Categorías
Ser Bebé

La verdad sobre las canciones de cuna

Las canciones de cuna no son algo nuevo: existen desde hace milenios y provienen de diferentes culturas. Son muy populares porque no hay nada mejor para dormir y tranquilizar a los bebés, incluso en el vientre materno.

¿Por qué a los bebés les gustan tanto las canciones de cuna?

Los bebés comienzan a desarrollar sus sentidos desde el útero, tanto los fìsicos como los del sistema límbico (es decir, el que controla las emociones). Un bebé es capaz de escuchar y reconocer las voces de sus padres desde la semana 20 de embarazo, y también puede identificar sonidos musicales o ambientales, los cuales lo relajan.

Ahora, imagina si combinas ambas cosas: una melodiosa canción de cuna cantada por la voz de sus padres, no sólo significa relajación, además reflejan amor y protección para el pequeño.

Las canciones de cuna no sólo sirven para tranquilizar a los bebés, también son un reconocimiento y fortalecimiento del vínculo entre él y sus padres. Si un pequeño de pronto siente miedo, les duele algo o se sienten extraños en un entorno, una canción de cuna cantada por sus padres los hace recuperar la calma y sentirse seguros.

Los efectos de las canciones de cuna, también llamadas nanas, se deben a su ritmo tranquilo, suave y monótono, muy parecido al sonido del flujo sanguíneo y los latidos del corazón de mamá. Según estudios, la frecuencia cardiaca y la respiración de los bebés disminuyen mientras escuchan canciones de cuna, lo que les ayuda a conciliar el sueño.

Una canción de cuna debe ser casi un susurro si los bebés tienen menos de 6 meses, debido a que sus tímpanos son muy sensibles. Si necesitas que duerma, ve bajando poco a poco la voz hasta que sólo haya silencio. Así lo acostumbrarás poco a poco a dormir sin la necesidad de un arrullo.

También para ti será un placer ver cómo duerme después de cantarle muy bajito. Disfruta mucho este momento.

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también:

Beneficios de arrullar suavemente al bebé

Categorías
Así Crece

¿Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de edad?

Se estima que la resiliencia será la habilidad humana del futuro; es una capacidad que valorarán las empresas del mañana. Y los primeros años de vida son clave para aprender a ser resilientes. Te invitamos a saber más de esta importante habilidad y de cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de vida.

El mundo cambia de manera acelerada, la diferencia entre lo que vivió una generación y otra se acentúa más cada vez. Los avances en la tecnología, el cambio climático, la evolución en el pensamiento y las exigencias dentro del mundo laboral nos lleva a reflexionar…

¿Cómo preparar a los niños hoy para un panorama que
no sabemos cómo se verá cuando sean adultos? 

Habilidades como la memorización o seguir instrucciones prevalecían en generaciones anteriores porque el mundo laboral lo requería. Hoy el éxito profesional y personal depende de otro tipo de factores. Las capacidades socioemocionales han tomado un mayor peso en los perfiles que demandan las empresas en crecimiento.

En específico, la RAE la define como “la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando al futuro”. Para entenderlo mejor, pensemos en las palmeras. Frente a una tormenta fuerte, suelen no romperse, se flexionan. Al pasar las fuertes lluvias, pudieron haber modificado su forma, pero siguen de pie.

Las habilidades sociales comienzan a desarrollarse desde muy temprana edad en momentos cotidianos. Es en ese día a día y en esa rutina donde los niños descubren cómo relacionarse consigo mismos y con lo que los rodea.

Estas recomendaciones te ayudarán en casa para desarrollar la resiliencia de tus hijos, desde que son muy pequeños:

  1. Busquen retos para resolver. Encuentra algo que sea desafiante pero posible de lograr. Dependiendo de la edad puede ser subir una rampa, jugar escondidillas, aventarse de una resbaladilla un poco más alta o hacer un rompecabezas. Cuando tu hijo se esfuerza para lograr algo y descubre que lo superó se sentirá capaz de enfrentar un reto mayor.
  2. Atrasa la recompensa. Los niños no son pacientes, está comprobado que si les das a elegir entre tener un bombón en este momento o dos si esperan más tiempo, preferirán comérselo sin importarles que pudieron haber tenido un beneficio mayor (experimento del bombón de Stanford). Ayudar a los niños a generar esa disciplina para mantener el enfoque hacia un fin, les permitirá enfrentar momentos difíciles en la vida. Intenta poner metas concretas a corto plazo que puedas ir extendiendo poco a poco, valora el esfuerzo que requiere hacer para lograrlo. Un ejemplo es juntar monedas para después ir a comprar un juguete.
  3. Mantén límites claros y constantes. Es esencial que tu hijo sepa lo que está permitido y lo que no, eso ayuda a controlar su frustración. Probablemente habrá momentos en que rete ese límite y es normal, pero descubrir que sea cual sea su reacción, el límite no se modifica, le ayudará a generar estrategias internas para entender y superar sus sentimientos.
  4. Busca momentos para educar. Cuando tu hijo hace una pregunta del tipo “¿pero por qué..?”, cuando está jugando a la mamá o representa una pelea entre muñecos; tienes una puerta al diálogo que puedes guiar para entender cómo funcionan los sentimientos y qué podemos hacer, por ejemplo, cuando estamos tristes. Pero cuando está viviendo la frustración o el berrinche, no es un momento para educar, su sistema tiene niveles de estrés que le impiden razonar o entender, mejor espera a que pase acompañándolo y validando la emoción, en otro momento hablen sobre sus sentimientos y estrategias como respirar o expresar lo que le angustia.
  5. Sé paciente. Las habilidades socioemocionales se practican como cualquier otra. Un niño necesita intentar muchas veces antes de poder caminar, comer solo o cualquier otro logro en su desarrollo. Es igual con las habilidades sociales, nadie lo domina en el primer intento. Los niños necesitan practicar y que los apoyes recordándoles las estrategias que puede utilizar antes de contar con esa herramienta en la vida.

Si bien no sabemos cómo será el mundo cuando los niños de hoy crezcan, si podemos prepararlos para adaptarse, mantener la calma frente a la adversidad y superar las crisis e incluso aprender de ella.

Por Lic. María Cristina Fernández Arellano, Gerente Pedagógica de Advenio

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también: 

Tips para enseñar a tu hijo a afrontar el estrés

Categorías
Corazón

¿A tu hijo le desagrada dar abrazos y que lo abracen?

¿Es normal, debes pedirle que lo haga, obligarlo, alentarlo? Descubre por qué sucede y qué puedes hacer cuando a tu hijo le desagrada dar abrazos y que lo abracen.

Todos los padres tenemos la certeza de que educar con amor a los pequeños es la fórmula ideal para que crezcan y se desarrollen plenamente. Deseamos inculcarles formas para que expresen sus sentimientos, cariño y emociones; sin embargo, no es sencillo para todos los pequeños ni todos son capaces de hacerlo de igual manera.

De hecho, algo típico es que no les gustan los abrazos, ni darlos ni recibirlos; pero no se trata de algo malo, sino de una etapa por la que todos pasamos cuando crecemos. Así que no te alarmes ni lo tomes a mal cuando tu pequeño haga caras porque lo abrazas o le pides que lo haga. Aquí te lo explicamos.

Para comenzar, es importante que no fuerces ni reprendas al pequeño porque no le gusta dar abrazos. Recuerda que es su cuerpo y tiene todo el derecho a decidir el tipo de contacto que le gusta o no recibir.

Abrazar no sólo es una muestra de afecto, sino también una convención que sirve para saludar. Tu peque no lo sabe, lo aprenderá con el tiempo, y no es que no sienta cariño, sino que no tiene la misma necesidad emocional que un adulto para hacerlo.

Negarse a abrazar también es una forma de protección frente a extraños. A determinada edad ellos comienzan a distinguir quiénes son parte de su núcleo familiar o no. Si a un pequeño le genera conflicto hacerlo, es una posible señal de que fue herido de alguna manera, así que debemos averiguar qué sucedió.

Su formación y desarrollo físico y emocional aún dependen de ti, pero su zona de confort es muy diferente a la tuya. Los abrazos pueden no significar lo mismo para él, por lo que tienes que respetar eso.

Dar un abrazo no es la única manera de expresar afecto, por lo que tu pequeño puede encontrar otras maneras de hacerlo. Forzarlo es interferir en su desarrollo y acotar su creatividad para expresarse, así que mejor ayúdalo a descubrir cómo puede hacerlo y sentirse cómodo con ello. ¡Buena suerte!

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también: 

Tipos de abrazos para hacer sentir a tu hijo tu amor

Categorías
Nutrición

7 tips para conservar la leche materna

Si ya tienes que volver a trabajar luego de tu licencia por maternidad y quieres seguir dando a tu bebé leche materna, es muy importante que sepas qué cuidados debes tener para conservarla. 

Si decidiste amamantar a tu bebé ¡muchas felicidades! Es un buen regalo que puedes darle, ya que tu leche contiene todos los nutrientes indispensables para que crezca y se mantenga sano y le trae mucho beneficios a tu hijo, como estos:

12 beneficios de la leche materna para tu bebé

Por lo mismo, de seguro quieres que tu bebé se beneficie tomando tu leche por el mayor tiempo posible. Sin embargo, ¿ya es hora de volver al trabajo? En este caso, tener un extractor de leche te podría ser muy útil. Sin embargo, debes saber cuáles son las claves para almacenar tu leche para que se mantenga fresca y no pierda sus nutrientes.

Para conservar la leche materna

1.Utiliza recipientes de vidrio o de plástico resistente que estén bien limpios y esterilizados.

2. También puedes utilizar bolsas especialmente creadas para guardar la leche materna.

3. Guarda la leche en pequeñas cantidades que coincidan con lo que toma tu pequeño. Esto debido a que cada vez que tu bebito toma leche del biberón, su saliva se mezcla con la leche. Por ello, debes evitar darle la leche que sobra de la toma anterior.

4. Escribe la fecha y la hora en la que te extrajiste la leche en cada recipiente con una etiqueta y un marcador no tóxico. Si tu bebé está en el hospital o en una guardería, marca cada bolsa con el nombre de tu tesoro.

5. Puedes combinar leche que te extraes en distintos días. Si haces esto, escribe la fecha del primer día que lo realizaste.

6. Si vas a usar la leche en un lapso de 8 días, puedes guardarla en el refrigerador.

7. Puedes agregar leche fresca a la que ya está refrigerada.

Con estos sencillos consejos, no tendrás de qué preocuparte si no puedes alimentar a tu pequeño personalmente, ya que a pesar de tu ausencia, recibirá los nutrientes necesarios para su sanos desarrollo. ¡Buena suerte!

Te invitamos a mirara nuestro video acerca de la lactancia: 

FOTO GETTY IMAGES