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Si tu bebé suda demasiado, ¡cuidado!

Es normal que tu bebé llegue a tener sudoraciones, puede deberse a varios factores, sin embargo, si tu bebé suda demasiado, es importante que descubras si no se acompañan de otros síntomas. Conoce por qué.

Un recién nacido puede llegar a sudar demasiado por diversas causas, como el medio ambiente cálido, beber algo demasiado caliente para él, dormir con demasiada ropa o muy envuelto, incluso fiebre, sin embargo, en ciertos casos, también podría llegar a ser síntoma de una enfermedad cardiaca.

En algunas ocasiones, aunque en un bajo porcentaje, este tipo de sudor se atribuye a que el bebé tenga algún defecto cardiaco. Es poco probable que la insuficiencia cardíaca se manifieste sólo en forma de sudores, no obstante es importante tener cuidado si esto se acompaña de los siguiente síntomas:

  • Se fatiga constantemente
  • Le cuesta comer seguido, hace pausas. No se acaba los biberones o succiona muy poco cada vez.
  • Se ve pálido o bien se le ponen amoratados los labios o los dedos.
  • Ha subido poco peso.
  • Tiene las piernas inflamadas o parece hinchado.

Si detectas alguno de estos síntomas que acompañen las sudoraciones en tu bebé, no te alarmes, lo importante es que acudas con su pediatra para tener un diagnóstico adecuado. Recuerda que es una condición poco frecuente que presente un «soplo» en el corazón, sin embargo se debe descartar o confirmar. ¡Cuídalo!

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Nutrición

¡No más cucharas!, deja comer a tu hijo al modo Baby Led Weaning

Es una nueva forma de comenzar la alimentación complementaria. Está aprobada por los pediatras porque el Baby Led Weaning es un método en el que el bebé tiene un rol más activo en su alimentación: aprende a regular la cantidad de comida que mete a su boca y a distinguir el hambre y la saciedad, lo cual ayuda a prevenir el desarrollo de la obesidad.

CLAVES PARA HACERLO SIN RIESGOS

• No debes iniciar este método antes de los seis meses.

• Ofrece comida entera al bebé: trozos que pueda manipular con la mano y aplastarlos con la lengua contra el paladar.

• Evita los alimentos con lo que pueda correr el riesgo de atragantamiento (frutos secos, zanahoria cruda, frutos con hueso o semillas).

• Permite que chupe, mastique, azote y juegue con la comida. De este modo aprende a conocer las distintas texturas y los sabores.

• Cuando ya no quiera los alimentos, ofrécele leche materna o de fórmula, así asegurarás su completa nutrición.

• Evita forzarlo a comer lo que has puesto en sus manos; la intención es una alimentación a demanda del pequeño.

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