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Padres e Hijos

5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia

Antes de que pierdas el control con tu hijo, cierra los ojos y respira. Te damos 5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia.

Hay veces en que tu hijo saca las peores emociones que hay dentro de ti, calma, recita en tu cabeza una y otra vez: paciencia, paciencia y más paciencia.

Gritar o dejar que tu enojo se desborde en tu hijo sólo te traerá tres problemas más:

* Te sentirás agotada

* Tu mente estará aturdida

* Tendrás la culpa de tratar mal a tu hijo

¿Cómo no gritar?

Sobre todo, no pierdas la paciencia y no olvides que tu actitud y las relaciones familiares dentro de tu hogar son un ejemplo para tu hijo.

Si sientes que vas a perder la cordura cuando tu hijo hace alguna travesura…

Sigue estas recomendaciones

1) Actúa, sin gritar. Si tu hijo hace algo que te molesta mucho, detén la acción despacio y sin arrebatos.

2) Cálmate. Si estás muy alterada, lo mejor es que dejes a tu hijo en un lugar seguro hasta que te tranquilices.

3) Desahógate. Respira hondo y suelta el aire con suavidad (exhala e inhala tanto como lo necesites).

4) Toma el control. Una vez que tú estés tranquila, podrás arreglar la situación.

5) Habla con tu hijo. Está bien dejarle ver a tu hijo que su acción te molestó, te hizo enojar, te hizo sentir triste o incluso llorar, él aprenderá a que mamá puede enojarse, y mucho, pero no muestres  descontrol frente a él.

Ten en mente que por más mal que haya hecho tu hijo no puedes darte el lujo de estallar. Los arrebatos no educan, al contrario, te alejan de tu hijo. No es bueno que te dejes llevar por el enojo, pero sí debes mostrar tu desagrado y poner límites claros.

¿Tu hijo ha agotado tu paciencia? ¿Qué haces para calmarte? ¿Le has dado un golpe?

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Así Crece

Una infancia feliz, ¿por qué es tan importante para crecer bien?

Conoce el documental que promueve la Unicef para tomar conciencia sobre la importancia de la primera infancia para los niños en todo el mundo.

El comienzo de la vida? es el nombre del documental auspiciado por la Unicef que aborda y trata de comunicar por qué es importante la primera infancia para todos los peques. En esta película también aparecen la supermodelo Gisele Bündchen y el Premio Nobel de Ciencias Económicas ganador James Heckman, quienes brindan su perspectiva según su propio caso.

El documental, que actualmente se encuentra en plataformas como Netflix, iTunnes o Google Play, refleja y explorar el impacto del ambiente temprano de un niño en su desarrollo cognitivo, social y emocional, lo cual, según el caso, lo impactará de forma positiva o negativa para el resto de su vida, desde la perspectiva de la neurociencia. ¡Aquí te lo dejamos!

Filmado en Argentina, Brasil, Canadá, China, Francia, Italia, Kenia y Estados Unidos, este trabajo muestra los primeros años de vida de los niños y sus familias; con lo que demuestran la importancia del contacto entre los padres e hijos, y lo esencial de compartir momentos de calidad y estrechar vínculos de confianza, amor, acompañamiento y guía a lo largo de la primera infancia (los primeros 6 años de vida).

Las familias que aparecen entrevistadas en el film son de una gran variedad de orígenes culturales, étnicos y sociales, lo cual hace que se sienta que sin importar las clases sociales o las culturas, siempre los primeros años de vida de los niños, son los que les darán las bases en salud, desarrollo emocional y social. Con ello, la Unicef desea que tomemos conciencia sobre la importancia de atender bien a los pequeños en su primera infancia.

Por Berenice Villatoro

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Especiales

Castigos, para cuando todo lo demás ha fallado

Es necesario empezar a corregirlo, pero la guía y regaños no siempre dan resultado y, aunque la idea del castigo te molesta e inquieta, te preguntas si no será algo necesario.

HE AQUÍ LA RESPUESTA

Con los niños, las reglas del juego tienen que ser muy claras y la autoridad que ejercen los papás no debe dejar lugar a dudas. Si los pequeños ignoran cualquiera de las dos, es momento de pensar en un método más efectivo.

Primero… necesitas cerciorarte de que fuiste clara y congruente en las indicaciones. Por ejemplo, decirle:

“Esto no se toca porque mamá lo necesita para hacer su trabajo; si lo tomas, ella no podrá realizar sus tareas y puede tener problemas . Si lo vuelves a hacer tenemos que castigarte hasta que entiendas. ¿Me puedes repetir lo que te dije?”.

Segundo… debes conservar la calma para castigarlo desde un buen lugar, si es el caso. Es decir, si te dejas llevar por el enojo, la desesperación o frustración, lo más probable es que la intención didáctica que debe tener un castigo positivo se pierda.

Además, desde una emoción descontrolada podrías poner correctivos exagerados y que también te serán casi imposibles de cumplir: “Nunca más visitarás a tu prima”, “Voy a castigar absolutamente todos tus juguetes”, “Se acabó el helado para ti”.  Recuerda que los castigos deben ser consecuencias, por tanto sí necesitas cumplirlos.

Tercero… mientras tomas aire, pregúntate:

  1. ¿Por qué está mal esto que hace mi hijo?
  2. ¿Cuáles son las consecuencias reales de su conducta?
  3. En una escala de 1 a 5, ¿qué tan grave es lo sucedido?
  4. ¿Le he advertido con anterioridad que si hace esto sería castigado?
  5. ¿Qué tipo de castigo le permitiría darse cuenta de que esto es incorrecto?

Lo anterior te dará tiempo de poner las cosas en perspectiva y tomar mejores decisiones.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR JESSICA LÓPEZ CERVANTES.