Padres e hijos

Enseña a tu hija desde ahora a detectar a los patanes ¡y a ponerles un alto!

Una sana autoestima es imprescindible para que tu hija elija vincularse desde el amor propio. 

Una sana autoestima es imprescindible para que tu hija elija vincularse desde el amor propio.

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Desde la infancia las niñas van absorbiendo conceptos acerca de lo que es el amor, el tipo de pareja con la que quieren relacionarse, cómo se perciben a ellas mismas y al concepto de amor. Por eso mismo es importante que elija vincularse con personas que la respeten simplemente por su condición de ser humano.

Darle una sana autoestima es parte de esta lección. Se trata de enseñar a tu hija a que proteja su amor propio y hasta integridad. Y para esto lo ideal es darle los recursos para que sepa alejarse y ponerle un alto a los patanes.

Pero ¿a quién definimos como "patan"? Un patán es una persona tosca, grosera o vulgar; carente de tacto en su comportamiento. Una persona así es proclive a lastimar los sentimientos de aquellos con quienes interactúa y, en el peor de los casos, puede llegar a ejercer violencia, en cualquiera de sus modalidades: física, psicológica, económica, emocional, etc. 

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.Pexels

Tales características son relativamente fáciles de detectar en hombres adultos, pero sabemos que la personalidad se va gestando desde la más tierna infancia y, aunque en los niños en general solemos ver cualidades de generosidad, ternura y empatía, existen focos rojos que podemos enseñar a nuestras hijas a detectar.

Según la psicoanalista Patricia Angélica Osuna Navarro, miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP), existen algunos focos rojos, las modernamente llamadas "red flags", a las que podemos estar atentos para prevenir a nuestras hijas.

Focos rojos

  • Un niño que tiende a usar un lenguaje soez, que habla con groserías o ideas ofensivas, por alguna razón no está aprendiendo a distinguir que existen solo algunas situaciones y personas con quienes puede resultar adecuado usar “malas palabras”.
  • Los golpes no deben tolerarse ni como juego, pues se tolera y favorece el uso de la violencia.
  • La burla constante hacia otros evidencia la falta de conciencia de que absolutamente todos merecemos respeto y consideración.
  • La falta de solidaridad y el egocentrismo, que manifiestan que el niño no puede tomar en cuenta ni responder a las necesidades de otros, solo las suyas.
  • La agresividad en general. Nada justifica ni mucho menos compensa que un hombre recurra a la agresión o hasta la violencia, en lugar del diálogo para solucionar las situaciones problemáticas.

Si nos fijamos, la constante de los anteriores focos rojos es la carencia de respeto a la dignidad humana. ¿Qué más puedes hacer al educar a tu hija?

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.Allan Mas - Pexels

  • Todos los días muéstrale que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y valor como personas. Ningún género es mejor o peor.
  • No es una princesa, sino una mujer tan digna, fuerte y valiosa como un varón.
  • Permítele expresar sus opiniones, aunque difieran de las tuyas. Y a hacerlo dialogando, con berrinches o a punta de gritos.
  • Enséñale a respetar siempre a los demás, hombres y mujeres, niños y ancianos, tal como ella quisiera ser respetada.

¿Cómo enseñar desde casa?

En el capítulo ¿Cómo no criar a hijos patanes?, del podcast Mamás en Pausa, la psicoterapeuta Tere Díaz Sendra explica cómo hacer para que desde casa no se copien situaciones que en un futuro le puedan afectar sus relaciones en sociedad y, en especial, con niñas y luego mujeres. 

"La crianza de 4 hijos hombres, teniendo yo 61 años, viniendo de una familia conservadora, dentro de un mundo patriarcal, me llevó a despertar en muchas cosas que nosotras mismas generamos. Sin culparnos, porque somos las que llevamos la crianza en la mayoría de los casos, pero preguntarnos ¿por qué no hay papás educando?", reflexiona la especialista. 

En el episodio del podcast Mamás en pausa, se habla acerca de cómo criar a niños que, muchas veces, están viendo un ejemplo de machismo y "patanería" por parte de su propio padre. Aquí, la especialista habla directamente de que la madre debe poder poner límites básicos al padre porque eso es lo que va a ver e imitar un niño desde pequeño. 

"La parte de los límites tiene que ser clarísima. No tenemos que ser perfectos para enseñar cosas, pero si esto no nos sale bien -por ejemplo: tu papá ya no va a cambiar- aquí lo vamos a hacer de esta otra manera". 

También considera que: "Una se tiene que dar cuenta cuando permite groserías, sobreprotecciones y todas estas conductas que no dejan frustrar al niño, que no permiten que posponga las gratificaciones, que no le generan esta voluntad y consciencia de comportarse de una manera. Y yo, como mamá, tengo o debería tener todo el poder y fuerza interna para saber poner esos límites amorosamente, donde queda muy marcado lo que es inadmisible: no puedes pegar, no me puedes gritar, no puedes escupir la comida en la mesa, no puedes dejar tu cuarto tirado para que lo levante yo, etc.".

"Y estas cosas muy claras donde vas enseñando el respeto, la consideración y el valor de la colaboración, de la emocionalidad, de poder hablar, de poder reparar aunque te equivoques, eso tiene que ser tu tarea como mamá". 

Es importante no olvidar que, de acuerdo a los ejemplos que tu hijo vea en casa, es lo que va a reproducir cuando se relacione en el mundo y, en especial, con las niñas. 

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