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10 frases de psicología positiva para tu hijo

10 frases de psicología positiva para tu hijo

Los niños aprenden lo que ven y si eres capaz de transmitirles una visión positiva de la vida, ellos tendrán una mejor estabilidad emocional.

10 frases de psicología positiva para tu hijo

Como papá o mamá, siempre buscas dar lo mejor a tu hijo, para que se encuentre bien, enfócate en lo que quieres con tu pequeño ¡y logra un cambio!

Apoya a tu hija así…

Consejos para mejorar tu autoestima ¡y la de tu hija!

  1. Eres único, especial, diferente e increíble.
  2. Tu buen humor (o la característica más sobresaliente de tu hijo) es tu mayor fortaleza.
  3. Vale la pena luchar por lo que quieres.
  4. Disfruta hoy, no pienses demasiado en el pasado y tampoco exageres pensando en el futuro.
  5. Elige tus batallas.
  6. Todo tiene una solución.
  7. Inténtalo sin miedo.
  8. Si algo no te encanta de ti, atrévete a cambiar, puedes ser más audaz si te lo propones.
  9. Déjalo ir, si algo te hace daño o ese amigo no es como tú creías…
  10. Nunca es tarde para decirle a alguien que lo quieres.

¡Educar en positivo, es posible!

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Mira cómo tener más paciencia…

5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia

Los niños aprenden lo que ven y si eres capaz de transmitirles una visión positiva de la vida, ellos tendrán una mejor estabilidad emocional.

 

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Enseña a tu hija desde ahora a detectar a los patanes ¡y a ponerles un alto!

Darle una sana autoestima es parte de esta lección. Se trata de enseñar a tu hija a que proteja su amor propio y hasta integridad, a que elija vincularse con personas que la respeten simplemente por su condición de ser humano. Por eso importa darle los recursos para que sepa alejarse y ponerle un alto a los patanes. 

Un patán se define como una persona tosca, grosera o vulgar; carente de tacto en su comportamiento. Una persona así es proclive a lastimar los sentimientos de aquellos con quienes interactúa y, en el peor de los casos, puede llegar a ejercer violencia, en cualquiera de sus modalidades: física, psicológica, económica.

Tales características son relativamente fáciles de detectar en hombres adultos, pero sabemos que la personalidad se va gestando desde la más tierna infancia y, aunque en los niños en general solemos ver cualidades de generosidad, ternura y empatía, existen focos rojos que podemos enseñar a nuestras hijas a detectar.

Focos rojos

  1. Un niño que tiende a usar un lenguaje soez, que habla con groserías o ideas ofensivas, por alguna razón no está aprendiendo a distinguir que existen sólo algunas situaciones y personas con quienes puede resultar adecuado usar “malas palabras”.
  2. Los golpes no deben tolerarse ni como juego, pues se tolera y favorece el uso de la violencia.
  3. La burla constante hacia otros evidencia la falta de conciencia de que absolutamente todos merecemos respeto y consideración.
  4. La falta de solidaridad y el egocentrismo, que manifiestan que el niño no puede tomar en cuenta ni responder a las necesidades de otros, sólo las suyas.
  5. La agresividad en general. Nada justifica ni mucho menos compensa que un hombre recurra a la agresión o hasta la violencia, en lugar del diálogo para solucionar las situaciones problemáticas.

Si nos fijamos, la constante de los anteriores focos rojos es la carencia de respeto a la dignidad humana. ¿Qué más puedes hacer al educar a tu hija?

  • Todos los días muéstrale que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y valor como personas. Ningún género es mejor o peor.
  • No es una princesa, sino una mujer tan digna, fuerte y valiosa como un varón.
  • Permítele expresar sus opiniones, aunque difieran de las tuyas. Y a hacerlo dialogando, con con berrinches o a punta de gritos.
  • Enséñale a respetar siempre a los demás, hombres y mujeres, niños y ancianos, tal como ella quisiera ser respetada.

Lo más importante: ponle el ejemplo.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

Te invitamos a leer estos consejos para trabajar la autoestima de tu niña.

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¿Los niños zurdos tienen alguna dificultad en su día a día?

¿Tienes un niño zurdo en casa? La Organización Mundial de la Salud calcula que aproximadamente un 4.5 por ciento de los ciudadanos del mundo son zurdos. Los neurólogos consideran que esta cifra es mucho mayor (alrededor de un 30 por ciento). Cual sea el porcentaje, los diestros cautivan la mayoría.

Los neurólogos aseguran que la dominancia de una mano sobre la otra se debe en gran parte a los genes y, parcialmente, al ambiente en el que los niños crecen. Dado que el hemisferio derecho del cerebro dirige los movimientos del lado contrario del cuerpo y viceversa, en los zurdos el lado que domina es el hemisferio derecho.

Y aunque cada uno de ellos tiene funciones distintas (el izquierdo suele encargarse de procesar información lógica y numérica, mientras el derecho está más centrado en emociones y sentimientos); los últimos estudios revelan que en los zurdos esas funciones están más repartidas.

En este sentido, ser diestro o zurdo no es una casualidad o un capricho; es la consecuencia de un proceso de maduración del sistema nervioso. Por tanto, el que tu pequeño lo sea no es una anormalidad; el hemisferio cerebral derecho rige los movimientos corporales izquierdos y el hemisferio izquierdo rige los del lado derecho, siendo esto por cuestiones genéticas hereditarias o de posición fetal en el útero, sin que esto tenga que ver con alguna ventaja o desventaja del coeficiente intelectual, así como tampoco con la arraigada idea de creer falsamente que un niño aprende a usar la mano derecha o izquierda de acuerdo a la instrucción recibida en el hogar o en la escuela.

Idea que justamente les traer a los niños varias dificultades que comienzan desde que se levantan por la mañana: los relojes caminan de derecha a izquierda, la palanca del coche está situada a su derecha… Ellos viven enun mundo de diestros.

Posibles dificultades habituales que enfrenta:

❖ Actitud tradicional y errónea de considerar lo izquierdo como algo negativo, ante un ambiente hostil y lleno de prejuicios.

❖ Adaptarse a un mundo creado para diestros.

❖ Tocar algún instrumento musical como la guitarra.

❖ Algo tan sencillo y habitual como lo es el manejo de utensilios o herramientas de trabajo dentro de la vida cotidiana o profesional, como el abrelatas, los cubiertos de la mesa… es un verdadero problema para un zurdo.

❖ El saludo diario de mano debe ser realizado con la mano derecha.

¿Cómo sobrevivir en un mundo diferente?

Es fundamental que estés consciente de que tendrá que ir enfrentando y adecuándose a su entorno; olvídate de comprarle tijeras o pupitre especiales para zurdos, ya que esto no logrará cambiar o aligerar su preferencia ni el mundo que le rodea. Esta actitud, lejos de beneficiarlo, a la larga lo perjudica ya que limita su capacidad para adaptarse a la funcionalidad natural de la sociedad, la cual está hecha para diestros.

También necesitas conocer algunas cosas importantes de cómo funciona su cuerpo y su cerebro, como estas:

7 cosas que necesitas conocer sí o sí de tu hijo zurdo

Te invitamos a saber si tu hijo es zurdo: 

¿Cómo saber que tienes un niño zurdo?

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¿Cómo saber que tienes un niño zurdo?

Ser zurdo es una característica que tiene el 10% de la población. Si tu hijo forma parte de ese porcentaje, necesita que desde casa lo ayudes a que no se sienta raro por ello. Y el primer paso es saber si tienes un niño zurdo. 

Algunas teorías dicen que la predilección por una mano u otra comienza desde el vientre; de hecho, seguro la mano que el bebé tenga siempre más cerca de la boca es la que más utilizará. Sin embargo, otros estudios, apuntan a que los niños son ambidiestros más o menos hasta los tres años, cuando empiezan a decantarse por una mano u otra al tomar el lápiz, lanzar una pelota, jugar con algún muñeco, utilizar los cubiertos para comer…

En lo que hay coincidencia científica es en que alrededor de los cinco años ya se puede afirmar con seguridad si un niño es diestro o zurdo. Antes de esta edad pueden modificar sus preferencias de vez en cuando y, mientras se definen por una extremidad u otra, lo mejor es dejarlos experimentar. Al final, su cerebro será quien les diga con qué lado del cuerpo tendrán más destreza.

Zurdo de pies a manos

Es fundamental que sepas que la preferencia de tu pequeño no solo implica la mano, sino también oídos, ojos y pies, por tanto puede ser diestro de mano y zurdo de pie u ojo, por ejemplo (lo que se llama lateralidad cruzada), sin que esto tenga ningún tipo de consecuencia negativa o genere algún problema. También existen casos de menores ambidiestros en los que pueden realizar funciones con ambas partes del cuerpo.

¿Cómo saber si tu hijo es zurdo?

Observa qué mano, pie u ojo usa al realizar algunas actividades de forma espontánea, tales como:

  • Atrapar una pelota.
  • Mirar por un caleidoscopio u otro objeto que solo requiera la vision de un ojo.
  • Limpiar una superficie con un trapo.
  • Cepillarse los dientes.
  • Transportar un vaso lleno de agua.
  • Tapar o destapar un frasco.
  • Patear un balón.
  • Tomar una fotografía.

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7 cosas que necesitas conocer sí o sí de tu hijo zurdo

Un niño zurdo no se siente distinto, ni anormal. Sin embargo, sí necesita que sus papás lo ayuden a comprender que su cerebro funciona de modo distinto a la mayoría de las personas. Y esta percepción de sí mismo comenzará desde casa, con ustedes, sus papás. Por eso, para ayudarlo, necesitas conocer estas cosas de tu hijo zurdo.

7 cosas que necesitas conocer sí o sí de tu hijo zurdo

  1. Que tu pequeño sea zurdo es completamente normal, por tanto no tendrás que consultar a ningún especialista.
  2. El dominio de la parte izquierda no es un hábito, está muy ligado a una circunstancia cerebral y al proceso lingüístico de tu pequeño, por tal motivo no lo obligues a utilizar la mano derecha sino, dicha elección debe hacerla el niño de forma natural.
  3. Una inclinación zurda contrariada puede acarrear múltiples trastornos: dislexia, tartamudez, fatiga, problemas de aprendizaje…
  4. Tu pequeño es tan inteligente como un niño diestro, ya que el coeficiente intelectual es independiente de su elección de su mano.
  5. Por lo general, en sus primeros años escolares tu hijo será más lento al escribir que un diestro, ya que nuestro tipo de escritura occidental va de izquierda a derecha, lo que dificulta su rapidez, por tanto debes tenerle la suficiente paciencia ya que esto será pasajero. No es nada que no pueda superarse con la práctica.
  6. Es esencial que no esperes que tu pequeño tenga una bonita letra, aunque hay sus excepciones.
  7. Lo anterior no significa que tu hijo no usará su mano derecha, ya que la irá desarrollando para otro tipo de actividades.

La recomendación es que evites pedirle que haga las cosas con la mano derecha: necesita entender que su cerebro está diseñado para que él prefiera usar la izquierda.

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7 beneficios emocionales para tu hijo de los disfraces

Descubre las siete lecciones que tu hijo aprende con este divertido momento. El juego en la infancia es indispensable para que tu hijo logre un adecuado desarrollo socio-emocional. Por ello es necesario incorporar tiempos de juego libre en sus agendas y poner a su alcance ciertos elementos, como los disfraces. Conoce varios de sus beneficios emocionales para tu hijo. 

Beneficios emocionales de los disfraces

1) Usar disfraces fomementa su IMAGINACIÓN.

Gracias a ellos pueden ser maquinistas de un ferrocarril, superhéroes, bailarinas, un animal… porque alientan su creatividad, un crecimiento muy importante en su capacidad para solucionar problemas. No necesitas grandes atuendos para que se dejen llevar por sus fantasías; incluso un tubo de papel de baño puede bastar para representar su mundo interior.

2) Tener una infancia feliz, llena de gratas experiencias y constantes sensaciones de gozo son la base de la SALUD MENTAL.

Cuando tu hijo juega libre y con alegría, su bagaje de buenos momentos crece y se consolida. Bríndale espacios seguros en los que dé rienda suelta a su imaginación sin regaños o peleas; donde grite, cante, trepe y corra sin riesgos.

3) Fomenta la EMPATÍA. Sólo poniéndose en el papel de otro -el personaje-puede entender las emociones que vive.

Cuando un niño se disfraza de papá o maestra y se percata de que poner orden entre otros niños no es algo tan fácil, se sensibiliza e invita a que sus acciones resulten menos egocéntricas. Lo anterior facilitará su adaptación familiar, escolar y social.

4) Permiten METABOLIZAR emociones que, aunque normales, los pequeños viven como agresivas.

Un ejemplo: cuando un niño se descalabra y posteriormente juega al doctor por semanas. Si permites este tipo de juegos y pones a su alcance material para que actúe sus fantasías angustiosas, tanto la intensidad como la repetición desaparecerán poco a poco.

DE VEZ EN CUANDO MAQUÍLLATE O PONTE UN SOMBRERO Y ÚNETE A LOS JUEGOS DE TU HIJO: NO SÓLO PASARÁS UN BUEN RATO Y CONECTARÁS CON ÉL, TAMBIÉN ENTENDERÁS MÁS QUÉ CRUZA POR SU MENTE Y LOGRARÁS AMARLO MÁS.

5) Utilizar disfraces es una de las formas en que tu hijo manifiesta emociones voraces, ENVIDIOSAS y hasta agresivas sin consecuencias, de manera lúdica e inofensiva.

Al jugar con disfraces puede practicar hasta dónde se siente cómodo siendo amoroso, agresivo, rebelde, curioso, locuaz e incluso intrépido: también puede expresar su ternura a través del juego.

6) Los niños, por medio del juego de roles, buscan identificarse con CUALIDADES de personas o personajes.

Una niña juega a ser la Mujer Maravilla y rescata a sus hermanos, o un niño se disfraza de bombero y entra sin miedo a una casa en llamas para salvar a una mascota en apuros; ella se identifica con la autonomía e inteligencia del personaje y él con la valentía que observa en el bombero.

7) Fomenta en tu hijo una AUTOESTIMA sana y elevada.

Gracias a estos juegos un día es un exitoso restaurantero; otro, un cantante y luego un espía encubierto que vence a la peor red de malandrines del planeta. Al vivir este tipo de juegos como su realidad, cada éxito, reto superado y miedo conquistado se vuelven parte de un autoconcepto positivo y fortalecido ahora y cuando sea adulto.

Por Judith Celis, psicoterapeuta y bloguera en padresestrella.com

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La delgada línea entre los castigos y el maltrato, ¡identifícala!

Te compartimos este análisis de los castigos más frecuentes que los padres aplican a sus hijos, para que puedas identificar aquellos errores que como padres solemos cometer. Regina Ojeda, especialista en psicología de niños y adolescentes en Neuroingenia, nos explicó los pros y contras de cada uno.

Quitarle o prohibirle sus juguetes

Inútil… Es un castigo que no le implica un esfuerzo, es decir, tú le quitas su juguete y él es tan creativo que tomará otro o decidirá divertirse con una caja o correteando al gato. No te funcionará.

A menos que… Lo condiciones: “No vas a usar este juguete hasta que recojas todos los demás”. De esta forma tu niño sabrá que existe una solución para su problema: que si hace tal cosa volverá a tener su juguete, por tanto se esforzará en guardar los otros. Si no le pones este esfuerzo de por medio no tomará interés en hacer lo que le indicas porque no encuentra una recompensa: “Si te quito tu carro es porque no has terminado tu tarea, entonces, cuando la termines, te lo devuelvo”. Necesitas darle un sentido a su consecuencia.

Tú no, él sí

Puede funcionar… Lo que más ayuda para cambiar una conducta es reforzar lo positivo; muchas veces los niños se esfuerzan en cumplir algo con tal de obtener lo que quieren: “Los dos tienen que recoger sus juguetes, quien lo acabe primero podrá comer postre”. Pero el secreto de esta consecuencia es plantear bien su sentido y cumplirla; así, el niño que no termine se motivará al ver que el otro ya se está comiendo su postre.

Contraproducente… Cuando la consecuencia no está bien planteada o se va a aplicar mucho tiempo después: ya quedaron que el domingo irán todos al cine, pero el martes previo tu niño no se comió las verduras y le dices: “Tú no irás con nosotros”; realmente no tiene ninguna relación causal y sólo puede hacerlo sentir rechazado. Aplica esta consecuencia cuando necesites que haga una acción particular, aprovecha las cosas que le gustan para que resuelva eso que deseas; como un premio.

Prohibirle jugar con sus primos

Depende… Cada niño es un caso distinto. Si tu hijo es tímido, un castigo como este no servirá: “Me porto mal y me quitan lo que no me agrada, me va superbién”. En cambio, si es muy sociable, claro que te funcionará porque lo estarás reprimiendo de algo que le interesa y por lo cual sí se esforzaría para tener o no perder. No existe una receta de cocina en cuestión de castigos, por ello necesitas conocer bien a tu hijo y su entorno, para que identifiques qué sí le implica un esfuerzo.

No

Cuando le evitas una lección. La convivencia es esencial para el desarrollo de los niños porque les enseña a comunicarse. Retomemos el caso del niño tímido: las actividades en grupo le permitirán manejar su estrés y sentirse cómodo consigo mismo. Ahora hablemos de un niño pegalón: nunca va a modificar su conducta si no lo exponemos ante los demás y le enseñamos otro modo de enfrentar su frustración.

Siempre y cuando tenga relación directa con la conducta que deseas modificar: “No terminaste tu tarea por irte a jugar con tus primos, así que la próxima vez que te inviten no irás con ellos a jugar”. Pero si es: “No te comiste la sopa de verduras y por eso no vas con tus primos”, no tiene un sentido, tu hijo no captará la relación entre su conducta y la consecuencia ni el esfuerzo que debe hacer: en la primera sabrá que está mal no cumplir su responsabilidad, por lo que ahora estará primero su obligación; en la segunda, no siempre necesitará comerse la sopa para salir a jugar con los primos.

Retirarle la actividad que más le gusta

Inútil… No le estarías enseñando un mejor comportamiento. Por ejemplo, si tu niño se porta mal en la clase de futbol, cancelarla no soluciona nada porque cuando vaya a otra actividad volverá a portarse mal. Es necesario describirle la conducta inadecuada: “No obedeces al profesor, muerdes a tu compañero…”; en vez de quitarlo de lo que hace, ayúdalo a entender que esto es incorrecto, a enfrentar su error y solucionarlo. Para lograrlo, la consecuencia tiene que ser clara: “Estás pegándole a tus compañeros de tu clase, no irás dos días y les tendrás que ofrecer una disculpa”.

Ponerle una actividad que no le gusta

Contraproducente… Sólo le va a causar enojo y rebeldía, no le dejará un aprendizaje significativo y, en cambio, le estarás transmitiendo que está bien reaccionar con venganza: “No te cambiaste cuando te dije, ahora tendrás que darle de comer al perro”; es un desquite. Recuerda que cada vez que le pones una consecuencia le enseñas que así es correcto reaccionar: no le gusta sacar la basura, pero es su tarea, entonces le estás enseñando a enfrentar la frustración; esta situación sí tiene una lección.

La ley del hielo

Nunca… Cuando se establece sin explicación y se alarga incluso por un día o más, es ineficaz. Es una forma errónea de enseñar a tu hijo a resolver los conflictos, pues lo que aprende es a evadir los problemas y a ejercer violencia emocional sobre otros. Además, le envías el mensaje de que “es malo” en lugar de especificar que su acción fue la incorrecta.

Aunque… Depende de cómo la utilices: cuando estés en realidad enfadada y quieras que tu hijo entienda que sus actos son inaceptables está bien que le suprimas la palabra, pero siempre diciéndole en el momento: “Estoy muy enojada y por eso no quiero hablar contigo ahora”. Cuando estés tranquila, siéntate y explícale qué hizo mal o qué te lastimó.

El castigo está hecho para corregir una acción negativa del niño, por ello debe aplicarse bajo el concepto de consecuencia. El maltrato físico o emocional jamás será bueno para educar a un niño, pues lejos de corregir una conducta, le crea miedos y creencias negativas acerca de él mismo y de cómo relacionarse con el mundo que lo rodea.

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Esto es lo que pasa cuando hay infidelidad en la pareja

La infidelidad se vive como una traición, por lo que las consecuencias emocionales pueden ser devastadoras para la pareja. Estas son las etapas emocionales por la que pasa una pareja cuando hay infidelidad.

Qué pasa cuando hay infidelidad en la pareja

Primera etapa: hay un periodo en el que se crea el clima en el cual la semilla de la infidelidad germina: la insatisfacción, las heridas, los desacuerdos no discutidos ni resueltos.

Segunda etapa: la traición en sí misma; cuando uno de los dos se siente insatisfecho de la relación, puede entrar de lleno a una aventura. El infiel niega la aventura y el otro, ignora los signos de la infidelidad. Según Mario Zumaya, en su libro Infidelidad, el fiel de la relación siempre sabe, a nivel consciente o inconsciente, que el otro está teniendo una aventura, pero entra en una etapa de negación para no sentir el dolor que la realidad le puede producir.

Tercera etapa: llega el descubrimiento de la aventura. Un momento decisivo porque la imagen que tenían uno del otro y de la pareja  que formaban jamás volverá a ser la misma; surge un sentimiento de desilusión.

Cuarta etapa: la crisis de la relación. Quien fue fiel se obsesiona con la aventura del otro pensando en que seguramente ese es el problema; cuando las causas de haber llegado a tal situación tienen que ver más con la dinámica de la relación misma, de una insatisfacción que habría que encontrar y de desearlo, solucionar.

Quinta etapa: la decisión de afrontar los problemas que se encuentran detrás de la infidelidad o enterrarlos.

Sexta etapa: El proceso de perdón.

Séptima etapa: la decisión de continuar juntos o la separación.

Si estás viviendo una situación de infidelidad o crees que te están siendo infiel, lo mejor siempre será enfrentar la realidad, siendo honestos y sinceros. ¿Qué te está haciendo sentir insatisfacción con tu pareja?

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