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Haz este ejercicio de meditación para decirte «te amo»

Decirte «te amo», ¿cuántas veces lo haces al día? Hacerlo es importante porque cuando uno se ama a sí mismo se siente más satisfecho y completo para vivir cada día y darse bienestar. Date aceptación, reconocimiento, ternura y amor con este ejercicio de meditación. Sentirte bien contigo misma te hará un ejemplo aún mejor para tu hijo. ¿Lista?

Para decirte «te amo»

  1. Procura realizar este ejercio sola, sin distracciones.
  2. Prepara el espacio con un aroma de tu gusto, puedes hacer este ejercicio después del baño, es importante que estés relajada.
  3. Acuéstate boca arriba, coloca tu mano derecha en el corazón y la izquierda en el plexo solar.
  4. Inhala y exhala profundamente en cuatro tiempos; enfoca tu respiración por unos minutos.
  5. Comienza a decirte «te amo, te amo, te amo», por unos minutos.
  6. Pregúntale a tu corazón qué color necesita para sanarse y hazlo entrar por tu coronilla, jalándolo desde el cielo hasta tu corazón y llenándolo de ese color.
  7. Inhala y exhala, abre tus ojos lentamente y observa cómo te sientes.

Meditación extraída de libro de Karina Velasco, Del punto A al punto G.

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4 claves para motivar a tu hijo a seguir las reglas

Difílcilmente tu hijo va a seguir las reglas que pongas en casa si no le ofreces algo a cambio. Es verdad: motivar a tu hijo necesita una recompensa. 

Sin embargo, esto no significa que tal recompensa o motivación deba ser material. En el libro El cerebro del niño explicado a los padres , el Dr, Álvaro Bilbao aclara que los refuerzos que realmente sirven a los padres se relacionan con el reconocimiento, tiempo y cariño, no con lo material y la comida:

«Evita ofrecer a tu hijo recompensas o premios a cambio de su compotamiento
y, por el contrario, ayúdalo a sentirse satisfecho
cuando hace lo que le pediste o se porta adecuadamente». 

Motívalo a seguir las reglas

  1. Recompénsalo cuando notes un progreso en su comportamiento, una nueva actitud nueva y positiva; cuando repare un error o quiera compartir un juguete o su comida por que así le nació.
  2. Dale su recompensa inmediata a la acción positiva que veas; así su cerebro asociará su conducta reciente con la recompensa (un abrazo o un gracias): «oh, esto es lo que mami quiere que haga y por ello me da su amor».
  3. Divide por metas chiquitas y recompensas chiquitas un objetivo mayor; es generarle pequeñas satisfacciones, además de constancia y la virtud de la paciencia; esto lo ayudará también a conseguir metas a largo plazo cuando adulto. Por ejemplo, si quieres que ponga su rops en el cesto, haz un calendario y cada día que sí lo haga, pon un carita feliz en la fecha, o en su frente, o dale el beso del «bien hecho, amor».
  4. Recompensa el cambio. No esperes a que tu hijo tenga la conducta correcta para recompensarlo; motívalo cuando haga las cosas un poquito mejor o un porquito menos mal que los días anteriores. Y dile: «que vayamos a caminar juntos es porque hoy no molestaste a tu hermano», por ejemplo.

¡Ojo! La recompensa debe darle una sensación agradable y bonita para tu hijo;

¡eso sí que lo motivará!