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¿Tu suegra tiene «hijitis»?

Cuando alguien o algo rompe la intimidad de la pareja o la dinámica de la familia, significa un problema al cual hay que ponerle un alto inmediato. Si tu suegra suele llamar por teléfono a cada hora, no sale de tu casa, los acompaña a todos lados y por lo general, se queja de alguna enfermedad para «garantizar» su compañía, mira estos consejos de la experta.

Lorena Mendoza Sosa, terapeuta infantil y juvenil en NeuroIngenia explica que si tu suegra habla varias veces al día para saber cómo está su hijo o hija pero a ninguno de los dos les ocasiona molestia no hay mayor problema; para ustedes es una dinámica familiar normal.

Pero si sientes que sus llamadas diarias te sacan de tus casillas porque son una constante interrupción (tu pareja no pone atención en las charlas contigo por estar en el chat con su mamá, no pueden terminar de ver una película juntos porque debe constestar las llamadas…), sí necesitas arreglarlo. Porque la intimidad de la pareja es importante para afianzar sus lazos emocionales y crecerlos.

Mira lo que una pareja necesita para tener una familia estable y feliz

TU TAREA: nunca pongas a tu pareja a elegir un bando: o tu familia o nosotros. Aunque no te guste, ellos siempre van a ser su familia, sean como sean, con ellos creció.
Pedirle lealtades lo pone entre la espada y la pared; esto no es sano ni para él ni para la relación. Evita darle esta mala experiencia. Prefiere acordar, hablar, empatizar y
aceptar; es mejor siempre arreglar cualquier situación juntos que separados.

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Cómo superar los problemas cotidianos de pareja

La monotonía, la pesadez de los días, las responsabilidades con los hijos, el trabajo, la casa, los gastos… son muchos temas que rondan sus cabeza y es completamente comprensible que tengan «malos días». Solo no permitan que arruinen su bonita vida familiar; te dejamos estos tips para superar los problemas cotidianos de pareja que sin duda, surgen. 

PONLOS EN PRÁCTICA

  1. Comunicar el problema al otro, pedir su ayuda; explicarlo a la pareja y hacerle ver que no sabemos cómo resolverlo. Decidir en ese momento si es un problema que compete a los dos o a uno solo.
  2. Especificar bien el problema, intentar aislarlo del resto de componentes que nos pueden llevar a hacerlo más grande.
  3. Elegir el momento adecuado; evitar plantear un problema cuando el otro está cansado, enfermo, cuando hay otras personas delante o cuando no tenemos tiempo suficiente para dar una solución.
  4. Mantener una postura activa, dando soluciones posibles sin descartar nada de antemano.
  5. No dejar pasar el problema ni convivir eternamente con él.
  6. Tener paciencia y aceptar que todos tenemos problemas y que nos puede llevar algún tiempo dar con la solución más beneficiosa para nosotros.
  7. Aprender a escuchar al otro. No siempre tenemos la verdad absoluta.A veces una
    opinión neutral, de algún amigo o compañero, puede ayudar. Recuerden que los familiares no son neutrales y tenderán a ponerse siempre de un lado de la balanza.
  8. Aceptar que los problemas forman parte de la vida y que casi siempre tendremos algo que resolver.
  9. Ver a mi pareja como a un aliado y no como a un enemigo más al que tengo que combatir.
  10. Considerar que si no pueden solucionar el problema y están enfrascados en una relación de «tú me dices, yo te digo», es mejor solicitar apoyo terapéutico.

Por Felipe Salinas