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¿Por qué las niñas comienzan a celar a su papá?

¿Te has dado cuenta de que tu niña te imita en todo y le desagrada que abrace a “su” papá? Esa actitud es parte de su evolución afectiva y con tiempo, todo volverá a su lugar.

Muchas mamás notan cómo sus hijas, entre los dos y tres años de edad, se convierten en pequeñas mujercitas y vuelcan en sus papás toda la atención y mimos, despreciando, en ocasiones, a mamá.

¿Cómo reaccionar en tales casos? ¿Se le debe dar importancia o pasarlo por alto? ¿Por qué ocurre? La clave es entender que se trata de un proceso evolutivo normal, necesario, transitorio y que exige la madurez de los padres para resolverse con naturalidad.

BUSCAN SU PAPEL EN LA FAMILIA

Tan normal es que mamá se sienta desplazada por ese apego extraordinario –y un tanto repentino– a papá como que la niña necesite, para su crecimiento afectivo, imitar a su mamá. La mejor fórmula para superar con éxito esta fase es comportarse con madurez y marcar los roles de cada uno: mamá y papá se quieren y la niña tiene su papel en esa familia –el de hija–; dense el trato correspondiente a sus roles y todo se equilibrará.

ESTRECHAR LAZOS

Los errores más frecuentes de los papás en este caso son la excesiva preocupación –que puede llevar a que papá y mamá limiten sus expresiones de afecto hacia la pequeña– o el enfado de mamá cuando la hija prefiere jugar con él.

De hecho, este es un punto positivo que muchas madres, normalmente cargadas de trabajo y responsabilidad, pueden aprovechar: mientras papá juega, ellas pueden descansar o dedicarse a otra actividad. Además, esta etapa servirá para estrechar lazos afectivos con papá, quien muchas veces se “lamenta” de no pasar más tiempo con sus hijos.

LO QUE NO DEBES HACER

  • Generar disparidad de criterios entre tú y papá. Evita repartir los papeles de manera que uno sea el “bueno” y otro el “malo”. Los mensajes deben ser iguales y estar acordados antes.
  • Consentir que la niña imponga sus exigencias: “Quiero que me bañe papá”, o “sólo voy a jugar con él”. Si hay un reparto de tareas establecido, deben respetarlo y no sucumbir a los caprichos de su hija.
  • Preocuparte en exceso por ella o sobreprotegerla. Las peque- ñas crecen, evolucionan física y psicológicamente y sus padres deben acompañarlas en este cambio y entenderlas.
  • Evitar las muestras de cariño entre su papá y tú para que la niña no se sintiera desplazada. De hecho, es muy beneficioso para los pequeños ver el afecto que existe entre sus padres.

FOTO GETTY IMAGES

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