o aplica una crema rica en vitaminas que sea especial para lactar.

Si tuve una cesárea debo poner rápido el bebé al pecho, de lo contrario no tendré leche

Tras una cesárea se podría retrasar la producción de la leche. ¿Por qué? Porque la oxitocina, hormona encargada de producir las contracciones en el parto, cumple con dos funciones que sirven para la lactancia:

* Indica a la prolactina que empiece a producir leche materna

* Estimula los conductos y bombea la leche

No te preocupes, si tuviste cesáarea, la bajada de la leche se retrasará, por eso, colocas el bebé al seno lo más pronto posible para estimular la producción de oxitocina y prolactina.

Si tengo pezón plano o invertido tendré problemas al lactar

Es cierto que para tu bebé es más fácil alimentarse de un seno con un pezón prominente, pero si tienes una técnica de lactancia adecuada (el bebé no sólo se prensa de tu pezón, sino de toda la areola). Date masajes para ayudarte a crear el pezón o usa pezonera de plástico en lo que se te forma el pezón para que tu bebé no te lastime.

Si tengo senos pequeños no produciré tanta leche

Esto es falso, el tamaño de los senos no indica la cantidad de leche que producen. El tamaño sólo determina la cantidad de tejido graso que tienen, no por la leche que producen. No te preocupes, el tamaño de tus senos producirá suficiente leche para tu bebé.

Lo mejor para una lactancia feliz es relajarte y disfrutar el momento con tu hijo, no te preocupes, lo estás haciendo bien, confía en ti.

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