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Convulsiones, la urgencia neurológica más frecuente en pediatría

¿Sabías que las convulsiones no necesariamente son producto de la epilepsia? Aunque la causa más frecuente de las convulsiones es la epilepsia, no todas las personas que las padecen tienen esta enfermedad del sistema nervioso. Pero, ¿por qué es necesario que lo sepas? Justamente porque es un caso recurrente en pediatría y porque suele ser difícil saber si una persona está teniendo una convulsión o no. 

La Asociación Española de Pediatría ha definido a las convulsiones como la «urgencia neurológica más frecuente en pediatría». En México, el IMSS desarrolló en 2017 un protocolo para casos de urgencias por convulsiones: «Diagnóstico y Tratamiento DE LA PRIMERA CRISIS CONVULSIVA en Niñas, Niños y Adolescentes». En este documento, el instituto de salud informó que:

«el riesgo de presentar una convulsión es alrededor de 10% en la población general y una segunda crisis convulsiva cerca de 45% en edad pediátrica».

Como notarás, las convulsiones son más frecuentes de lo que se cree. Pueden ocurrir después de un accidente cerebrovascular, un traumatismo cerrado en la cabeza, una infección, como la meningitis, la fiebre, u otras enfermedades. El problema es que las personas suelen desconocer las causas, sobre todo, cómo actuar frente a ellas, incluso, cómo detectar que se está por entrar a una crisis convulsiva.

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades explica en su sitio wen que «a veces es difícil saber si una persona está teniendo una convulsión porque quien tiene una convulsión puede parecer confundido o verse como si tuviera la vista fija en algo inexistente. Otras convulsiones pueden hacer que la persona se caiga, tiemble y no se dé cuenta de lo que sucede a su alrededor».

Justamente por esto, como las convulsiones son un caso importante de salud, es muy importante que si alguien en tu familia o tu hijo sufre alguna de las condiciones que te contaremos, sepas cómo actuar.

¿Qué son las convulsiones? 

De acuerdo con el Instituto Mayo Clinic, una convulsión es una alteración eléctrica repentina y descontrolada del cerebro que puede provocar cambios en la conducta, los movimientos o los sentimientos, así como en los niveles de conocimiento de quin las sufre.

La mayoría de las convulsiones duran de 30 segundos a 2 minutos; cuando duran más de cinco minutos constituyen una emergencia médica.

Conoce las causas de las convulsiones

  • Concentración baja de azúcar en sangre, una infección, un traumatismo craneal, una intoxicación accidental o una sobredosis farmacológica.
  • Un tumor cerebral u otro problema que afecte al cerebro.
  • Cualquier factor que conlleve una falta súbita de oxígeno en el cerebro o una reducción del riego sanguíneo cerebral también puede provocar ataques convulsivos.

Convulsiones febriles en niños

Los niños menores de cinco años pueden tener convulsiones febriles, que llegana ocurrir  cuando tienen una fiebre moderada o alta, generalmente a partir de 38°C. Sin embargo, estas convulsiones suelen ser de corta duración y en contadas ocasiones provocan problemas graves, a no ser que la fiebre se asocie a una infección importante, como la meningitis.

Los berrinches pueden derivar en convulsiones

Durante los berrinches también puede ocurrir una convulsión, ya que el niño además de adoptar un color azulado o muy pálido, pueden presentar una crisis convulsiva completa, donde se les tensa el cuerpo, pierden la conciencia y dejan de respirar. Ocurre que durante los espasmos del sollozo el niño «bloquea la respiración, por tanto, el paso del oxígeno a su cerebro.

¿Qué puedes hacer frente a una convulsión?

La mayoría de los niños se recuperan muy deprisa (al cabo de pocos segundos o minutos) de las convulsiones y no requieren ningún tratamiento especializado; pero lo mejor siempre es que lo revise su médico.

¿Qué hacer si tu hijo o un familiar convulsiona?

  • Colócalo sobre el suelo en un área segura, acostado sobre el lado derecho.
  • Aleja de él los objetos cercanos.
  • Aflójale cualquier pieza de ropa que lleve alrededor del cuello o de su cabeza.
  • No intentes mantener abierta su boca o colocarle un objeto entre los dientes, tampoco retenerlo o impedir que se mueva.
  • Una vez que la convulsión haya terminado, tranquiliza a tu hijo o familiar con mucha empatía y ternura.
  • Deja que siga acostado hasta que se haya recuperado y quiera moverse por sí mismo.

FOTO GETTY IMAGES

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¡Evita que tu hijo se accidente en casa! Haz tu casa segura con estas medidas

La mayoría de los accidentes ocurren en el hogar, por ello te dejamos esta mini guía que te ayuda a prevenirlos y a salvaguardar la salud de tu familia. Haz que tu casa sea segura para tus hijos. 

No falla. En cuanto el peque empieza a dar sus primero pasos, los papás comienzan a sufrir un extraño síndrome: la «accidentis». Cual Sherlock Holmes domésticos recorren la casa mirando con desconfianza  esas esquinas picudas, esas puertas siempre dispuestas a cerrarse cuando los deditos del nene andan cerca, esos suelos perfectos para resbalones.

De pronto, el antes acogedor hogar familiar se convierte en una trampa mortal. Los datos apoyan esta preocupación de los padres: es cierto que la mayoría de los accidentes infantiles se producen en casa. Sin embargo, no se trata de convertir la vivienda en una jaula de cristal. Basta con tomar algunas medidas para garantizar que tu hijo pueda moverse y explorar con seguridad.

Comedor y dormitorios

Aunque no son los lugares más peligrosos, hablemos de ellos porque son los sitios donde los niños pasan la mayor parte del tiempo. La regla de oro en la seguridad infantil es establecer un área segura, es decir, un espacio comprendido entre el suelo y 1.20 m de altura libre de riesgos. Para ello, nada mejor que mirar tu casa con ojos de niño. Puedes ponerte en cuclillas o a gatas y recorrer las habitaciones en busca de esquinas desprotegidas, cables, enchufes, muebles inestables, etc.

  1. Protege las esquinas de los muebles con cubiertas de goma o silicón.
  2. Usa cubre enchufes que tu hijo no pueda sacar o tragarse. Agrupa y resguarda los cables para que no pueda manipularlos o tropezar con ellos.
  3. Fija las estanterías y los muebles a las paredes.
  4. Evita las lámparas de pie con las que tu hijo pueda tropezar o lámparas de mesa que pueda volcar sobre sí.
  5. Pon en las bisagras de las puertas topes que impidan que se cierren y tu hijo se machuque los dedos.
  6. En el dormitorio, minimiza los golpes con suelos blandos, por ejemplo, los tapetes de fomi; también coloca una barrera protectora que le impida caerse de la cama.

Cocina

Es un lugar donde los niños no deberían entrar nunca solos, así que la puerta debe permanecer siempre cerrada.

  1. Coloca dispositivos que impiden que accedan  a la zona, seguros para que no puedan utilizar las perillas y botones de la estufa y pantallas para la puerta del horno para evitar que se quemen si las tocan.
  2. Los objetos peligrosos (cuchillos, productos de limpieza…) deben estar siempre fuera de su alcance; ocurren muchos accidentes con estos objetos.
  3. Ojo con las bolsas que pueden producir asfixia, o con algunos alimentos crudos como la pasta o las legumbres, con los que pueden atragantarse.
  4. Puedes colocar una alarma de movimiento para detectar cuando entre a esta zona de la casa.

Por Berenice Villatoro