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Pros y contras de dar el pecho por más de dos años

La OMS recomienda la lactancia hasta esta edad, pero no todas las mujeres lo hacen. ¿Qué efectos tiene en la mamá y su bebé, en realidad?

Con información de la Dra. Geraldine Loredo Fuentes, médico general, doula, educadora perinatal y de lactancia maternal 

Hoy en día podemos encontrar mucha información de lactancia materna, tanto en la red como en la experiencia de otras mamás. Sin embargo, mucha de esta información aún está llena de mitos. Esto lleva a algunas mamás y a sus bebés a privarse de los beneficios físicos y emocionales que la lactancia materna tiene para ofrecer.

Organizaciones de salud internacionales, como la OMS, la AEP y UNICEF, entre otras, recomiendan que la lactancia materna sea exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé y a partir de tal periodo se vayan agregando gradualmente los alimentos sólidos (según las recomendaciones pediátricas), llevando la lactacia hasta los dos años o más.

No obstante, todavía escuchamos con frecuencia que tras cierto tiempo, la leche no sirve más o que la lactancia puede afectar psicológicamente a los niños: hoy sabemos que nada es más alejado de la realidad.

Ahora se conocen los beneficios de llevar la lactancia materna incluso más allá de los dos años, pero muy pocas mujeres llegan a amamantar por arriba de los seis meses, y aún menos son las que llegan a mantener la lactancia durante algo más de un año o año y medio, debido, principalmente, a la reincorporación al trabajo, y por otro lado a la información confusa que pudiese tener.

De los estudios a niveles emocionales, físicos y nutricionales, se ha observado un buen número de ventajas de la lactancia materna hasta los dos años de edad e incluso más allá. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Un aumento moderado en las tasas de lactancia materna podría prevenir hasta 10 % de las muertes de niños menores de cinco años: amamantar tiene un papel esencial, aunque a veces subestimado, en el tratamiento y prevención de las enfermedades infantiles”.

En realidad, independientemente de los pros o contras que puedan mencionarse, la lactancia debe durar tanto como la mamá y el bebé lo decidan; al final, un infante que pide pecho y una mamá que se siga sintiendo cómoda con ello pueden extenderla tanto como deseen porque es un tema por completo personal y privado que debemos apoyar y, sobre todo, respetar.

PROS  para la salud

  • Aporta cantidades importantes de nutrientes, sobre todo proteína, grasa y vitaminas.
  • Los factores inmunológicos aumentan en concentración durante el segundo año de LM.
  • Menos enfermedades, menos duraderas y con menos complicaciones.
  • Menor riesgo de alergias, enfermedades y asma conforme la lactancia se prolongue.
  • Entre más tiempo de lactancia, mayor protección contra el cáncer de mama, ovario y endometrio para ti.

EFECTOS EMOCIONALES Y DE APRENDIZAJE

  • Mayor desarrollo intelectual, mejor desempeño escolar y laboral cuando adulto.
  • Comunicación abierta y profunda.
  • Mayor desarrollo emocional y psicosocial.
  • • Menores desórdenes de conducta.
  • • Buena relación con los papás (y la autoridad) en la adolescencia.
  • • Mayor percepción de cuidado y protección por parte de sus papás.
  • • Desarrollo emocional equilibrado en la adultez.
    • Mayor independencia.
  • • Facilidad para calmar frustraciones, dolor, obstáculos y estrés.
  • • Transición gradual hacia la niñez plena.

CONTRAS

• Mientras la lactancia dura, hay ropa que quisiéramos ponernos pero que no facilitaría el proceso.

• Puede ser que tu bebé grande tenga necesidad de comer en lugares o momentos un poco incómodos.

• Las mujeres que amamantan a bebés mayores pueden verse envueltas en juicio social.

• Exceso de opiniones de familiares, amigos e incluso del personal de salud.

• Despertares nocturnos, que si bien no dependen directamente de la lactancia, ocurren porque estás a la expectativa de tu niño.

• Mordidas no intencionales por momentos de distracción y exceso de entusiasmo por parte del bebé.

• Bebés activos que buscan el pecho al mismo tiempo que quieren ver tele, oír música, un juego… haciendo de la lactancia una verdadera acrobacia.

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¿Qué es la lactancia mixta?

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¿Qué es la lactancia mixta?

Aunque lo más recomendable para el bebé siempre es la leche materna, se dan situaciones en las que puede ser necesario optar por la lactancia mixta. Te explicamos en qué consiste y cómo practicarla.

Cuando un niño se alimenta tanto de leche materna como de fórmula decimos que la lactancia es mixta. ¿Cuándo implantar la lactancia mixta?

1. Por deseo de la mamá cuando ella decida.

2. Por imposibilidad de la mamá de darle todas las tomas a su bebé.

3. Para suplementar la alimentación del bebé cuando este no gana peso. Esto suele ocurrir en casos muy extremos: prematuros, bebés con alguna patología, etc.

¿Cómo hacer la lactancia mixta?

Existen dos formas de llevar a cabo la lactancia mixta:

1. Alternando tomas. Es decir, una de las tomas será exclusivamente con leche materna y la siguiente solo con biberón. Esta suele ser la forma que utilizan las madres que deben separarse de sus bebés por periodos de tiempo, en el caso por ejemplo de aquellas que se reincorporan al trabajo. Durante la jornada laboral, la persona encargada de cuidar al bebé le ofrecerá el biberón con leche de fórmula y cuando mamá regrese lo pondrá al pecho.

2. Suplementando tomas. En este caso, las tomas son de leche materna y fórmula simultáneamente. Primero se da al niño pecho y a continuación se complementa la toma con biberón. Esto se emplea con bebés que no consiguen sacar suficiente leche, o que no consiguen subir de peso por diferentes motivos (normalmente bajo un diagnóstico médico). No hay que confundir este caso con aquellos en los que parece que la leche está aguada o no se tiene leche. Siempre se tiene leche suficiente para el bebé y siempre es de la mejor calidad. Los problemas de producción láctea suelen estar relacionados con una mala succión y no con problemas de la mamá.

Antes de implementar la lactancia mixta debes saber:

1. Es normal que las primeras tomas sean irregulares y muy frecuentes. Los bebés no atienden a horarios, por eso conviene amamantar a demanda. Habrá ocasiones en las que tu bebé esté mucho tiempo al pecho y otras en las que con poca leche se habrá saciado.

2. Los bebés tienen picos de crecimiento en los que repentinamente necesitan comer más. Basta con ponerlos al pecho con la frecuencia y el tiempo que demanden. La succión indicará al cuerpo que debe fabricarse más leche, y así lo hará. Si se le ofrece un biberón, nunca fabricará más leche.

3. Que acepte un biberón después de una toma al pecho no significa que tenga más hambre o que necesite fórmula.

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Conoce los beneficios para ti y para tu hijo de la lactancia materna en este video:

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5 problemas en la lactancia y su solución

 

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5 problemas en la lactancia y su solución

Durante los primeros días de lactancia pueden surgir complicaciones, sobre todo si eres mamá primeriza. No te angusties. Todas tienen solución y no son motivo para abandonar esta maravillosa experiencia.

Existen circunstancias añadidas, por una enfermedad del niño o de la madre, o por otros motivos, que pueden entorpecer el inicio de la lactancia. Lo ideal es empezar a amamantar cuanto antes y, si en el hospital no te sido posible, buscar ayuda al llegar con tu bebé a casa; puedes preguntar a una enfermera o a un grupo de lactancia. No te rindas, intenta estas soluciones.

Aquí los problemas más frecuentes de lactancia que tiene solución:

1. Mamas congestionadas:

Los pechos se hinchan por dos motivos: la acumulación de leche y la inflamación de los tejidos. Muchas veces se juntan los dos factores y uno u otro predomina según el caso. Cuando predomina la acumulación de leche, el mejor tratamiento es sacarla. Pero cuando predomina la inflamación, el sacaleches es contraproducente, pues lo único que consigue es atraer el líquido hacia el pezón y dejar la zona todavía más hinchada, lo que comprime los conductos e impide que salga la leche.

Por eso, en la ingurgitación suele ser más útil sacarse la leche con la mano que con un sacaleches. Con la mano, el pezón y la areola no se hinchan más, sino que se vacían. Muchas veces, es necesario comprimir durante diez minutos la zona de la areola para desbloquear los conductos y poder sacar la leche.

2. Pezones planos e invertidos:

Los bebés, en general, pueden mamar aunque el pezón sea plano o invertido. El pezón sirve, sobre todo, como señal táctil que le indica a tu hijo dónde debe succionar. Si todo el pecho es redondo como una pelota, sin nada que sobresalga, sí le costará más encontrar el sitio exacto; pero lo encontrará si le ayudas. La mayoría de los pezones que son planos o invertidos, salen por sí solos a lo largo del embarazo sin necesidad de hacer nada y sobresalen totalmente normalmente en el momento del parto. Y si no, los saca el niño en pocos días al succionar.

3. Sale mucha:

Durante los primeros días, a veces, hay un cierto exceso de leche que pronto se corrige. Cuando el bebé no succiona bien, por una mala posición o por culpa del frenillo, el cuerpo de la mamá responde produciendo un exceso de leche, que sale a chorro y hace que el pequeño se atragante. Poco a poco, la toma se normalizará, igual que la cantidad de leche que produces.

4. Sale poca:

El peso de tu bebé es lo único que te puede decir si de verdad come suficiente, o no. Si tu hijo engorda, no importa lo blandos que parezcan los pechos o lo poco que goteen: si engorda es que está comiendo, y punto. Si no engorda, conviene buscar un profesional o una asesora de un grupo de madres que te ayude a encontrar la causa del problema y, mientras tanto, sacarte la leche y ofrecérsela a tu bebé.

5. Infecciones del pezón:

Normalmente, las grietas solo duelen mientras el niño succiona, pero siconsigues una buena posición te dejarán de doler. Cuando el dolor persiste e incluso aumenta, aunque tu bebé suelte el pecho, puedes sospechar que el pezón está infectado. Antes se pensaba que eran infecciones por hongos (cándidas), pero parece que en casi todos los casos no son hongos, sino bacterias.

Todavía no está claro cuál es el mejor tratamiento en estos casos: una pomada antibiótica, o antibióticos por vía oral, o incluso lactobacilos por vía oral. En todo caso, es preciso buscar la causa, que suele ser una mala posición.

Aunque la lactancia es un proceso natural, es normal tener dudas
y también molestias si el bebé no toma bien. Una buena opción es resolverlas
en acudir a un grupo de apoyo a la lactancia.

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