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Padres e Hijos

Cuándo debes decirle NO a tu hijo

Negarle algo a tu hijo puede resultarte difícil varias veces, pero hay ocasiones en que debes decirle NO a tu hijo por su bien. Mira…

Cuándo debes decirle NO

Como mamá o papá quizá quieras decirle a tu hijo sí a todo, cumplir sus exigencias, necesidades y hasta caprichos; parece sencillo si se hace en nombre del amor, sin embargo, hacerlo en todas las ocasiones podría perjudicarlo de por vida.

A continuación te presentamos seis situaciones en las que, definitivamente, tu respuesta debe ser NO, por más que tu corazón quiera que digas que sí.

SI LASTIMA A ALGUIEN

Ya sea un animal, amigo o hermano, no debes permitir que tu hijo hiera, por poco que parezca, a una tercera persona. Con ello fomentas la violencia como una herramienta para convivir en sociedad.

BULLYING

El bullying verbal o físico debe ser erradicado en quienes lo ejercen. Enseña a tu hijo a no hacerlo, pero también en no permitirlo y contarte los casos de los que haya sido testigo para que alertes a otros padres y maestros del asunto.

QUIERE SOLTAR TU MANO

Especialmente cuando se encuentra en lugares en los que pasan autos y los conductores podrían no verlos, o en donde haya gran cantidad de gente y sea sencillo perderlos o que los roben.

DESTRUYE COSAS

No está bien que los niños rompan sus juguetes o ropa, y mucho menos que lo hagan con los de alguien más. Habla con tu hijo seriamente sobre esta conducta y muestrale que es reprobable que la haga.

PORTARSE MAL EN PÚBLICO

No obedecer, correr, hacer berrinches, etc. en lugares públicos no es correcto. Muestra a tu hijo que no solamente su comportamiento es molesto para el resto de las personas que están en el lugar, sino que puede ser peligroso para su integridad física, por ejemplo, puede resultar lesionado si corre en un restaurante.

IRSE CON ALGUIEN

Debes dejar bien claro a tu hijo que no debe irse con alguna persona, extraña o conocida, sin tu consentimiento expreso.

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Así Crece

¿Qué tipos de hermanos son tus hijos?

Los hermanos representan las primeras interacciones sociales de los niños. ¿Sabes qué tipo de hermanos son tus hijos? ¡Identifícalos! Ayúdalos a llevarse mejor y a crecer el amor entre ellos. 

Todos los niños son diferentes, así como sus personalidades, por ello te describimos a continuación…

Los tipos de hermanos más representativos:
 

El amigo
Este tipo de hermano siempre está dispuesto a escuchar, cuidar a los hermanos menores y jugar con ellos. Nunca defraudará la confianza de alguien y siempre estará para cuando lo necesiten.

El Bully
Este tipo de hermano es el que golpea o simplemente molesta por juego.

El protegido
Suele ser el hermano más pequeño. Generalmente, es quien resulta más útil para convencer a los papás de algo. Es el más protegido de papá y mamá para que no se aprovechen de él.

El bribón
Es el típico hermano que siempre echa de cabeza y no desaprovecha oportunidad para poner a cualquiera de sus hermanos en evidencia con sus padres.

El cómplice  
Ambos pueden cubrirse el uno al otro, puede ayudar a inventar pretextos y no delega a sus demás hermanos o amigos.

La fashionista
Es la  hermana que siempre está al último grito de la moda, leyendo revistas juveniles y revisando lo ‘trendy’ de la semana.

La popular
Es la típica hermana que siempre está lista para salir con sus amigas y cuando un hermano le pide que le presente a unas de sus amigos, ella no lo permite y se molesta.

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Situaciones en las que decir NO a tu hijo es lo mejor

Para evitar conflictos, accidentes o malos entendidos, por su seguridad, bienestar, ¡su propia vida!, hay situaciones en las que decir No a tu hijo es lo mejor. Aunque te puedas sentir un poco culpable, tu corazón se haga chiquito o te cueste mucho mucho trabajo el NO. Ante estas situaciones, no cedas. 

Como mamá siempre querrás lo mejor para tu hijo y muchas veces te es difícil darle un no como respuesta. Siempre procuras satisfacerlo en sus deseos sean cuales sean las situaciones.

Pero hay ocasiones en las que es fundamental negarle ciertas cosas. Según la psicóloga infantil Laura Markham, un niño se cierra cuando sus padres le dicen que no a todo, pues sienten que sus iniciativas son descartadas.

Sin embargo, la misma psicóloga recomienda que es esencial imponer límites en ciertas circunstancias y situaciones. Ella te orienta con 8 situaciones en las que deberías mejor decir NO a tu hijo.

Situaciones en las que decir No a tu hijo es lo mejor

Cuando quiere soltar tu mano

Si están de compras en algún supermercado y están por descender del automóvil para acercarse al centro comercial, es de suma importancia no soltar la mano de tu hijo a pesar de que exija lo contrario.

Los niños son muy pequeños y los conductores podrían no verlos. Debes decirle a tu hijo que no puede soltar tu mano hasta que llegue a un lugar seguro.

La psicóloga Markham sugiere utilizar palabras como «No corras en el estacionamiento, no lejos de mí. Podrías morir».

Cuando agrede a alguien mas

Muchas veces los niños son inconscientes de la gravedad de sus actos. Por ejemplo, en ocasiones no se dan cuenta cuando lastiman a un perrito o gatito, por decir un ejemplo.

Cuando así suceda es una situación digna de un rotundo no, pero con un poco de suavidad, por ejemplo: «Pobre gatito, pobre perrito. Sé amable con ellos», recomienda Laura Markham.

Cuando arruina las cosas de alguien más

«Las pertenencias y las cosas de los demás deben de respetarse», orienta a decir la psicóloga.

Cuando le enseñas a tratar con desconocidos

Es fundamental que se le diga a tu hijo  que nunca, bajo ninguna circunstancia, debe irse con desconocidos ni con ningún adulto al cual sus padres no les haya dado la autorización para estar con ellos.

Cuando viajan en avión

Las aerolíneas cubren ciertas normas y reglamentos que se deben de cumplir al pie de la letra cuando de viajar se trata.

Dado que un avión es un área común, los niños no deberán patear los asientos delanteros ni jugar con las mesas ni hacer mucho ruido. Si el menor es muy inquieto, lo ideal es otorgarle algo para que se entretenga.

Un paseo por la cabina es una buena idea siempre y cuando esté permitido.

Por Rodrigo González

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¿Por qué el segundo hijo es más rebelde?

¿Tu segundo hijo suele ser todo un torbellino que, ni ante su mamá o papá, se detiene?  Te decimos por qué tu segundo hijo es más rebelde. 

Hay muchas teorías, posiblemente, los hermanos mayores al tener más responsabilidades, sean más disciplinados y los pequeños, al no tener ese papel, sean más rebeldes, inquietos, traviesos o desobedientes.

Los investigadores dicen que el orden de nacimiento influye a la hora de desarrollar la personalidad del niño, es la teoría del orden, que ha sido descrita por innumerables psicólogos.

Tu segundo hijo

Con el primer hijo todo es nuevo, recibió toda tu atención, en ocasiones sobreprotección, mimos, cuidados, miedos, equivocaciones y también, fue blanco de tus exigencias, firmeza y carácter estricto.

Pero ya con el segundo, te relajas un poco porque ya sabes más un poco más acerca de los niños.  Ya sabes que con 37.5º de fiebre no hay que salir corriendo al hospital o que no pasa nada si se cae.

Sí, tienes más hijos y más trabajo, y justo esto te hacer ser más exigente con el primero, a quien de hecho lo invitas a cuidar «de su hermanito». Mientras que el segundo se «salva» de muchas normas y tareas, por lo que se va convirtiendo en un niño más rebelde, mimado, menos disciplinado y menos obediente.

Aunque esto no es siempre una regla, algunos psicólogos comentan que ser el segundo hijo no determina que sea más rebelde, indisciplinado o desobediente, sino que se incrementa la posibilidad de tener ese tipo de actitudes.

Pero un estudio de la Universidad del estado de Pensilvania publicado en la revista Child Development encontró que los primogénitos tienden a ser más dóciles y tratan de complacer a sus padres más, mientras que los hermanos menores tienden a mostrar una personalidad más independiente y rebelde.

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Evita que tu hijo haga compras inesperadas por Internet

Evita que tu hijo haga compras inesperadas por Internet

Se han reportado varios casos alrededor del mundo de niños que hacen compras millonarias a través de Apps y videojuegos. ¿Cómo hablas con tu hijo sobre gastar dinero en juegos?

Mira cómo hablarle a tu hijo del dinero…

Cómo enseñarle el valor del dinero a tu hijo

Evita que tu hijo haga compras inesperadas por Internet

A los niños se les hace fácil comprar o no se dan cuenta de que hacen compras con dinero real dentro de los videojuegos y Apps que usan en su tableta o smartphone, ¿dejas que tu hijo use estos dispositivos mientras no estás presente? Toma en cuenta las siguientes consideraciones, si no quieres endeudarte gracias al mundo virtual y ten un mejor control de tu dinero.

No tengas linkeada tu tarjeta de crédito (menos la de débito) a ningún sitio de compras por Internet.

Usa tarjetas de crédito que respalden tus compras seguras por Internet.

Haz que tu celular o correo electrónico reciban alertas cuando se haga una compra con tu tarjeta de crédito.

Pon límite de gastos diarios en tus tarjetas de crédito.

Si es posible, «apaga» tus tarjetas de crédito mientras no las utilices.

Nunca uses una tarjeta de débito para hacer compras por Internet.

Sólo haz compras en páginas seguras (deben tener este certificado de seguridad: https)

No le mandes a nadie tu información de tarjetas de crédito por correo ni por mensaje de texto ni por redes sociales.

Pide informes en tu banco sobre las opciones de autorización de una compra por Internet.

Pregunta en tu banco si te ofrece protección en contra de transacciones fraudulentas.

Para compras por Internet, prefiere las tarjetas prepagadas.

Siempre monitorea tus estados de cuenta.

Cómo desactivar tu información bancaria en los navegadores

Chrome

En Preferencias selecciona Configuración Avanzada. En Contraseñas y formularios, oprime para ver Configuración de Autocompletar. Borra toda la información que tenga qué ver con tus tarjetas de crédito y desactiva la opción de autocompletar.

Firefox

En Preferencias ve a Privacidad y a Historial. Quita la opción de «Recordar mi historial».

Safari

En Preferencias ve a Autorrelleno y quita las opciones que tengan qué ver con recordar datos, incluyendo la opción de tarjetas de crédito.

Explícale a tu hijo un buen uso

Antes de poner un dispositivo en las manos de tu hijo, establece con él límites de uso, por ejemplo:

Horarios / Deben quedar en un limite de minutos u horas al día en el que lo pueda utilizar.

Contigo o sin ti/ Establezcan si tu hijo puede usar o no los dispositivos si no estás.

Preguntar siempre / Pídele a tu hijo que cuando le aparezca algo sospechoso o le pregunten sobre una compra en la App o videojuego te lo haga saber inmediatamente.

Pon límites / Dile a tu hijo que no puede hacer ninguna compra dentro de la App o videojuego a menos que tú estés presente y tú te encargarás de hacer la transacción.

Guarda tus tarjetas / No dejes a la mano tus tarjetas de crédito o débito y habla con tu hijo sobre el valor del dinero y su uso responsable.

En Inglaterra y Estados Unidos se han dado casos de niños que han hecho compras de más de $100,000 en videojuegos y Apps.

¿Qué videojuegos usa tu hijo?

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¡Auxilio! Mi hijo no suelta el celular

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Razones por las que jamás debes maltratar a tu hijo

No gritos, golpes, amenazas, castigos hirientes… Aquí te decimos por qué nunca debes maltratar  a un niño.

Pegarle a un niño para educarlo es una práctica muy arraigada en muchas sociedades, de tal forma que una «nalgada» no está del todo mal vista; sin embargo, está comprobado que los golpes, gritos, insultos dañan tanto física como psicológicamente a los niños.

Como adultos y padres responsables, debes saber que pegarle a tu hijo, o gritarle o utilizar palabras insultantes con él es una conducta reprobable que no conduce a nada bueno.

Aquí más razones para nunca pegarle a tu hijo:

1. Demuestra que has perdido el control:

Como padre, eres tú quien siempre debe tener el control de la situación, esto no significa ser autoritario, sino tener la capacidad de guiar al pequeño y explicarle por qué su comportamiento no es el adecuado. Cuando recurres a los golpes le estás demostrando que estás fuera de control y tu referente como autoridad se derrumba.

2. Violencia llama violencia:

¿Cómo le podrás decir a tu hijo que está mal pegarle a otro niño cuando tú lo haces en casa? Educar con golpes es una forma de justificar la violencia y tu hijo aprenderá que esta es la única forma de solucionar los problemas. Además, está demostrado que los niños expuestos a la violencia en el hogar se convierten en niños violentos.

3. No te ayuda a educar:

Pegarle a los niños deja en evidencia que eres poco creativo como padre. Es muy fácil dar un golpe, pero este solo resuelve el conflicto al momento a través del miedo, pero no modifica el comportamiento del niño.Evitará hacerlo para no volver a recibir un golpe, pero no entenderá por qué no debe comportarse de esa manera.

4. Daña la personalidad de los niños:

Los gritos, las humillaciones, y por supuesto, pegarle a un niño deja una huella imborrable en su personalidad. La violencia los hace sentir indefensos y humillados y provoca daños en su autoestima.

5. Porque es delito:

Además de todo lo anterior, pegarle a un niño es un delito que se castiga en la mayoría de los países. No importa el tipo de golpe, la violencia física y psicológica contra un niño está prohibido por la ley.

Por Berenice Villatoro

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Pon límites sin llorar en el intento

Siempre es posible establecer reglas en casa sin perder de vista el amor, pero hacerlo  equivale a que mamá y papá trabajen su autoconfianza y seguridad. Aprende a poner límite sin sentir culpas. 

Disciplinar puede ser tu mayor dolor de cabeza o tu mejor aliado, según cómo los marques. Recuerda que los niños requieren que papá y mamá les señalen el camino a seguir para saber hasta dónde pueden llegar; los límites lo ubican en su realidad, pero los niños responden mejor cuando se les conduce mediante reglas claras y coherentes, acordes con su edad y sus capacidades, estableciendo las consecuencias de sus actos, lo cual media su conducta y les proporciona la seguridad suficiente para saber cómo actuar.

En esta tarea, los papás suelen perderse. Las grandes expectativas que se centran en la paternidad no dan lugar a equivocaciones, sino que imponen perfección. Y aunque es una meta irreal, se encuentra presente en las relaciones con los hijos. Un resultado común de tal miedo es que muchos padres se paralizan cuando tratan de fijar límites sanos.

En vez de eso, buscan alejar a su niño de los “peligros” del mundo exterior porque consideran que así le demuestran lo importante que es. También sucede que, cuando no están entregados al cuidado de su hijo en un 100%, piensan que le están fallando y sobrecompensan ese tiempo dándole mayor libertad o colmándolo de regalos para que no resienta la ausencia.

La falta de límites deriva en…

La permisividad en el hogar puede ocasionar un incremento en el trastorno antisocial de la personalidad, el cual consiste en el desafío de las normas establecidas. Los individuos con esta patología suelen no tener sentimientos de culpa ni se dan cuenta del daño que sus actos ocasionan a los demás. Lo grave es que esta tendencia crece por el tipo de educación que prevalece hoy día. Para hacerle frente, los terapeutas familiares recomiendan a los padres evitar la sobreprotección, la falta de reglas claras y el darles todo lo que piden.

Tu poder para poner límites

Para que estés en condiciones de dar a tu hijo las herramientas que necesita para modular su conducta debes contar con mucha fuerza interna para transmitir lo que esperas de él, proponiéndote como modelo, pues tu niño te imita. Si te sientes débil frente a él y consideras que sus demandas son excesivas, puedes pensarte rebasada y creer que no cuentas con la capacidad suficiente para guiarlo; es entonces cuando, al no saber cómo actuar, entras en pánico y pasas por alto las reglas.

Pero ¿por qué ocurre esto? Según nuestro experto, sucede en padres que tuvieron una educación autoritaria, por lo que es comprensible que no deseen repetir ese patrón con su hijo. También porque no saben cuál es el punto medio y sano de la disciplina, por tanto, se inclinan hacia la permisividad, dejando que su niño actúe sin control. También sucede en los papás que caen en la trampa de la inconstancia: un día son muy enérgicos y otro condescendientes, lo que descontrola al nene.

“Como papás, cuando no sabemos qué hacer para dar cariño, es frecuente que llenemos de obsequios a los hijos. La razón de ello es simple: no damos amor porque no aprendimos a recibirlo; arrastramos en la vida una carencia de afecto. Esto crea en el niño un hambre de amor cada vez más crónica, al grado que la única manera de saciarlo es con amor”, dice Arturo Ortiz.

De igual manera, los padres sobreprotectores encubren un sentimiento de incapacidad para responder a las necesidades del hijo, entonces el progenitor busca reparar ese hecho volcándose al menor, asfixiándolo al cuidarlo de más. En apariencia, este padre cree que es excelente en su tarea porque cuida, platica, juega, procura y protege mucho al niño, pero en el fondo se trata de un mecanismo inconsciente para apaciguar la angustia de no ser un papá o mamá fuerte.

Recuerda que los chicos construyen su mundo emocional a partir de cómo los adultos responden a sus demandas. Por ello, lo primordial es trabajar tus propios temores al momento de ponerle límites a tu hijo; la confianza en ti misma, autoestima y amor propio (tu empoderamiento) son tus principales herramientas para no dudar que eres la mejor mamá (o papá) que tu hijo puede tener, sin importar que trabajes fuera de casa o te dediques de tiempo completo a su cuidado.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR MAYRA MARTÍNEZ.

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12 estrategias que hacen que tu hijo entienda con un «buen regaño»

De un lado de la moneda está el castigo y del otro, el refuerzo positivo. Los niños suelen responder mucho mejor a esta segunda alternativa. Pero necesitas aprender algunas estrategias para que tu hijo entienda. 

La idea es estimular las conductas contrarias a la mala acción, de tal manera que al ser mucho más frecuentes y habituales, neutralicen las incorrectas. Esto aplica sobre todo a cuestiones recurrentes: si tu niño miente de forma regular y dice que se lavó los dientes cuando en realidad no lo ha hecho (o insiste en no levantar los juguetes que usó), la táctica consiste en aplaudirle, reconocerlo y premiarlo cuando sí lo haga; ¡funciona estupendamente!

HAZLO DESDE EL CORAZÓN

  1. Habla con él en un tono firme pero tranquilo, en un momento en el cual ambos estén en calma.
  2. En la charla, necesitas dejar claros los límites que no debe rebasar y las consecuencias de hacerlo. Sé constante al aplicarlos y procura que tanto tú como tu pareja estén de acuerdo.
  3. Las consecuencias no consisten en castigar a tu hijo o en hacerlo sufrir, sino en que remedie su “mala acción”. Debe saber que todo acto implica una consecuencia positiva  o negativa.
  4. Con los más grandecitos, las consecuencias pueden ser previamente negociadas para que se comprometan más y sepan que son tomados en cuenta en la familia.
  5. Hazle saber que no lo regañas por lo que es, sino por lo que hace; no le pongas ningún adjetivo calificativo negativo, evita etiquetarlo (ve a la página 46, encontrás los tips para lograrlo).
  6. Confía en su capacidad para lidiar con las adversidades. Recuérdale que siempre estarás a su lado en las dificultades.
  7. Déjale claro que lo amas incondicionalmente, haga lo que haga, pero que tú eres el adulto responsable de cuidarlo y educarlo.
  8. No pierdas de vista que estás formando a un ser humano que requiere no sólo que le digas lo que no debe hacer, sino cómo hacerlo mejor de forma positiva.
  9. Se vale decir: “Esto no fue correcto, pero no sé cuál será tu consecuencia. La pensaré y te digo en una hora”. Date tiempo para calmarte.
  10. Ten en mente que todo castigo requiere una explicación para que tu niño entienda su error; también debe implicar un esfuerzo, una lección y una reparación del daño.
  11. Nunca lo humilles, amenaces o dañes con palabras o golpes, aún cuando tenga un mal comportamiento.
  12. Mantén la calma, respira, aplica el regaño y termina con un abrazo y un “te amo”.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR JESSICA LÓPEZ CERVANTES.

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Para disciplinar a tu hijo, suelta el poder y dale más amor

Disciplinar consiste en favorecer hábitos saludables y establecer límites que permitan regular en forma positiva el comportamiento de tu hijo. En este proceso de enseñanza, papá y mamá necesitan “romper con muchos paradigmas de su propia crianza. ¿Estás lista para hacerlo?

El primero de estos paradigmas es creer que la disciplina requiere gritos, insultos o hasta golpes. También, evitar caer en el extremo de la permisividad, «donde la figura de autoridad se ve diluida y los niños crecen sin una clara referencia de límites concretos y sin las bases para una ética y moralidad en su conducta”, advierte la experta en psicología educativa Alma Rosa Martínez.

Gritar y golpear son formas de violencia que enseñan que generar miedo y dolor es una vía para controlar la conducta. En este sentido, la disciplina es la cualidad que nos ayuda a conseguir lo que queremos en la vida, a llegar sin perdernos por el camino.

Piensa que en cuestiones de disciplina no estás frente a tu hijo luchando por el poder, sino a su lado, enseñándole a no sucumbir ante la frustración; transmitiéndole con amor y seguridad las normas que rigen la vida personal y social que le ayudarán a manejarse en la vida.

MENOS PODER, MÁS AMOR

  • Disciplinar se trata de comprender el comportamiento de tu niño y la forma de abordar su actitud para guiarlo en su camino siempre de forma afectiva, pero firme y respetuosa tanto para él como para ti.
  • Para disciplinar necesitas mucha comunicación, el amor, entendimiento y la empatía; obtener las herramientas para entender el comportamiento de tus hijos (incluso cuando no es adecuado) y saber reconducirlo con respeto, sin luchas de poder.
  • La disciplina efectiva no incluye ni el control excesivo ni la permisividad desbordada. Se basa en el respeto mutuo entre padres e hijos y la colaboración, todo con la intención de enseñar a tu hijo competencias básicas para su vida.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR JESSICA LÓPEZ CERVANTES.

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7 reglas esenciales para poner límites

Poner límites es toda una tarea para muchos padres, quienes se pueden preguntar qué significa realmente hacerlo. Los límites se pueden imaginar como un molde que sirve para contener el espacio donde los niños crecen, lo que les da tranquilidad, confianza y favorece el aprendizaje.

Es muy importante, que los niños aprendan hasta donde pueden llegar en la relación con sus padres, con sus iguales, en la casa, en la escuela y en todo contexto o situación que los rodea. Por lo mismo, poner límites básicamente se trata de decirle NO. En ocasiones es difícil decir “no” y realmente cumplirlo, ser firmes y constantes. Pero es una manera de demostrar amor considerando al niño como una persona única y dándole todas las herramientas para que a lo largo de su vida, sea independiente, funcional y con autocontrol en cualquier lugar o circunstancia.

¿Cómo y cuándo poner límites?

Se recomienda considerar lo siguiente:

  1. Hay que ser reales, como adulto se tiene que cumplir lo que se dice y con esto enseñarle por qué ellos están aprendiendo de ti.
  2. Transmitir los límites con lenguaje fácil y claro para que lo comprendan, por ejemplo: «Sí puedes… No puedes…
  3. Es importante que el niño entienda que las normas y los límites son claros, es decir, no tienen modificaciones, por lo tanto, se tienen que respetar por el bien del niño, empezando por nosotros.
  4. No entrar en pleito ni decir “porque yo digo”, los límites son claros y son para todos.
  5. Decir la palabra NO con un sentido y propósito real.
  6. Cuando se rompe un límite o norma, debe de existir una consecuencia, una que ayude a que el niño se autorregule de acuerdo a su nivel de pensamiento y desarrollo; por parte de los padres se tiene que ser coherente y cumplirlo.
  7. Es importante comprender que una consecuencia no se refiere a golpes, la recomendación en las consecuencias es que sea directa sobre el límite que se rompió, por ejemplo: si el niño se enojó y aventó su juguete, lo tiene que recoger y no puede seguir jugando con ese juguete, porque lo aventó.

Un adulto NUNCA, debe de reaccionar igual que el niño, ya que el adulto es su modelo principal, el consciente y por consiguiente, es quien tiene autocontrol. Por lo tanto, si el adulto responde de la misma manera que el niño, el niño va a aprender y reforzar que la conducta que está tomando es la correcta.

En ocasiones el niño busca la manera de rebasar el límite, a veces desafían, chantajean o manipulan, no porque sean “malos”; en este caso, si se le da al niño lo que pide o se cae en el “juego” se está construyendo una imagen deformada de la realidad, cuando cedemos ante un berrinche nosotros los adultos, no estamos respetando el límite, la norma y la consecuencia.

En conclusión, aunque sea difícil como padres, lo ideal es poner límites desde pequeños. Se considera como una etapa fundamental para establecer límites a los niños desde los primeros meses de vida, hasta los 5 años de edad.

Por Lic. Gala María Gómez Miranda, terapeuta de lenguaje, aprendizaje, psicomotricidad y voz (niños, adolescentes y adultos). Tel.55 2898-0558 / email: gala.gomez.terapeuta@gmail.com / www.galagomezterapeuta.com.mx/ FB: Terapia de Lenguaje, aprendizaje y voz