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Así Crece

9 tips para cuidar su salud emocional

Tu nene va a aprender a tratarse así mismo de la misma forma en que ve cómo te tratas tú.

Tu nene va a aprender a tratarse así mismo de la misma forma en que ve cómo te tratas tú.

El equilibrio que tengas es básico para criar a tu pequeñín. No es la capacidad económica ni que estés o no en casa, ni que tengas estudios o no; sino que te conozcas a ti misma y a partir de ese conocimiento resuelvas cualquier problema emocional que tengas para no heredarlo ni transmitirlo a tu hijo. ¿Cómo lograrlo?

1. Sé paciente. Busca mantener un estado de sobriedad y no estalles. Respira, cuenta hasta diez o sal un momento para tomar aire fresco y no sobrerreaccionar ante la presión y preocupaciones.

2. Manténte en tu centro. Confía en tu intuición y sabiduría interna a la hora de tomar tus propias decisiones.

3. Practica la devoción. Eres más que un cuerpo físico, por eso es importante que desarrolles una relación con tu alma, reencontrarnos con lo divino en nosotras.

4. Obsérvate a ti misma. Este ejercicio te permitirá reconocer tus emociones y reacciones, y tomar conciencia de cuándo debemos frenar para recuperar la calma.

5. Medita. Detente y date un espacio para cerrar los ojos y respirar. No es poner la mente en blanco, sino prestar atención, observar el flujo de tus pensamientos y dejarlos pasar para salirte de historias, creencias y melodramas.

6. Sé un buen ejemplo. Tu hijo aprende más de tus acciones que de lo que le dices. Busca llevar un estilo de vida saludable y que tu rutina diaria sea tranquila.

7. Organízate. Haz una cosa a la vez, si trabajas fuera de casa en una jornada completa establece un horario fijo para que después le dediques tiempo de calidad a tu pequeño.

8. Procura sonreír. Haz este ejercicio: contrae las comisuras de tus labios hacia las orejas, conscientemente durante tres minutos, y siente el efecto que produce en tu mente y estado de ánimo.

9. Practica la serenidad. Observa tus reacciones, te ayudará a darte cuenta cuándo viene el enojo y ponerle atención para no identificarte con él, respirar profundo, no seguir alimentándolo y dejarlo ir. Si alguna vez reaccionas, te desesperas y gritas, practica la empatía y sé compasiva contigo; te ayudará a darte cuenta que es una emoción pasajera y la dejarás ir.