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¿Hay que ceder a sus berrinches?

¿Hay que ceder a sus berrinches?

Si tu hijo está viviendo una «crisis» de berrinches, aquí te decimos cómo ponerle solución.

¿Hay que ceder a sus berrinches?

«Intento ignorar las rabietas de mi hijo, de 21 meses», dice Laura. Y continúa: «Sin embargo, a veces me supera y acabo dándole lo que me pide para evitar que haga un numerito en la calle. ¿Tengo que ser más estricta con él?».

Si cedes con frecuencia, los berrinches no cesarán 

Mira más consejos…

Controla los berrinches sin perder la paciencia

¿Qué hacer?

  1. Cuando un niño hace berrinche, lo mejor es no hacerle caso hasta que se haya calmado.
  2. En un lugar público, si está armando un gran escándalo, se recomienda llevarlo a un rincón apartado y esperar a que se tranquilice.
  3. Para que tu hijo interiorice que el berrinche no es un medio válido para conseguir lo que se propone, es necesario que ustedes como papás sean consecuentes, es decir, actúen siempre de la misma forma, con firmeza y seguros de que están haciendo lo mejor.
  4. Si flaquean a menudo, si ceden a los deseos del niño «con tal de que se calle», lo más probable es que los berrinches aumenten.

Evita esto a toda costa…

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Eres un buen papá/mamá

En ocasiones es lógico sentirse desbordados y actuar «incorrectamente». Esto no debe llevarte a pensar que son incapaces de educar correctamente, sino todo lo contrario: la próxima vez tratarán de hacerlo mejor. Cuando después de unos cuantos intentos el niño se dé cuenta de que con sus rabietas no va a conseguir nada, las irá espaciando en el tiempo hasta que desaparezcan.

Los berrinches son manifestaciones de los niños en los que experimentan sus límites.

¿Tu hijo hace berrinches?

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¿Crees que te falta paciencia?

5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia

 

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Niños violentos con sus padres, ¿por qué ocurre?

¡No te calles! Padres y madres también pueden ser abusados por sus propios hijos; los niños violentos con sus padres es un fenómeno social y psicológico necesario de atender por el bienestar de ellos mismos y de la familia.

En su portal, el psicólogo Andrés Cánivas explica que las causas de los niños violentos son, sobre todo, la baja tolerancia a la frustración, impulsividad, falta de habilidades en resolución de conflictos, distorsiones cognitivas y problemas relacionados con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), queno se han logrado trabajar adecuadamente con ellos.

Igualmente, la separación o divorcio de los padres podría despertar en los niños ira y, por tanto, conductas agresivas hacia ellos. Otro factor importante es el estilo educativo excesivamente permisivo, en el que los padres no ponen límites claros a los niños para mostrarles las conductas correctas, o el estilo autoritario, en el que el niño suele ser tratado por sus padres con violencia física y psicológica.

El experto señala que la edad en que los niños violentos suelen manifestarse es entre los 13 y 16 años: inicialmente puede ser que tu hijo se niega a hacer lo que le indicas o que cuando quiere algo que no le das reaccione con palabras hirientes y actitud grosera, pero pococ a poco el tono de su violencia sube y puede  llegar a ser realmente violento, lastimarlos físicamente.

Sin duda, es una conducta que puede prevenirse desde temprana edad manteniendo un canal de comunicación abierto con tu hijo, cercanía y contención emocional, así como un equilibrio familiar aún dentro de un entorno de separación de la pareja.

Sin embargo, lo que tu hijo debe sentir en su entorno familiar es la seguridad de que siempre podrá contar con sus padres, su protección y amor. Esto es lo que los niños buscan en sus progenitores.

¡No te calles! Es una manifestación de violencia intrafamiliar que muchos optan por callar por la misma razón de siempre: vergüenza y culpa

Si eres un padre o madre que está viviendo tal situación, no lo pienses más: tu hijo necesita ayuda de un profesional de la conducta humana, y tú también. Necesitan aprender a resolver la ira que podrían estar guardando por esta situación conflictiva.

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Niños que se autolesionan, ¿por qué se hacen esto?

Primero que nada, me gustaría establecer que la autolesión es una manifestación de que algo que está pasando, algo en la vida del niño está siendo intolerable y lo manifiesta a través de las lesiones. Te invito a conocer las razones de los niños que se autolesionan. 

Entre más pequeño es un ser humano, más le cuesta expresar lo que siente, por ello, lo niños tienden a manifestarse de manera simbólica, a través del juego y los dibujos. Pero cuando algo pasa que excede la capacidad del niño para comunicarse por estos medios, surge otro tipo de canal por el cual se expresa, uno que es fuerte, difícil y doloroso; pero que sirve al propósito de comunicar las emociones de lo que le está pasando.

Y es importante hacer caso a esta llamada de atención.

Generalmente, con un manejo adecuado, los niños que se autolesionan no pasarán a mayores, pero si no se atienden, podría ser un disparador de situaciones más graves en la adolescencia.

La autolesión cumple dos propósitos:

  • Analgésico: ofrece una sensación de control y alivio de culpas
  • Comunicativo: transmite un mensaje que simboliza un estado emocional.

Puede ser un autocastigo (que lleva un mensaje por haber hecho algo mal, como tallarse en la piel la palabra “tonto”) y/o para comunicarse con otras personas; como venganza, la manifestación de algún abuso, o un desesperado grito de auxilio y compasión.

Las vivencias que más se relacionan a la autolesión son las siguientes:

  • Violencia intrafamiliar
  • Ser víctima de abuso o haber presenciado uno
  • Pérdida de algún miembro de la familia
  • Sufrir algún tipo de intimidación, como cuando uno de los padres amenazan al niño con no ver al otro padre.
  • Abandono
  • Alguna enfermedad incapacitante
  • Abuso de sustancias por parte de los padres.
  • Ser elegidos como cuidadores de sus hermanos menores o algún familiar enfermo.
  • Bullying
  • Estrés escolar.

Los puntos anteriores explican las razones por las cuales un niño puede autolesionarse y las lesiones son la manifestación del dolor que está sintiendo.

¡Por favor! No hagas caso omiso si tu hijo o hija, está lesionándose.

Algunos adultos dicen: “no le hagas caso, quiere llamar la atención” Ahora yo te diría: por favor, hazle caso, si quiere llamar la atención es porque algo está pasando y no sabe cómo comunicarlo. Llamar la atención no es un capricho, en una petición de auxilio, no lo dejes pasar.

Por Psic. Iskra Salcido Valle, psicoterapeuta, orientadora psicológica en el IPN, presidenta de la Asociación de Egresados de Psicología de la Universidad Iberoamericana: iskrasalcidovalle@hotmail.com

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Por muy mal que se porte, no le pegues a tu hijo

Por muy mal que se porte, no le pegues a tu hijo, porque aunque de alguna extraña forma siga siendo «aceptable» que los papás golpeen a su hijo NO está bien.

¿Qué harías si un desconocido le pega a tu hijo? ¿Si un policía te golpeara por cometer una infracción? ¿Si tu pareja te pusiera una mano encima? ¿Si tu jefe te diera una cachetada por no entregar algo a tiempo? ¿Aprobarías estas formas de violencia?

Toma en cuenta que todos los niños hacen travesuras y que les toma tiempo aprender a comportarse de una forma «correcta», pero de ti depende, eliminar la violencia en casa.

Cuando le pegas a tu hijo…

Le enseñas que cualquier persona puede pegarle.

Que no merece respeto.

Que los más fuertes tienen derecho a imponer su voluntad.

Que no sirve platicar, porque todo se resuelve a golpes.

Que los golpes son muestras de afecto porque es “por su bien”.

Las amenazas, golpes y gritos te quitan autoridad.

Generas desconcierto en el niño y una atracción por el conflicto.

Tu hijo se aleja de ti.

Por muy mal que se porte, no le pegues a tu hijo

Debes estar consciente de cuáles son tus dificultades para educar a tu hijo y ten en mente que tu hijo es tu espejo, si ve que mamá y papá pelean, golpean, gritan… él también lo hará.

  1. Encuentra el equilibrio entre ser un papá amoroso y estricto.
  2. Sé más democrático.
  3. Incluye a tu hijo en las decisiones familiares.
  4. Participen en pareja en la educación de su hijo.
  5. Explícale a tu hijo qué quieres y por qué de buena forma, sin gritos ni groserías.
  6. Observa a tu hijo. Toma en cuenta el tiempo que emplea en hacer travesuras, tal vez sea una evidencia de que lo dejas mucho tiempo solo y su conducta es respuesta a tu descuido o falta de atención.
  7. Dile un “no” firme, sin discursos.
  8. Explícale con calma, lo que no debe hacer.
  9. Que en tu casa exista un equilibrio, que no todo sea “no” pero tampoco todo “sí”, pon límites.
  10. Si algo no queda claro, explica a tu hijo varias veces pero no toleres insultos o violencia entre hermanos.
  11. Busca la forma de comunicarte con tu hijo, escúchalo, hazle saber que es importante para ti el saber cómo se siente.

Adelantarte a un berrinche te salvará de caer en golpes
y gritos derivados de perder la paciencia.

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5 factores que pueden afectar la vida emocional de tu hijo en su adultez

Sin darte cuenta, o saberlo ni pensarlo, podrías estar cayendo en algunas acciones que pueden afectar la vida emocional de tu hijo y que podrían determinar su bienestar en su edad adulta. Te invitamos a descubrirlas y reconocerlas.

Los especialistas en la mente humana dicen que «niñez es adultez»; es decir, las experiencias de vida durante los primeros años de un niño son determinantes en su vida como adulto, así como en su bienestar físico y psicológico.

En este sentido, la forma en que un niño recién nacido hasta los 7 años se relaciona con sus padres determinará cómo será su calidad de vida y bienestar en el futuro. pero ocurre que en el día a día podrías no ser completamente consciente de algunas acciones que podrían dañar a tu hijo.

A veces, los niños interpretan acciones de lo adultos desde su mundo imaginativo, fantasioso o literal, dándoles un significado que papá y mamá no desean. Por eso, es importante saber cuáles son los factores que más determinan el bienestar emocional de tu hijo.

5 principales tipos de acciones que podrían afectar la vida emocional de tu hijo

Rechazo. Al vivir y sentir el rechazo, el niño vive con la idea equivocada respecto al derecho a existir o vivir. Este sentimiento se intensifica cuando el rechazo proviene del progenitor del mismo sexo y ocurre cuando el bebé, por ejemplo, llega por sorpresa, porque los papás lo están viviendo como un fastidio o porque hay un verdadero rechazo por parte de uno de ellos.

La forma en que el rechazo o maltrato emocional afecta en su vida adulta son: huir de las situaciones desagradables, ser poco sociable, abandonar lo que inicia y desapego a las cosas y personas.

Abandono. Sucede cuando los padres están ausentes la mayoría del tiempo o ante la llegada de un nuevo hermanito. También, ocurre cuando el niño es aislado en una parte de la casa la mayor parte del tiempo.

El niño que sufre este tipo de maltrato emocional genera pensamientos de soledad y abandono. Su personalidad se orienta a ser retraído, a rechazar el contacto con los demás y ser dramático ante hechos sin importancia.

Humillación. Avergonzarlo, gritarle o compararlo. Este tipo de maltrato emocional infantil se da tanto en el ámbito familiar como social, y se hace más fuerte cuando este tipo de abuso emocional provienen de la madre.

Los principales sentimientos que acompañan a este tipo de maltrato son abandono, comparación y baja autoestima. Además, en su edad adulta suele ser orgulloso, rígido y masoquista.

Traición. En este tipo de maltrato emocional se genera un sentimiento de envidia hacia los demás por no merecer lo que tienen.

La personalidad que genera este tipo de maltrato piscológico en su vida adulta es la de ser muy estricto, rígido y difícil de cambiar su manera de pensar. Así, como controlador sobre los demás para así evitar ser traicionado. También, se forma una personalidad de carácter fuerte para justificar su capacidad de control y sus miedos, como disociarse de sí mismo y perder a su pareja.

Injusticia. Este tipo de maltrato emocional se origina en un entorno familiar donde los padres son fríos en sus relaciones y demasiado estrictos. También, por exigir demasiado al hijo.

Este tipo de maltrato piscológico conlleva pensamientos de comparación con los demás y con ciertos indicios de auto-sabotaje. La persona adulta suele proyectar fuerza, poder y es extremadamente ordenado, perfeccionista y sólo confía en sí mismo.

Sin duda, es importante analizar cada uno de estos factores, reconocerlos
y hacer todo lo posible por sanarlos en su niñez y a tiempo. 

Por Berenice Villatoro

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La delgada línea entre los castigos y el maltrato, ¡identifícala!

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La delgada línea entre los castigos y el maltrato, ¡identifícala!

Te compartimos este análisis de los castigos más frecuentes que los padres aplican a sus hijos, para que puedas identificar aquellos errores que como padres solemos cometer. Regina Ojeda, especialista en psicología de niños y adolescentes en Neuroingenia, nos explicó los pros y contras de cada uno.

Quitarle o prohibirle sus juguetes

Inútil… Es un castigo que no le implica un esfuerzo, es decir, tú le quitas su juguete y él es tan creativo que tomará otro o decidirá divertirse con una caja o correteando al gato. No te funcionará.

A menos que… Lo condiciones: “No vas a usar este juguete hasta que recojas todos los demás”. De esta forma tu niño sabrá que existe una solución para su problema: que si hace tal cosa volverá a tener su juguete, por tanto se esforzará en guardar los otros. Si no le pones este esfuerzo de por medio no tomará interés en hacer lo que le indicas porque no encuentra una recompensa: “Si te quito tu carro es porque no has terminado tu tarea, entonces, cuando la termines, te lo devuelvo”. Necesitas darle un sentido a su consecuencia.

Tú no, él sí

Puede funcionar… Lo que más ayuda para cambiar una conducta es reforzar lo positivo; muchas veces los niños se esfuerzan en cumplir algo con tal de obtener lo que quieren: “Los dos tienen que recoger sus juguetes, quien lo acabe primero podrá comer postre”. Pero el secreto de esta consecuencia es plantear bien su sentido y cumplirla; así, el niño que no termine se motivará al ver que el otro ya se está comiendo su postre.

Contraproducente… Cuando la consecuencia no está bien planteada o se va a aplicar mucho tiempo después: ya quedaron que el domingo irán todos al cine, pero el martes previo tu niño no se comió las verduras y le dices: “Tú no irás con nosotros”; realmente no tiene ninguna relación causal y sólo puede hacerlo sentir rechazado. Aplica esta consecuencia cuando necesites que haga una acción particular, aprovecha las cosas que le gustan para que resuelva eso que deseas; como un premio.

Prohibirle jugar con sus primos

Depende… Cada niño es un caso distinto. Si tu hijo es tímido, un castigo como este no servirá: “Me porto mal y me quitan lo que no me agrada, me va superbién”. En cambio, si es muy sociable, claro que te funcionará porque lo estarás reprimiendo de algo que le interesa y por lo cual sí se esforzaría para tener o no perder. No existe una receta de cocina en cuestión de castigos, por ello necesitas conocer bien a tu hijo y su entorno, para que identifiques qué sí le implica un esfuerzo.

No

Cuando le evitas una lección. La convivencia es esencial para el desarrollo de los niños porque les enseña a comunicarse. Retomemos el caso del niño tímido: las actividades en grupo le permitirán manejar su estrés y sentirse cómodo consigo mismo. Ahora hablemos de un niño pegalón: nunca va a modificar su conducta si no lo exponemos ante los demás y le enseñamos otro modo de enfrentar su frustración.

Siempre y cuando tenga relación directa con la conducta que deseas modificar: “No terminaste tu tarea por irte a jugar con tus primos, así que la próxima vez que te inviten no irás con ellos a jugar”. Pero si es: “No te comiste la sopa de verduras y por eso no vas con tus primos”, no tiene un sentido, tu hijo no captará la relación entre su conducta y la consecuencia ni el esfuerzo que debe hacer: en la primera sabrá que está mal no cumplir su responsabilidad, por lo que ahora estará primero su obligación; en la segunda, no siempre necesitará comerse la sopa para salir a jugar con los primos.

Retirarle la actividad que más le gusta

Inútil… No le estarías enseñando un mejor comportamiento. Por ejemplo, si tu niño se porta mal en la clase de futbol, cancelarla no soluciona nada porque cuando vaya a otra actividad volverá a portarse mal. Es necesario describirle la conducta inadecuada: “No obedeces al profesor, muerdes a tu compañero…”; en vez de quitarlo de lo que hace, ayúdalo a entender que esto es incorrecto, a enfrentar su error y solucionarlo. Para lograrlo, la consecuencia tiene que ser clara: “Estás pegándole a tus compañeros de tu clase, no irás dos días y les tendrás que ofrecer una disculpa”.

Ponerle una actividad que no le gusta

Contraproducente… Sólo le va a causar enojo y rebeldía, no le dejará un aprendizaje significativo y, en cambio, le estarás transmitiendo que está bien reaccionar con venganza: “No te cambiaste cuando te dije, ahora tendrás que darle de comer al perro”; es un desquite. Recuerda que cada vez que le pones una consecuencia le enseñas que así es correcto reaccionar: no le gusta sacar la basura, pero es su tarea, entonces le estás enseñando a enfrentar la frustración; esta situación sí tiene una lección.

La ley del hielo

Nunca… Cuando se establece sin explicación y se alarga incluso por un día o más, es ineficaz. Es una forma errónea de enseñar a tu hijo a resolver los conflictos, pues lo que aprende es a evadir los problemas y a ejercer violencia emocional sobre otros. Además, le envías el mensaje de que “es malo” en lugar de especificar que su acción fue la incorrecta.

Aunque… Depende de cómo la utilices: cuando estés en realidad enfadada y quieras que tu hijo entienda que sus actos son inaceptables está bien que le suprimas la palabra, pero siempre diciéndole en el momento: “Estoy muy enojada y por eso no quiero hablar contigo ahora”. Cuando estés tranquila, siéntate y explícale qué hizo mal o qué te lastimó.

El castigo está hecho para corregir una acción negativa del niño, por ello debe aplicarse bajo el concepto de consecuencia. El maltrato físico o emocional jamás será bueno para educar a un niño, pues lejos de corregir una conducta, le crea miedos y creencias negativas acerca de él mismo y de cómo relacionarse con el mundo que lo rodea.

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Padres e Hijos

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Sin golpes, ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar, es posible, porque cuando un niño recibe nalgadas como método “correctivo” es más agresivo.

¿Escuchaste el caso de Aideé, de 18 años, estudiante de la CDMX quien murió por un recibir un disparo dentro de su plantel estudiantil? Ante situaciones tan alarmantes y graves como ésta, la misión como papás es eliminar la violencia de raíz desde casa.

¿Qué es la violencia?

Es golpear, gritar, burlarse, hacer menos, agredir sexualmente, obligar a alguien a hacer algo que no desea.

La violencia intrafamiliar es cuando se sufre algún tipo de maltrato en casa a mano de los mismos familiares. Un niño que crece en medio de una familia violenta, desarrolla poca capacidad para vivir en armonía porque no es consciente del daño que causa a otros.

90% de los casos de maltrato infantil se producen a manos de mamá o papá.

¿Qué propicia la violencia en casa?

No ser empáticos ante la infancia, la adolescencia y la vejez.

Actuar mal ante dificultades económicas, enfermedades, ser papás primerizos, un divorcio, infidelidades, perder un trabajo…

Estar siempre bajo los efectos de drogas o alcohol.

No tener tiempo y espacio para que la familia conviva bien.

No disfrutar la relación de  pareja.

Casi siempre cuando un papá o mamá golpea a su hijo es porque también sufrieron maltrato durante la infancia.

Ten en cuenta que los golpes…

  • No ayudan a disciplinar 
  • No le enseñan a tu hijo sobre responsabilidad ni autocontrol 
  • Incrementan la agresividad de tu hijo 
  • Elevan el estrés y ansiedad 
  • Generan sentimientos de soledad, depresión e impotencia 
  • Retrasan el crecimiento 
  • Dejan lesiones
  • Podrían provocarle alguna discapacidad 
  • Generan tristeza, agresividad y rebeldía 
  • Provocan bajo rendimiento en actividades escolares 
  • Generan pérdida de confianza en las demás personas
  • Propician una baja autoestima, aislamiento, ansiedad y angustia 
  • Causan una incapacidad para resolver problemas de otra forma 
  • Orillan a que tu hijo se junte con malas compañías 
  • Provocan que tu hijo caiga en las drogas y alcohol 
  • Llevan a que tu hijo pueda cometer un delito

EL MALTRATO FÍSICO O EMOCIONAL JAMÁS SERÁ BUENO PARA EDUCAR A UN NIÑO.

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Escucha más a tu pareja e hijos
Tene una equidad en las responsabilidades del hogar
Convivan en familia por lo menos una hora al día
Tengan más paciencia con su hijo
Lleven al niño a un lugar seguro para que pueda correr, jugar y liberar energía
Asistan en familia a actividades culturales y deportivas
Busquen orientación profesional cuando sientan que algún problema se les sale de las manos
Eviten a toda costa los golpes y gritos para «solucionar» problemas
Eviten el uso de lenguaje ofensivo con su hijo y pareja

La violencia intrafamiliar es la causa de familias desintegradas, mayor incidencia de enfermedades mentales como depresión, que llevan a suicidios, homicidios o a cometer delitos.

¿Le has dado una nalgada a tu hijo?

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Tipos de violencia en niños que debemos prevenir

Enseña a tu hijo los posibles riesgos que puede correr frente a situaciones que impliquen algún tipo de violencia o abuso en niños. Te decimos qué tipos de abusos y violencia necesitas prevenir por su bien. 

Violencia en niños

Entre los diferentes tipos de abusos y violencia a niños se puede reconocer la negligencia, maltrato físico, abandono, maltrato psicológico, abuso sexual, explotación sexual comercial, explotación laboral, matrimonio forzado y maltrato económico.

Asimismo, situaciones que no necesariamente se dan en una constante convivencia cara a cara, también se pueden dar a través de herramientas tecnológicas como lo son redes sociales, teléfonos, computadoras e Internet en general, en las que se pueden presentar algunos tipos de abuso o violencia como cyberbulling, grooming y/o pornografía.

Es importante comprender que estos tipos de abuso y violencia no son ajenos a nuestro país, ya que México se encuentra entre los países con mayor grado de violencia en la sociedad, no solo a nivel infantil sino en general.

De acuerdo con un estudio realizado por la OCDE nos encontramos en el primer lugar a nivel mundial en casos de bullying, del cual 22% ocurre online. Esta es la razón por la cual debemos tomar conciencia y medidas para prevenir que nuestros pequeños queden expuestos. ¡Debemos cuidarlos!

Por Berenice Villatoro

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“Si no hago esto, mi esposo se va a ir», ¿cómo quitarte este miedo?

Detrás de esta frase se esconde un miedo al abandono y una carencia de afecto. Esta es una  explicación del porqué en una relación de pareja puedes creer o sentir que si no eres bonita, esbelta, inteligente…»tu esposo se va a ir». Mira cómo ponerle fin a este pensamiento que puede lastimarte. 

El miedo al abandono es un sentimiento que nace desde la infancia, tal vez porque alguno de los padres o ambos no estuvieron, o porque no se recibió la atención y el amor que todo niño necesita. Entonces, de adultos, se manifiesta el temor permanente de perder el afecto de aquellos que están cerca.

¿Cómo superar este miedo?

  1. Reemplaza este miedo por emociones positivas; cuando lo sientas, no lo evites ni te reclames, piensa en otra cosa que te haga sentir mejor.
  2. Acepta que nadie puede controlar la vida de otra persona, si tu esposo se va a ir, lo hará sin importar tu condición física, emocional, intelectual, económica…
  3. Aprende a confiar en ti misma y ver tus virtudes; la primera en querer estar contigo eres tú misma. Si estás segura de ti, podrás decir: “bueno, él está conmigo porque tengo mucho de valioso; si decide que ya no quiere estar conmigo, lo extrañaré pero saldré adelante sin él”.
  4. Mira tu miedo al abandono de frente, lo sientes y no es malo. Sólo necesitas reconocerlo y observar los momentos en que se activa para que no te traiga problemas del tipo: ceder a la manipulación, estar en relaciones tóxicas, aceptar la violencia… sólo a cambio de afecto y de que no te abandonen.
  5. Evita pensar en lo peor que te puede pasar, o lo peor de los demás o de ti misma. Esto atrae a tu vida negatividad. Enfócate en tus fortalezas y en todo lo positivo que puedes crear para tu vida y la de tu hijo.

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Los niños no pueden casarse, la ley prohibe el matrimonio infantil en México

Gracias a un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación con el que se reformó el Artículo 148 y otros del Código Civil Federal, se estableció los 18 años como edad mínima para contraear matrimonio en toda la República mexicana, excepto Baja California.

¡No más matrimonio infantil! Con esta reforma quedaron derogadas diversas disposiciones que permitían el matrimonio a partir de 16 años para los hombres y 14 años para las mujeres, así como la posibilidad de que autoridades locales y familiares concedieran dispensas o consentimiento para que se llevara a cabo.

Este hecho salvaguarda los derechos de los niños y niñas en México y les garantiza la posibilidad de vivir libres de violencia física, sexual y económica; de vivir en condiciones de bienestar.

El 21 de marzo pasado, la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia, que preside la senadora Josefina Vázquez Mota, aprobó por unanimidad diversas modificaciones al Código Civil Federal para prohibir el matrimonio infantil a nivel nacional, lo cual significó que todos los estados de la República deberían adecuar sus legislación al respecto. El dictamen también fue aprobado en la Cámara de Diputados.

De esta manera, se otorga la protección a niñas, niños y adolescentes para considerarlos sujetos de derechos, y al mismo tiempo se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y fundar una familia siempre que tengan la edad y condiciones requeridas para ello.

Datos en México que demuestran la importancia de esta prohibición

  • México ocupa el octavo lugar en matrimonios infantiles a nivel mundial.
  • En 2015, 24 mil 338 niñas, niños y adolescentes contrajeron matrimonio.
  • Cuatro de cada cinco niñas menores a 15 años se casan con hombres mayores de 17.
  • Una de cada cinco mujeres se casa antes de cumplir 18 años y  49%o de las menores que contraen nupcias sufre violencia física y 68% violencia sexual.

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