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La importancia de la educación financiera para tu hijo

La importancia de la educación financiera para tu hijo

Por Miguel Soria y Mayra Martínez

Si no le has explicado a tu hijo de dónde proviene el dinero, esta es una buena oportunidad para hacerlo.

¿Podría ser tu caso?

Evita que tu hijo haga compras inesperadas por Internet

La importancia de la educación financiera para tu hijo

Muchas veces existen falsos mitos alrededor del dinero por ejemplo: si hablas con tu hijo sobre éste, lo podemos convertir en una persona materialista…

Habla con tu hijo del dinero en casa, de la situación familiar…

Explícale lo que te cuestan las cosas.

Dile por qué es importante ahorrar para garantizar el futuro económico de la familia.

Enseña a tu hijo la importancia de hacer un presupuesto.

Menciona la razón de aprender a trabajar y ahorrar par lograr un objetivo, así, las recompensas serán mucho más dulces.

También es importante enseñar a tu hijo que ser inteligente con su dinero no se trata solo de ahorrar, sino de gastarlo sabiamente.

¿Tu hijo tiene una alcancía?

Foto: Getty Images

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4 claves para motivar a tu hijo a seguir las reglas

Difílcilmente tu hijo va a seguir las reglas que pongas en casa si no le ofreces algo a cambio. Es verdad: motivar a tu hijo necesita una recompensa. 

Sin embargo, esto no significa que tal recompensa o motivación deba ser material. En el libro El cerebro del niño explicado a los padres , el Dr, Álvaro Bilbao aclara que los refuerzos que realmente sirven a los padres se relacionan con el reconocimiento, tiempo y cariño, no con lo material y la comida:

«Evita ofrecer a tu hijo recompensas o premios a cambio de su compotamiento
y, por el contrario, ayúdalo a sentirse satisfecho
cuando hace lo que le pediste o se porta adecuadamente». 

Motívalo a seguir las reglas

  1. Recompénsalo cuando notes un progreso en su comportamiento, una nueva actitud nueva y positiva; cuando repare un error o quiera compartir un juguete o su comida por que así le nació.
  2. Dale su recompensa inmediata a la acción positiva que veas; así su cerebro asociará su conducta reciente con la recompensa (un abrazo o un gracias): «oh, esto es lo que mami quiere que haga y por ello me da su amor».
  3. Divide por metas chiquitas y recompensas chiquitas un objetivo mayor; es generarle pequeñas satisfacciones, además de constancia y la virtud de la paciencia; esto lo ayudará también a conseguir metas a largo plazo cuando adulto. Por ejemplo, si quieres que ponga su rops en el cesto, haz un calendario y cada día que sí lo haga, pon un carita feliz en la fecha, o en su frente, o dale el beso del «bien hecho, amor».
  4. Recompensa el cambio. No esperes a que tu hijo tenga la conducta correcta para recompensarlo; motívalo cuando haga las cosas un poquito mejor o un porquito menos mal que los días anteriores. Y dile: «que vayamos a caminar juntos es porque hoy no molestaste a tu hermano», por ejemplo.

¡Ojo! La recompensa debe darle una sensación agradable y bonita para tu hijo;

¡eso sí que lo motivará!