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¿Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de edad?

Se estima que la resiliencia será la habilidad humana del futuro; es una capacidad que valorarán las empresas del mañana. Y los primeros años de vida son clave para aprender a ser resilientes. Te invitamos a saber más de esta importante habilidad y de cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de vida.

El mundo cambia de manera acelerada, la diferencia entre lo que vivió una generación y otra se acentúa más cada vez. Los avances en la tecnología, el cambio climático, la evolución en el pensamiento y las exigencias dentro del mundo laboral nos lleva a reflexionar…

¿Cómo preparar a los niños hoy para un panorama que
no sabemos cómo se verá cuando sean adultos? 

Habilidades como la memorización o seguir instrucciones prevalecían en generaciones anteriores porque el mundo laboral lo requería. Hoy el éxito profesional y personal depende de otro tipo de factores. Las capacidades socioemocionales han tomado un mayor peso en los perfiles que demandan las empresas en crecimiento.

En específico, la RAE la define como “la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando al futuro”. Para entenderlo mejor, pensemos en las palmeras. Frente a una tormenta fuerte, suelen no romperse, se flexionan. Al pasar las fuertes lluvias, pudieron haber modificado su forma, pero siguen de pie.

Las habilidades sociales comienzan a desarrollarse desde muy temprana edad en momentos cotidianos. Es en ese día a día y en esa rutina donde los niños descubren cómo relacionarse consigo mismos y con lo que los rodea.

Estas recomendaciones te ayudarán en casa para desarrollar la resiliencia de tus hijos, desde que son muy pequeños:

  1. Busquen retos para resolver. Encuentra algo que sea desafiante pero posible de lograr. Dependiendo de la edad puede ser subir una rampa, jugar escondidillas, aventarse de una resbaladilla un poco más alta o hacer un rompecabezas. Cuando tu hijo se esfuerza para lograr algo y descubre que lo superó se sentirá capaz de enfrentar un reto mayor.
  2. Atrasa la recompensa. Los niños no son pacientes, está comprobado que si les das a elegir entre tener un bombón en este momento o dos si esperan más tiempo, preferirán comérselo sin importarles que pudieron haber tenido un beneficio mayor (experimento del bombón de Stanford). Ayudar a los niños a generar esa disciplina para mantener el enfoque hacia un fin, les permitirá enfrentar momentos difíciles en la vida. Intenta poner metas concretas a corto plazo que puedas ir extendiendo poco a poco, valora el esfuerzo que requiere hacer para lograrlo. Un ejemplo es juntar monedas para después ir a comprar un juguete.
  3. Mantén límites claros y constantes. Es esencial que tu hijo sepa lo que está permitido y lo que no, eso ayuda a controlar su frustración. Probablemente habrá momentos en que rete ese límite y es normal, pero descubrir que sea cual sea su reacción, el límite no se modifica, le ayudará a generar estrategias internas para entender y superar sus sentimientos.
  4. Busca momentos para educar. Cuando tu hijo hace una pregunta del tipo “¿pero por qué..?”, cuando está jugando a la mamá o representa una pelea entre muñecos; tienes una puerta al diálogo que puedes guiar para entender cómo funcionan los sentimientos y qué podemos hacer, por ejemplo, cuando estamos tristes. Pero cuando está viviendo la frustración o el berrinche, no es un momento para educar, su sistema tiene niveles de estrés que le impiden razonar o entender, mejor espera a que pase acompañándolo y validando la emoción, en otro momento hablen sobre sus sentimientos y estrategias como respirar o expresar lo que le angustia.
  5. Sé paciente. Las habilidades socioemocionales se practican como cualquier otra. Un niño necesita intentar muchas veces antes de poder caminar, comer solo o cualquier otro logro en su desarrollo. Es igual con las habilidades sociales, nadie lo domina en el primer intento. Los niños necesitan practicar y que los apoyes recordándoles las estrategias que puede utilizar antes de contar con esa herramienta en la vida.

Si bien no sabemos cómo será el mundo cuando los niños de hoy crezcan, si podemos prepararlos para adaptarse, mantener la calma frente a la adversidad y superar las crisis e incluso aprender de ella.

Por Lic. María Cristina Fernández Arellano, Gerente Pedagógica de Advenio

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Cómo enseñar a tu hijo a relacionarse sanamente consigo mismo

La primera relación que debe funcionar sanamente en la vida tuya y de tu hijo es la de ustedes con ustedes mismos. esto significa ser capaces de reconocer sus necesidades físicas y emocionales, para satisfacerlas. ¿Cómo enseñar a tu hijo a lograr esto, a relacionarse sanamente consigo mismo?

La palabra empoderamiento se ha puesto muy de moda, sin embargo, en la gran mayoría de los casos está mal aplicada, ya que se utiliza como sinónimo de fuerza, liderazgo, exceso de seguridad y hasta podría decirse como un exceso de orgullo y autoridad.

Sin embargo…

el real significado del empoderamiento representa recuperar tu poder, es decir, reconectarte en tus cuatro niveles: físico, mental, emocional y del espíritu.

Significa reconocer que tienes una parte divina, Ser Superior, Supraconciencia, doble cuántico, intuición o Espíritu Santo (como quieras llamarlo) que te une con el Todo y con todos, que es esa parte sabia que sabe perfectamente lo que tú necesitas y te guía cuando se lo permites por estar conectada con la Fuente.

¿Cómo enseñar esta forma de relacionarse consigo mismo a tu hijo? Suena tan metafísico y místico que… quizá te preguntas si es posible que tu hijo lo entienda. Quizá de inicio no. De inicio, tendrás que desarrollarla tú primero para que él lo comprenda a través de tus acciones diarias, porque al final, tú eres su modelo.

De tal manera que es fundamental que desarrolles este trabajo espiritual que muchas veces se deja de lado, hasta el último lugar de la fila de actividades. Este trabajo espiritual es muy sencillo, pero como todo, requiere entrenamiento y disciplina, donde la meditación, la atención plena o Mindfulnes, la respiración, la introspección y la reflexión son necesarias.

Cómo relacionarte sanamente contigo misma y enseñarle a tu hijo a hacerlo

  • Permítete y permítele a tu hijo los ratos de ocio, contemplación, exploración y descubrimiento que hoy en día son tan poco valorados; es decir, evita saturarlo con tanta información y déjalo seer más niño.
  • La alimentación también es importante, ya que lo que consumimos también tiene un nivel vibratorio. Si permites que tus hijos se alimenten de comida chatarra, esas bajas resonancias impactarán su cuerpo de manera negativa, además de no nutrirlo de manera adecuada.
  • Ayúdalo a gestionar sus emociones; también es otra gran herramienta para que tome su poder. Permítele la expresión de las mismas, tomando conciencia que detrás de cada emoción hay una necesidad que debe ser expresada.

Cada emoción tiene una parte química y una parte energética. La parte química impacta directamente a cada una de las células del organismo y son las emociones negativas las causantes de muchas enfermedades y problemas en la vida. La parte energética se radia a través del campo electromagnético del corazón, el cual, es el gran transmisor del cuerpo, impactando directamente a la materia. Si estás vibrando en emociones negativas, esa será tu realidad y el Universo te dará exactamente las emociones que estés vibrando.

Por último, enseña a tu hijo a cuestionar las creencias, la información que recibe del medio ambiente, es decir, desarrollar el juicio crítico. También a asumir la responsabilidad de sus acciones, evitando los juicios condenatorios y la crítica constante hacia los demás. Esto le permitirá comprender que a cada acción le corresponde una reacción, pero aprendiendo a reconocer, responder y reparar sus errores.

Espero que esta información haya sido de utilidad para ti
y te ayude a que tus pequeños tomen su poder.

Por Eli Martínez, especialista en Empoderamiento

www.elimartinezseruno.com Facebook: Eli Martínez Especialista en Empoderamiento maema27@hotmail.com

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Fomenta en tu hijo el sentido del humor

Reír y provocar risa es uno de los mejores inventos para socializar y lidiar con situaciones difíciles. El sentido del humor te ayuda a no tomarte las situaciones de vida tan a pecho y tener una actitud positiva para dar solución a los conflictos que se te presenten. Por eso, es importante fomentar en tu hijo el sentido del humor. 

Fomenta en tu hijo el sentido del humor

Un niño con sentido del humor es capaz de hacer amistades duraderas, ser querido por sus iguales y extender esa «buena onda» a sus relaciones adultas para administrar con mayor éxito las frustraciones, evitar los conflictos y, en definitiva, sufrir menos y disfrutar más. Además, el sentido del humor está relacionado con la inteligencia, la autoestima, la creatividad y la resolución de problemas.

Al principio…

En los primeros meses la risa de los bebés se estimula con juegos físicos (cosquillas, etc.,) pero muy pronto, a los seis o siete meses, cuando los bebés empiezan a entender un poco el mundo que les rodea, les encanta ver lo conocido dado la vuelta, es decir, comienzan a disfrutar de la esencia misma del humor.

Cuando los pequeños se dan cuenta de algo «chistoso» es una señal clara de que están desarrollando habilidades intelectuales importantes. Por eso es buena idea celebrar sus risas.

Guapo como papá, gracioso como mamá

Los papás y mamás que se ríen fácil y frecuentemente con sus hijos entienden que el humor es una herramienta sin igual a la hora de relacionarse con sus pequeños, y muy útil también para imponer disciplina evitando el conflicto.Además, la complicidad que crean las risas y los buenos momentos es una especie de lenguaje íntimo.

¿El sentido del humor se aprende o hereda?

Algunos niños parecen haber nacido con un carácter chispeante y positivo y otros en cambio parecen serios desde chiquitines, sin embargo los expertos en psicología infantil afirman que el humor puede ser enseñado y aprendido. En esto se parece a un músculo que debe ser trabajado regularmente. Y no se trata de apuntar al peque a un curso de monólogos para bebés? el truco: ser su mejor modelo. Esto no quiere decir añadir a la ya difícil tarea de ser padres la obligación de ser graciosos. Es mucho más sencillo y liberador: permitirnos hacer el ridículo (sí, eso que nos pide el cuerpo a veces y nuestro mundo adulto nos coarta).

Sin prisa (pero con risa)

Lo bueno de la paternidad es que tenemos años para desarrollar nuestro propio sentido del humor mientras nuestro público crece: podemos empezar con un material sencillo de humor físico cuando son bebés, para luego pasar a cantar ?Que llueva, que llueva? con una ridícula voz de pato, continuar con una escena en la que nos ponemos un zapato en la cabeza y un sombrero en el pie.

La casa familiar no tiene que convertirse en un programa de comedia pero conviene recordar que ser padres no tiene que ser grave ?con tanto consejo sobre cómo cuidar al bebé- y que hay mucho espacio para el juego y la diversión.

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¿Cómo criar, cuidar y proteger a tu hijo entre tanta violencia?

Estamos viviendo tiempos marcados por la violencia, tanto a nivel mundial como local. Violencia que no respeta nada y cuya sombra se extiende sobre todos por igual, por lo que es imposible no pensar en nuestros niños y en cómo protegerlos. Y justamente es lo que te invitamos a descubrir. 

Una de las acepciones de infundir es “causar en el ánimo un impulso moral o afectivo”; justamente, al no poder protegerlos desde lo externo con un escudo, la idea es fortalecerlos internamente.

Quizá nuestra percepción sea que la violencia se ha incrementado en años recientes; pero si nos detenemos a pensarlo, hemos escuchado de muerte y destrucción a través de crímenes, guerras, masacres, hambrunas, etc. desde siempre, pues el ser humano es así.

En nuestra naturaleza está la creación y la destrucción. No obstante, es nuestro deber proteger a los más vulnerables; o en todo caso, ayudarlos a procesar la exposición a la violencia cuando no podemos evitarla.

Una de las primeras áreas que se ve afectada ante sucesos violentos es el sentido de seguridad interno. Tanto adultos como niños pueden sentirse desolados, con una aflicción que se traduce en angustia. ¿Qué podemos hacer cuando no es posible evitar que nuestros niños se enteren o hasta padezcan las consecuencias de actos violentos que afecten nuestra ciudad, colonia, familia o comunidad? Infundirles seguridad.

¿Cómo?

  1. Recordemos que lo más importante siempre será reconocer y poner en palabras aquello que nos causa malestar; pues hablar de las cosas que nos hacen sufrir nos ayuda a “digerirlas” y que nos hagan menos daño. Además, esto requiere tiempo y a veces lo que necesitamos es detenernos para asimilar la experiencia.
  2. También es importante llevar a nuestros hijos a reflexionar sobre los actos violentos, sobre su posible origen y propósito. Claro que habrá que usar un lenguaje y tal vez metáforas adecuadas para su edad, que permitan expresar que no está bien eso que ha sucedido, pues callar lleva a conceder y eso legitima la violencia.
  3. Para algunas personas, es preferible negar lo que ha pasado o restarle importancia, pero no es recomendable. Los niños son perspicaces e intuitivos y casi siempre se dan cuenta de que algo grave ha ocurrido. Si no lo hablamos con ellos, les negamos la oportunidad de confirmar que su percepción era correcta y de tratar de entender, lo cual puede ser fuente de afectaciones psicológicas posteriormente.
  4. Si en definitiva sentimos que no podemos hablar del tema con los niños, podemos pedir ayuda a algún familiar cercano y suficientemente sensible o bien, acudir con un psicoterapeuta calificado. No tenemos que ser superhéroes.
  5. Tener presente que aún cuando los eventos nos sobrepasen, siempre habrá algo que podamos hacer para compensar, reparar, subsanar o mejorar la situación.
  6. Eso nos conduce a tomar una actitud resiliente. Desde la perspectiva psicoanalítica, la resiliencia se puede entender como la capacidad de superar la adversidad y salir fortalecido/a de ella. En el caso de sucesos violentos, puede ayudar a recuperar la sensación de bienestar el hacer un repaso de aquello que sí tenemos, de lo que no hemos perdido, lo que puede continuar.
  7. El apapacho siempre brinda consuelo. Si nuestro hijo nos pide abrazo, cercanía física, “piojito”, etc., es porque los necesita y darlos también puede resultarnos reconfortante.

Si después de un evento violento observas conductas raras en tu hijo,
necesitarás buscar ayuda profesional.

Patricia Osuna @PatriciaOsunaPsicoanalista

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Esto es lo que una mamá soltera hace para salir adelante

¿Estás pasando por una separación, tu pareja no hizo responsable de su hijo, decidiste tener a tu bebé sola? Tú tienes la capacidad para salir adelante por ti misma. Trabaja en estas características que los psicólogos han hallado en quienes han demostrado poseer un carácter resilente.

La resilencia es la habilidad que algunas personas poseen para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y tener una vida productiva. Mira cómo las mamás solteras desarrollan esta habilidad. De hecho, quienes son resilentes, transforman la tragedia en crecimiento en progreso y salen fortalecidos de la experiencia.

¿Cómo salir adelante siendo una mamá soltera?

  1. Trabaja en tu creatividad e ingenio para solucionar cada uno de los conflictos que se te presenten.
  2. Busca ayuda cuando no puedas sola.
  3. Sostén la convicción de que eres capaz de salir adelante y manejar tus emeociones para adaptarte a cualquier situación que se te presente.
  4. Crea tu red de apoyo, con amigas, compañeras del trabajo, tu jefa, tu mamá… mírate como parte de un grupo social que estará ahí para cuando tú lo necesistes.
  5. Trabaja en tu espiritualidad, con tu ser interior, que es quien te dará la fortaleza interna para sostenerte, seguir, superar lo que hoy te vulnera y, sobre todo, ser la mamá que tu hijo se merece: fuerte, tenaz y decidida.

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Afrodita, Artemisa, Atenea… ¿qué diosa de la antigüedad te rige como mamá?

Existe la teoría de que las mujeres tienen una serie de deidades protectoras y dadoras de talentos, también de algunas cuantas debilidades; que surgen cuando más las necesitan, por eso, cuando ya son mamás, se transforman en una gran fortaleza dentro de ellas. ¿Te gustaría saber cuál es la diosa de la antigüedad que te está ayudando a ser la mejor mamá? 

Conoce cuáles son tus diosas internas y cómo liberarlas

Perséfone:

Es la joven que deja la niñez para entrar a la vida adulta. Se presenta en todas durante la pubertad y marca el momento de arriesgarnos y experimentar. Riesgo:  quedarse instalada en la eterna adolescente. Solución: empezar a activar a las otras diosas.

Démeter:

Es la madre protectora y nutridora. Se activa cuando damos a luz o cuando soñamos con quedar embarazadas. Riesgo: es un arquetipo muy fuerte en nuestra cultura; se puede convertir en el único objetivo de vida. Solución: activar a Hestia para aprender a atender nuestras necesidades.

Hera:

Es la esposa y dueña del hogar. Vela por la familia. Se activa cuando nos casamos o en periodos en los que necesitamos arraigo, confort y seguridad. Riesgo: si percibe peligro sobre su posición de esposa, puede llenarse de furia y rabia, provocando la caída de lo que tanto le importa. Solución: activar a Atenea para poder desarrollar un pensamiento objetivo y racional que permita el equilibrio.

Artemisa:

Competidora en buena lid, solidaria con las causas femeninas, luchadora social. Amante de la vida natural y sin complicaciones. Esta diosa suele desarrollarse mucho en algunas mujeres y bastante poco en otras. Riesgo: adentrarse demasiado en el mundo femenino, natural o social, olvidando su persona y hasta llegando a odiar lo masculino. Solución: activar las cualidades representadas por Afrodita, Démeter o Hera le permiten obtener un buen equilibrio.

Atenea:

Es nuestra parte racional, la estratega, la líder y guerrera. Está muy dominada por actitudes masculinas y es la que suele hacernos destacaren el mundo profesionalo intelectual. Riesgo: este es otro arquetipo riesgoso porque su fuerza nos puede hacer quedar atrapadas en él. Solución: equilibrar el pensamiento racional con la pasión y emotividad de Afrodita.

Afrodita:

Diosa del amor y la pasión. Ella encarna nuestra cualidad de amante seductora, de mujer que enamora y conquista. Requiere de un compañero sentimental que siempre la haga sentirse bella y amada. Riesgo: buscar satisfacer sólo la parte superficial de esta fuerza y caer en relaciones pasajeras, numerosas y vacías. Solución: equilibrar la pasión con el pensamiento racional de Atenea, el amor maternal de Démeter o el interés social de Artemisa.

Hestia:

Muy espiritual. Deseosa de encontrar las respuestas en su interior. Proclive al misticismo, a lo intuitivo y esotérico. Esta fuerza aparece en momentos de dolor, búsqueda o gran madurez en nuestras vidas. Riesgo: quedar demasiado encerrada en sí misma e ignorar lo que hay alrededor. Solución: un buen contrapeso es activar a Artemisa para dar el sentido práctico y material.

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Tips para enseñar a tu hijo a afrontar el estrés

Saber afrontar el estrés que causan algunas situaciones del día a día y de la vida misma, ayudará a tu hijo a resolver los conflictos de la adultez y llevar una vida exitosa y de bienestar. Es una habilidad emocional que como padres no podemos dejar pasar. 

Tips para enseñar a tu hijo a afrontar el estrés

De acuerdo con información de Healthy Chlidren, «el temperamento de los niños varía y, por lo tanto, estos son bastante diferentes en su capacidad para enfrentar el estrés y los problemas diarios. Algunos niños son de trato fácil por naturaleza y se adaptan fácilmente a los acontecimientos y a las nuevas situaciones. A otros, los cambios en sus vidas los desestabilizan.

«Todos los niños mejoran su capacidad de manejar el estrés si han tenido éxito al manejar desafíos anteriormente y si sienten que tienen la capacidad y el apoyo emocional de la familia y los amigos. A los niños que tienen un sentido claro de su capacidad personal y se sienten amados y apoyados, generalmente, les va bien».

En este sentido, conviene ayudar a tu hijo con estas acciones:

  1. Ponle pequeños retos a cumplir, acordes con su edad y acompáñalo en su proceso de cumplirlos.
  2. Hazlo sentir aceptado tal como es y ayúdalo a potenciar sus talentos.
  3. Respeta su tiempo de aprendizaje y desarrollo en todo sentido.
  4. Escucha sus emociones, sus anécdotas de vida, sus problemas, sus angustias.
  5. Enséñalo a lidiar con sus propias emociones.
  6. Asegúrate de que sienta tu amor; vigilia su alimentación, pregúntale cómo está, conoce a sus amigos, sus gustos y disgustos. Dile «te amo».
  7. Dale una familia estable, aunque tu pareja y tú estén separados, tu hijo necesita percibir que hay armonía entre sus padres.
  8. Enséñale a tomar decisiones, poco a poco, orientándolo a conocerse a sí mismo, saber lo que quiere, elegir y sentirse seguro de sus decisiones.
  9. Motívalo a superar sus miedos, pero nunca obligándolo, sino siendo empática y un ejemplo (supera los tuyos).
  10. Dale los recursos para que se sienta con la suficiente confianza de ser él mismo donde sea y con quien sea; ayúdalo a desarrollar habilidades sociales, como empatía, respeto, tolerancia, asertividad; también, a ser resiliente, que es la capacidad de saber que es capaz de salir airosos de cualquier situación adversa.