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¿Cómo saber qué es lo mejor para tu hijo?

Por un lado piensas que debes tener cuidado de no ser rígido con tu hijo, por otro, de no pasarte de permisiva y darle todo lo que pida; que él necesita de un orden, pero sin que seas autoritaria; de flexibilidad y libertad pero sin caer en el «que haga lo que quiera». ¡Todo un dilema que no te deja saber bien a bien qué es lo mejor para tu hijo!

Tu criterio es el camino

Ciertamente, los papás necesitan llevar una buena relación con sus hijos, pero no se puede llegar a ser un «amigo» de ellos. Ese no es tu rol en su vida; es el del adulto responsable, su cuidador.

En este sentido, lo mejor para tu hijo es que cumplas siempre con este papel tan importante en su desarrollo. Claro, respetándolo pero sin tener miedo a armar una bronca si hace falta, regañarlo si lo amerita, castigarlo en casos extremos… Igual que demostrarle tu amor. 

Todo esto puede parecer una tarea imposible de realizar. Pero la educación, más que una serie de acciones en donde podemos hacer el bien o el mal, es un estar con los niños en el día a día. Si estamos tranquilos y contentos, ellos también lo estarán.

Lo principal es no dramatizar las cosas ni preocuparse demasiado. Si nos equivocamos hoy, lo compensamos mañana. Si estamos de mal humor y los tratamos injustamente, con pedir perdón y explicarlo ya queda todo arreglado.

El secreto está en tener un buen contacto con los hijos, un acercamiento profundo y verdadero. No basta con estar simplemente en la misma habitación, sino hacer el esfuerzo de escucharlos, mirarlos sin prejuicios ni rencores y aceptarlos tal y como son, en lo bueno y en lo malo.

Cuando existe este contacto profundo, los padres no tienen problemas para discernir qué hacer en cada situación, pues sienten las necesidades de sus hijos como si fuesen las suyas propias. El acercamiento genera comunicación y confianza, y con eso la educación se hace sola.