Categorías
Ser Mamá

Lo que debes saber de la fertilidad a los 40 años

Tienes 35 años o más y ¿quieres un segundo bebé? Quizá tu médico ya te ha platicado acerca de las condiciones, probabilidades, riesgos… de la fertilidad a los 40 años. ¿Y esto te causa algunos temores para cumplir tu deseo de un segundo bebé? Te presentamos una opción que podrías considerar para hacer este sueño realidad.

Es un hecho que conforme la edad “avanza” hay una mayor probabilidad de tener embarazos de riesgo o dar a luz a niños con alguna alteración cromosómica. Aún así, probablemente sabes de alguna amiga que ha aplazado su maternidad aun pasando los 35 años por distintos motivos, por realización profesional, trabajo, asuntos financieros o hasta no tener pareja estable. Tú misma, quizá, has aplazado el tener un segundo bebé por disfrutar bien a bien el primero, por tu trabajo, porque te divorciaste de tu anterior pareja, o porque antes no querías pero ahora ya.

9 argumentos que necesitas considerar antes de decidir tener un segundo hijo

Como sea, en medio de este panorama, el congelamiento de óvulos es una alternativa para tener hijos en el momento que desees.

La congelación de óvulos implica extraer óvulos y criopreservarlos para su utilización a futuro en un procedimiento de reproducción asistida, específicamente en una fertilización in vitro (la fecundación en laboratorio de un óvulo por un espermatozoide y luego transferirlo al útero materno, donde se desarrollará para convertirse en un bebé).

Así que cuando estés decidida a embarazarte, tu médico descongelará tus óvulos en función de tu ciclo menstrual. Con un estudio se procede a la fertilización in vitro (los óvulos son inyectados con semen de la pareja para aumentar las probabilidades de fecundación).

¿Cómo sabes si eres candidata a utilizarlo?

Si quieres aplazar el embarazo unos años más (después de los 35) si has sido diagnosticada con cáncer, tienes baja respuesta ovárica o si eres propensa a la llegada de la menopausia antes de los 40 años.

¿Cuánto tiempo pueden mantener congelados tus óvulos?

Toda una vida. Normalmente, los criobancos hacen contratos de cierto número de años según lo requieras, pero ten la seguridad de que gracias a las técnicas de vitrificación, los óvulos pueden conservarse por mucho tiempo en buenas condiciones.

¿Cuánto te costaría?

Varía de una mujer a otra en función de la edad y las condiciones médico-ginecológicas particulares (tener un solo ovario o endometriosis) o si estás completamente sana.

¿Cuándo puedes considerar congelar tus óvulos?

Desde que eres mayor de edad es posible.

¿Cuál es el número ideal de óvulos para ser congelados?
De 15 a 20 óvulos maduros.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTE PROCESO? CRIOPRESERVACIÓN PASO A PASO

1. Realízate una valoración médica ginecológica y hormonal con un especialista.

2. Inicia un tratamiento con medicamentos para estimular la función ovárica y hacer madurar al menos 10 óvulos.

3. Cuando tus óvulos estén lo suficientemente maduros, te realizarán una aspiración transvaginal.

4. Una vez aspirados, los folículos se evalúan y preparan en el laboratorio.

5.Luego, los folículos son colocados en una cámara de congelación que será monitoreada.

6. Los óvulos son almacenados en un criobanco, donde permanecen durante los años que quieras esperar.

Por Armando Ayala

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también: 

Alimentos para la fertilidad, ¿cuáles ayudan y cuáles no?

 

Categorías
Salud

¡Quiere dulces! 6 formas de darle azúcar a tu hijo sin poner en riesgo su salud

Todos los niños adoran las golosinas, lo dulce, todo lo que lleve azúcar, pero con estas recomendaciones de los expertos, elige tener hábitos alimenticios saludables para prevenir enfermedades como el sobrepeso y la diabetes a tu hijo.

Vanessa Ubaldo, nutrióloga y educadora en diabetes, vocera de la Federación Mexicana de Diabetes A.C. asegura que los hábitos higiénicos dietéticos se forman en los niños hasta los siete años, por lo que es sumamente importante que los niños aprendan a cuidar su propia alimentación.

No podemos olvidar que ellos están en pleno crecimiento y desarrollo. Por eso necesitan una alimentación balanceada y variada que les aporte la suficiente cantidad de proteínas, carbohidratos, grasas… Además de que esto los habituará a cuidar su salud y prevenir enfermedades, como la diabetes, que hace mucho dejó de ser exclusiva de los adultos. Vanessa Ubaldo, recomienda que los niños:

• Obtengan el azúcar de fuentes como frutas y cereales: arroz, tortilla, pasta o pan integral, y leguminosas (frijoles, habas, chícharos…) porque tienen fibra, vitaminas y minerales.

• Eviten cereales que contienen azúcar; es mejor que consuman avena o amaranto natural.

• Limiten el consumo de dulces a uno de vez en cuando; por ejemplo: una paleta, un caramelo macizo, un chocolate pequeño, un yogur, un lactobacilo con azúcar o un jugo pequeño; solo una de esas opciones. De preferencia, que los consuman en el transcurso del día y no en ayunas ni antes de dormir o después de cenar, ya que el azúcar es comida para el cerebro, por lo que no van a poder dormir porque su cerebro se va a activar de nuevo.

• Consuman nada más porciones pequeñas y de manera ocasional de postres como gelatinas, helados, natillas y arroz con leche. Es mejor sustituirlos con una fruta que les guste.

• Tomen bebidas elaboradas en casa de fruta natural y sin azúcar añadida: es mejor que un jugo industrializado o refresco, pero lo ideal es que se acostumbren a tomar agua natural.

• En lugar de beber leche con chocolate en polvo o de barra, sobre todo si son altas en azúcar, es mejor que le añadan cocoa en polvo y la endulcen con un sustituto de azúcar. Los niños, sobre todo los que tienen sobrepeso u obesidad, pueden consumir sustitutos de azúcar pero de la mano de hábitos de alimentación saludables y actividades físicas.

 

 

 

Categorías
Padres e Hijos

Niños pacíficos, lo que los países, el mundo y la humanidad necesitan

Ser pacífico no es sinónimo de “dejado”, sino antónimo de “conflictivo y auroritario”, de quien no hará guerras. ¡Edúcalo para la paz! El mundo necesita niños pacíficos.

La psicóloga Mariana Rivera, de la Universidad La Salle, explica que cada vez que le enseñas a tu hijo a compararse, le cumples todo lo que desea, promueves que se sienta mejor que los otros o dejas de ponerle límites, le das un mensaje erróneo: le permites creer que es merecedor de todo y que tiene el derecho a hacer lo que sea con tal de conseguirlo. “Así empieza la historia de un chico inconforme que cuando no consigue lo que quiere o no se le trata como piensa que merece, se torna conflictivo y autoritario, provoca problemas”.

Ayudarlo a descubrir su propio valor y aceptar que cada persona es diferente, incluso en el estilo de vida y las posesiones, le dará seguridad y aprenderá a ser feliz sabiendo que se trata de respetar y honrar el mundo que lo rodea. En este sentido, en cuestión de valores, ustedes son su ejemplo, su método de aprendizaje.

Mariana Rivera aconseja encaminar a los niños a la reflexión sobre sus actos y palabras, guiarlos para que se den cuenta del impacto que estos tienen y cómo pueden hacer sentir a los demás a partir de su propia experiencia, de pensar cómo se sentirían ellos mismos si estuvieran ante una situación similar y dar una propuesta para encontrar una solución, lo cual señala, hará de ellos chicos comprometidos con lograr un mundo amable para todos.

Hay quienes piensan que un niño pacífico, que se caracteriza por evitar el conflicto, es un chico al que le cuesta trabajo tomar acción, que suele dejar que los otros abusen de él y que no hará nada al respecto; pero esto es completamente falso.

“Son dos situaciones distintas: un chico consciente de lo que es la paz ni siquiera tiene que llevar esa bandera, sus actos lo distinguen: cumplirá con sus responsabilidades, sin necesidad de que se lo repitan una y otra vez; respetará cuando un adulto le habla, sabrá escuchar y tratará de resolver antes que pelear. Incluso cuando alguien llega a molestarlo, toma otras medidas antes que responder a la agresión, pero esto no significa que sea dejado”, explica Mariana Rivera.

Esto es resultado de su educación, ya que al ser un niño que ha crecido con seguridad en sí mismo, una autoestima sólida, rodeado de afecto y reconocimiento, aprende a valorar lo positivo y negativo de su entorno.

Educar para la paz es equivalente a criar desde el amor, pues es a partir de este que se ponen en movimiento principios valiosos como el respeto, la empatía, la tolerancia, la aceptación hacia uno mismo, los demás y hacia lo que ocurre en nuestro exterior; todo esto determina que ese primer paso para alcanzar la paz, esté dado.