Categorías
Especiales

Pensamientos positivos que te ayudan a ser mejor mamá

A veces, uno mismo se pone muchas limitaciones y obstáculos, son pensamientos negativos que te pueden impedir apreciar lo maravilloso de la etapa que estás viviendo. Por eso, es importante traer a la cabeza pensamientos positivos que sí te ayudan a ser mejor mamá. Te contamos de qué hablamos.

Pensamientos positivos para ser mejor mamá

Ser mamá no es solo cambiar pañales, disciplinar a tu hijo, encargarse de la casa, la comida, el trabajo… te proponemos cambiar el chip por estas ideas…

«Quiero realizarme como mamá.» 

De seguro alguna vez en tu vida te habrás cuestionado: «¿Y para esto estudié? ¿Cambiar pañales, lavar trastes y pasar la aspiradora? ¿Para esto tanto sacrificio?» Al hacerte estas preguntas –cada vez con más frecuencia–, la idea del derecho que tienes de realizarte empieza a agigantarse hasta que se vuelven más fastidiosas las tareas del hogar, en tanto que la de madre, con su enorme responsabilidad, cada vez pesa más.

La psicóloga Verónica Rojo recomienda que primero debes realizarte como madre, porque nadie podrá sustituir tu ternura, tu calor y tus atenciones. Además, te perderás de esos momentos inolvidables que jamás volverán a repetirse, como escuchar sus primeras palabras o ir a su primer baile en el kínder.

Tu amor es necesario, sobre todo durante los años más formativos, es decir, en las primeras etapas de su desarrollo. Cuando tu hijo pueda asistir a nivel maternal del jardín de niños (a los 3 años) podrás buscar otra realización, ya sea intelectual o profesional. Ten por seguro que lo que estudiaste no se habrá perdido al ser mamá,  ya que abrió el campo de la inteligencia y amplió el criterio, con lo que serás mejor madre, que si carecías de educación.

«Tengo que trabajar, hacerme cargo de la casa, de mi hijo, pero… cuento con ayuda.»

Involucra a tu pareja: Es primordial que ambos estén conscientes de que la responsabilidad de los hijos es de los dos. Que haya más comunicación por parte tuya con tu pareja sobre el comportamiento de los hijos. Que compartas con tu pareja la responsabilidad de la educación de los hijos, ya que se tiene la idea de que por ser mamá tienes el deber de cumplir con este compromiso tú sola. Que tu pareja pueda ser el responsable de revisar los cuadernos de la escuela o de ir a recoger calificaciones.  Que antes de irse a trabajar vaya a dejarlo a la escuela. Que si hubo algún problema con el niño en casa, que él también se encargue de resolverlo junto contigo. Que pase más tiempo a solas con los niños.

«Antes que madre y esposa, soy mujer».

Recuerda que no podrás dar lo que no tienes, por eso la psicóloga Rojo sugiere que realices alguna actividad que te satisfaga, una profesión, una labor social, un pasatiempo o un trabajo, algo que sea exclusivamente tuyo, como un requisito más para ser mejor mamá y mejor compañera. Cuando tus hijos son pequeños te será difícil ocuparte de ello a plenitud, pues tal vez sólo tendrás algunos ratos libres; poco a poco irás disponiendo de más tiempo para ti.

«No soy una madre perfecta, cada día crezco y aprendo a ser mejor mamá». 

La psicóloga Araceli Arredondo explica: «No existe la madre perfecta. Es seguro que al ejercer la maternidad se cometan errores. Criar y educar a los hijos es un proceso complejo y delicado que en ocasiones asusta y provoca angustia». Ocurre que en el momento en que te conviertes en mamá, sigues siendo la misma persona con o sin experiencia de criar. Entonces piensas que por ser mayor y haber vivido mucho más, tienes más conocimiento, ¡es correcto!, pero es un aprendizaje mutuo: tus niños están aprendiendo a ser tus hijos y tú también estás aprendiendo a ser su mamá. eso te hace la mejor mamá.

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer:

20 retos que mamá sabe vencer, ¿o reconoces alguno que no?

 

Categorías
Especiales

Instinto maternal, la fuerza que te ayuda a cuidar de tu bebé

Hay mujeres que afirman que decidieron ser madres cuando el instinto maternal llamó a su puerta, otras dicen haber tenido ese deseo desde siempre y algunas más, que no lo han sentido, ni lo sentirán. También, hay quien afirma que el verdadero instinto maternal aparece en cuanto se mira la carita del bebé; aunque, en realidad, ese torrente de sentimientos que nos despierta el recién nacido tendría más que ver con el vínculo y el amor que sentimos hacia él.

¿Qué es entonces el instinto maternal? ¿El deseo de tener hijos? ¿Ese sexto sentido que afirman tener muchas madres para detectar que su bebé las necesita? ¿Es algo reservado solo a las mujeres, o los hombres también sienten algo especial que los lleva a ser padres?

La realidad es que los expertos no se ponen de acuerdo ni en cómo definirlo. En general, los autores aseguran que si entendemos como instinto maternal la idea de que todas las mujeres quieren ser madres, este no existe; pero si, por el contrario, nos referimos al instinto como la cualidad para cuidar al bebé sin experiencia previa, acertamos. El debate está servido.

¿Impreso en los genes?

La psicóloga Natalia Valverde, del Centro Calma de Madrid, España, explica que “para algunos estudiosos del tema, tener hijos es la meta biológica por excelencia de las mujeres y donde encuentran su máxima plenitud. Sin embargo, otros piensan que el deseo de tener hijos nos viene dado por la sociedad”. Por ejemplo, la reconocida filósofa francesa Elisabeth Badinter, madre de tres hijos, afirmó desde 1981 que “al contrario que los animales, los humanos no poseen instinto maternal y que este es un mandato cultural”.

La socióloga israelí Orna Donath ha desatado un encendido debate en las redes sociales con su libro Madres arrepentidas. Orna, de 41 años, harta de que le digan que se arrepentirá de no haber tenido hijos, ha declarado que “el instinto maternal no existe y que hay una fuerte presión social para ser madre”. La socióloga afirma que “el sentimiento de protección que desarrollamos por un bebé no tiene por qué ser equivalente al instinto maternal y que, en todo caso, si existiera no sería algo exclusivo de las mujeres, pues la prueba está en las parejas gays que adoptan hijos”.

La doctora Ersilia González Carrasco, pediatra neonatóloga del Hospital Severo Ochoa, en España, también opina que el papel de la biología es indiscutible, “ya que al fin y al cabo somos animales con roles de reproducción para la supervivencia de la especie”. Por su parte, Mar Escarpa, responsable de matronas del mismo hospital, añade que “en las mujeres, este instinto es una respuesta biológicamente condicionada por las creencias, la cultura y la sociedad. Por eso, cada vez son más las mujeres que ven el hecho de convertirse en madres como una elección y no como algo incuestionable dentro de sus vidas”.

Entre ambos argumentos, el biológico y el cultural, la especialista Natalia Valverde opina que tanto uno como otro son las dos caras de la misma moneda: “por un lado, está nuestro instinto de procrear, las mujeres venimos al mundo preparadas para quedarnos embarazadas y cada mes, desde la menarquia a la menopausia, la menstruación nos lo recuerda. Por otro lado, qué duda cabe, la presión social está ahí y parece que el mensaje es que si no tienes hijos, no eres normal y algo te pasa…”

¿Un vínculo único?

La otra acepción del instinto sería la que lo entiende como vínculo y que tiene que ver con lo que el pediatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott llamó “preocupación maternal primaria”, que es un estado emocional en el que la madre reciente no hace más que pensar en su bebé. Además, le aparece una sensibilidad especial para detectar lo que le pasa y así poder calmarlo y darle lo que necesita (“¡es increíble, me despierto segundos antes de que mi pequeño llore! Parece que tuviera un sexto sentido”, dicen muchas madres). Todo surge de manera espontánea, sin preparación previa.

“Esto suele ocurrir así la mayoría de las veces, pero puede ser que la madre no sienta una unión especial con el recién nacido o perciba que no lo entiende – explica Natalia Valverde-. Aunque normalmente, con el tiempo, va conociendo a su hijo y lo va queriendo cada vez más”. La experta también opina que el instinto maternal tendría, en realidad, más que ver con el vínculo y el sentimiento de protección hacia los hijos que con el deseo de ser madre: “el vínculo madre-hijo (o padre-hijo) es un instinto biológico que garantiza la supervivencia y la protección de la especie. Es algo inconsciente. No se provoca, sino que ocurre. De hecho, los lazos emocionales son cruciales para el desarrollo del bebé porque capacitan a los padres para preocuparse por su cuidado”.

Quizá, por ello, se han escrito ríos de tinta acerca de la importancia de fortalecer este vínculo desde la gestación (hablando al bebé aún en gestación, poniéndole música, acariciando la pancita…), sobre todo, no despegándose del recién nacido desde el mismo momento en que llega al mundo. El ginecólogo francés Michel Odent, conocido por impulsar la necesidad de que madre e hijo hagan piel con piel ya en el quirófano, asegura que esta práctica favorece enormemente el vínculo y además ayuda a iniciar la lactancia.

¿Creación biológica?

En todo este proceso de apego, en el que la madre y el bebé se van enamorando uno del otro día a día, también juegan un papel muy importante las hormonas. El trabajo realizado por un grupo de Neuroanatomía Funcional (NeuroFun) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Jaime I de Castellón, en España, llegó a la conclusion de que hormonas como los lactógenos placentarios y la prolactina generan en la mujer algunos cambios en la función mental durante la etapa de gestación, que provocan se incremente la motivación para proteger, alimentar y cuidar a los hijos.

La doctora Fermina Liza Román Alameda, en su blog Psicología perinatal afirma que “lo que conocíamos antes como instinto materno, hoy día sabemos que no es otra cosa que la liberación hormonal, siendo la oxitocina o la popularmente llamada “hormona del amor” la protagonista de los sentimientos y cualidades maternales necesarias para defender y preservar la vida del bebé que acaba de nacer. El estrógeno y el cortisol también intervienen en los vínculos de apego”.

FOTOS GETTY IMAGES

Te ayudará leer también:

Amor de papá

Maestros del amor