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Ser Pareja

Lo que (sí o sí) necesitas para superar el miedo a volver a fracasar en el amor

¿Te separaste y ya te sientes con ganas de tener pareja o hay alguien que hace revolotear las mariposas en tu estómago, pero… ¡tienes miedo a volver a fracasar en el amor, volver a fracasar en pareja? Te compartimos algunas ideas que pueden ayudarte. 

Para superar el miedo a volver a fracasar en el amor

Elige una pareja por deseo, no por necesidad.

Evita emparejarte porque algo te falta: dinero, cariño, con quien pasar el tiempo…esto te lleva a desear que él te dé lo que te falta, pero es una expectativa irreal porque ¿qué pasará cuando no pueda dártelo? Te enojarás y vendrán los problemas porque te sentirás insatisfecha. Lo mejor es que eso que te hace falta te lo des tú misma, desde una casa hasta amor.

Asegúrate de estar recuperada de tu anterior relación de pareja.

Después de una separación, lo mejor es darse un rato de soledad, para reflexionar en lo sucedido, en lo que tú aportaste para que la relación no funcionara, trabajarlo y superarlo. Si aún te sientes mal cuando te hablan de tu ex o te sientes culpable o enojada por la situación, es mejor que sigas trabajando en tu pérdida. Así, te estarás asegurando de darle a la siguiente persona una tú sana, más fuerte y mejor. Eso te ayudará a no volver a fracasar, pues sabrás que ahora tienes más recursos para hacer una relación de pareja equilibrada y fuerte.

Construye tu siguiente relación sobre la pasión, no sobre la obsesión.

Piensa que lo más hermoso de cuando dos personas están juntas en pareja es que ambos lo deciden así, porque así lo quieren. Habrá personas que por más que te gusten o desees no son para ti; aunque haya química, lo mejor es dejarlas ir porque o no son compatibles con tu mundo o pueden resultar tóxicas para tu bienestar. Elegir a tu nueva pareja debe venir más de una reflexión que de la satisfacción de tus deseos (sobretodo porque tienes un hijo cuyo bienestar emocional depende de ti). Piensa en si la persona que te gusta y a quien piensas como posible pareja aporta realmente a tu vida cosas positivas y pudieses crear con él una relación sana, o no.

Procura siempre una comunicación amorosa

Que tu siguiente relación de pareja se base en una interacción sana: de respeto, empatía, asertividad, cariño, amistad, comunicación, tranquilidad… Si en algún momento percibes o intuyes que con esa posible pareja no vas a tener nada de esto, es mejor no empezar algo, nada. Busca tu bienestar y paz. Escucha tu cuerpo: tu siguiente pareja debe hacerte sentir calma, no ansiedad; aceptarte tal como eres no intentar cambiarte ni imponerse; y lo mismo de ti hacia él. Corta las luchas de poder y prefiere siempre una relación en la que ambos puedan acompañarse en el mundo del otro y crear uno juntos.

Tú construyes tu relación de pareja, la haces sana o tóxica; por eso es que tú tienes el poder para no volver a fracasar en el amor. ¡Y claro que puedes! Sé feliz mamá. 

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6 pilares de una relación de pareja que forma una familia feliz

 

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Ser Mamá

25 consejos para disfrutar tu maternidad, ¡aún más!

Para disfrutar tu maternidad hace falta, sobre todo, aceptarte como una mami real, una mamá imperfecta, una mamá-mujer-persona, que comete errores y aprende de ellos. Estos consejos son justamente para ello, para mejorar día con día y fortalecer la relación con tu hijo. 

La perfección no existe, pero ¿puedes ser cada día mejor?

Sí, sin duda; la maternidad es una travesía de amor. Las circunstancias podrán ser distintas y las habrá más y menos felices, pero lo que marca la diferencia es tu amor por tu niño. ¿Qué esperan tu hijo y pareja de ti? ¿Te exiges demasiado? ¿Qué es una mamá perfecta?

La perfección varía según la mires, aunque casi podríamos decir que no existe. Una buena mamá no actúa según una ilusión, sino que lo hace considerando lo que es bueno para su pequeño; entiende que su función en la vida de su niño va más allá de complacerlo. Es el verdadero trabajo de una mamá: darle al hijo amor suficiente para ser una persona plena y capaz de amar a otros (algún día, a sus propios hijos).

25 consejos para ser cada día una mejor mamá

Expresa tu sentir

Elogia y reconoce sus pequeños logros (que guarde sus juguetes o se lave las ma- nos antes de comer sin que se lo pidas). Cuando haga algo que no te agrade, dícelo de forma clara y directa, sin enfados ni gritos. Tus palabras son necesarias para nutrir la vida interior de tu hijo.

Escúchalo

Suspende lo que estés haciendo y presta atención a lo que te platica tu niño sin interrumpir ni desaprobar; permite que exprese sus dudas, sentimientos y opiniones.

Platica

Cuéntale lo que has hecho durante tu día, cuáles son las golosinas que más te gustan, tus colores predilectos, tus libros y personajes de película favoritos, la música que te encanta… Durante unos minutos evita las correcciones y órdenes, sostén una conversación divertida.

Juega

Al menos 30 minutos cada día, juega a las muñecas, los carritos, escondidas, luchas, futbol, videojuegos… Entrégate a la convivencia, vuelve a ser niña; te divertirás y disfrutarás mientras creas escenas entrañables en la memoria de tu hijo.

Regala

De vez en cuando sorprende a tu hijo con un presente simbólico: una pelota, un globo, un postre, un chocolate… Es una demostración de lo especial que es para ti y lo mucho que piensas en él y lo amas.

Abraza

Cada vez que cargas, besas, abrazas o mimas a tu pequeño, le ayudas a construir su seguridad emocional y le permites experimentar de manera más palpable, literalmente, tu amor y calidez emocional.

Ríe
Cuando sonríes con tu hijo le das una imagen positiva, él se percibe como una persona agradable y digna de amor. Los niños que ven a sus papás reír habitualmente desarrollan una personalidad más segura, optimista y capaz de enfrentar los problemas de forma más creativa.

Presúmelo

Sin exagerar, habla bien de tu hijo frente a otras personas. Destaca sus logros o aspectos positivos (lo bien que dibuja, su disposición para ayudar en los quehaceres de la casa…) justo cuando pueda escucharte. Así le recuerdas lo mucho que vale.

Tómalo en cuenta

Involúcralo en decisiones siempre que sea posible (dónde pasar el fin de semana o las vacaciones, la ropa que usará…). Pídele algún consejo: le harás sentirse importante.

Léele
Los beneficios si le lees a tu hijo: adquiere más vocabulario, desarrolla su imaginación y fomentas la lectura. Tienen una cercanía emocional que producirá entre ustedes un vínculo fuerte y duradero.

Cumple tus promesas

Si no lo haces, lastimas su corazón porque acabas con la confianza que te tiene. Si las cumples, construyes respeto y admiración por ti; necesario para sentirse seguro.

Crea un álbum

Que no sólo incluya fotos: también anexa recortes, boletos de espectáculos, estampas de personajes consentidos y hasta envolturas de sus golosinas favoritas. Todo será un fiel testimonio de lo mucho que disfrutaste su infancia.

Acompáñalo

No faltes a los eventos escolares en los que tenga alguna participación; ninguna presencia le dará más confianza que la tuya para hacer su mejor papel.

Acéptalo

No lo compares: le estarás negando su derecho a ser diferente y lo harás sentirse inadecuado, inseguro e infeliz.

Expande su mundo

Bríndale experiencias enriquecedoras y diferentes a lo que ya conoce: algún pasatiempo o arte, visitar lugares interesantes (museos, restaurantes, parques, ciudades, países…), convivir con otros niños, familiares o amigos, usar juguetes poco comunes o tener contacto con libros innovadores. Estimularás su inteligencia y conocimiento del universo.

Sé un ejemplo

Conviértete en una fuente de inspiración para tu pequeño.

Dosifica lo material

Los excesos materiales dañan a tu hijo y le impiden valorar lo que recibe; se volverá egoísta, arrogante, malagradecido, desobediente y dependiente.

Discúlpate

El estrés puede hacerte reaccionar mal ante las travesuras infantiles más inocentes. Si es el caso, di “lo siento” y practica técnicas de relajación (como la respiración profunda), duerme lo suficiente y establece rutinas.

Comparte

¿Cuál es tu pasatiempo favorito? Invita a tu hijo a practicarlo contigo; será una excelente oportunidad para estar más tiempo juntos, acrecentar la afinidad y divertirse.

Interactúa

Cuando sea posible, involucra a tu hijo en actividades de la vida real que no representen peligro: regar las plantas, alimentar mascotas, doblar la ropa… Se sentirá feliz de ayudar, cobrará conciencia de sus habilidades, desarrollará la virtud de la solidaridad y tendrá la oportunidad de superar retos; siempre dale las gracias cuando termine.

Acepta tus errores

Permitirle a tu hijo saber tus carencias, defectos y virtudes es una forma de decirle: “tú puedes llegar más lejos que yo”. Le enseñas que la vida está llena de imperfecciones y aun así es preciosa.

Guíale

Es importante enseñar a tu hijo a esforzarse, ser perseverante y eficiente; guiarlo para que conozca y se genere el éxito. También es necesario hacerle sentir que tiene derecho a cometer errores y aprender de ellos; que del fracaso puede adquirir varias lecciones y crecer.

Cuídate

Rescata a la mujer que vive en ti, más allá de ser mamá. Es vital que te sien- tas atractiva, bonita, seductora… te permitirá crear una buena relación con tu familia y contigo misma.

  • Recupera tu cuerpo. No renuncies a él ni lo entregues irremediable- mente a la maternidad.
  • ¡No cortes tu cabello! Muchas mujeres lo hacen con el pretexto de que no tienen tiempo para arreglarlo. Consérvalo sano: te dará más fuerza y seguridad.
  • No descuides tu arreglo personal. Ocúpate por lucir bonita y sexy porque eso te pondrá en sintonía.

Sé congruente

Para generar en tu hijo la autosuficiencia, la capacidad de tomar decisiones y que se comporte de acuerdo a lo que considera correcto y apropiado, debes evitar criticar a otras personas y dirigirte con rectitud ante los retos de la vida.

Confronta tus miedos

Todos los tenemos, ¡y está bien! De inicio, es una lección para tu niño, pues los miedos no se evitan: se confrontan y se aprende a vivir con ellos. Hacerlo es lo que da fuerza interior.