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Que tipo de regaño das a tu hijo

Que tipo de regaño das a tu hijo

Claro que tienes el derecho de comunicar a tu hijo lo que no te gusta de él, pero procura hacerlo del mejor modo. Si la relación entre ambos es buena, los regaños no hacen daño, pero para que sean eficaces necesitas…

Claves para un regaño «positivo»

• Regañar lo menos posible.

• No “aproveches” para traer a colación otros desacuerdos.

• No te extiendas: si dura mucho, tu niño se rebelará y pensará que “su pecado” no era para tanto.

• Siempre debes hacerlo sentir incondicionalmente querido.

¿Sirven los regaños?

Sin duda te ocurre: tu hijo hace algo que no debe o no hace lo que debe y enseguida lo regañas. Posiblemente también pasa que, después de un tiempo, se le olvida y vuelve a caer en la misma conducta; ¡pareciera que “es inmune a los sermones”! Ten presente: el mundo de los niños no es el mismo que el de los adultos; ellos dan rienda suelta a su curiosidad. ¿Qué hacer entonces cuando pinta la puerta del clóset? ¿Cómo reaccionar cuando no hace la tarea? Entonces, ¿qué tipo de regaño das a tu hijo?

La ineficacia de los regaños se debe, en parte, a que los niños se acostumbran a la forma peculiar en que sus papás los regañan; comprenden enseguida cuando solo son truenos sin relámpagos. Por ellos, entre los distintos estilos del regaño (y enojo) paterno, existen formas benignas y otras peligrosas, unas que funcionan más y otras que funcionan… “nada”.

Los niños siguen un mecanismo universal: si son alabados tratarán de superarse todavía más; en cambio, si solo reciben reproches perderán todas las ganas de esforzarse.

Que tipo de regaño das a tu hijo

Criticón

Nada de lo que tu hijo hace te parece bien; todo es criticable: desde el primer dibujo (“¡Le faltan las manos!”) hasta las calificaciones escolares (“¿Solo sacaste dos dieces?”). Tu personalidad negativa puede llegar a envenenar el ambiente más alegre, ten cuidado sin darte cuenta, puedes lastimar mucho a tu hijo y familia.

Amenazador

Se trata de una forma algo anticuada, aunque en la actualidad ha cambiado un poco de estilo. En lugar de frases como: “Verás cuando me quite el cinturón”, ahora amenazas a tu hijo con afirmaciones tan absurdas como: “Nunca más verás la televisión”. Pregúntate: ¿si nunca cumples tus advertencias, vale la pena hacerlas? Será mejor educar con disciplina positiva.

Distraído

Das la impresión de que regañas a tu hijo, pero sin ningún interés en obtener un resultado. Mientras hablas con tus amigos, lanza desganadas advertencias: “No te subas ahí, deja eso…” y sigues platicando tranquilo. Ten en mente que tus reproches no sirven de mucho y pueden dar al niño la percepción de que apenas te interesas por él.

Pacífico-explosivo

Cuando nació tu hijo juraste que nunca le pegarías, pero de vez en cuando tus nervios te traicionan; te arrepientes y todo termina en abrazo. ¡Ojo! Si tus explosiones de ira son frecuentes pueden causarle un sentimiento de inseguridad a tu hijo.

Pedagógico

Cualquier pequeña advertencia se convierte en un discurso sobre el comportamiento humano en general. Procura tener en cuenta que las explicaciones solo tienen sentido si el niño está dispuesto a oírlas, no le des sermones.

¿Qué puedes hacer en lugar de regañar?

Cada halago es para tu hijo la confirmación de que lo quieres, esta es la mejor forma de hacerlo:

• Alaba solo aquello que realmente lo merece (siempre hay algo).

• Interésate por lo que tu niño hace, formula preguntas y observa su desarrollo. Solo lo que se conoce bien a bien se puede aplaudir de forma honesta.

• Muestra alegría por cada uno de sus logros. Si de cinco palabras solo una está bien escrita, celebra la que está bien en vez de reprocharle las cuatro que están mal.

• Dosifica los elogios para no convertir a tu niño en un “elogioadicto”.

• Muestra en todo momento una fe inquebrantable en tu pequeño: “Tú puedes hacerlo”.

Recuerda que un elogio, vale más que 1000 reproches.

¿Regañas mucho a tu hijo?

Foto: Getty Images

Fuente: este artículo salió publicado en la versión impresa de la Revista Padres e Hijos en Febrero de 2018.

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