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¿Qué pasa en el cerebro de un niño cuando está lejos de sus papás?

Te contamos que es lo que pasa con el cerebro de un niño cuando está lejos de sus papás

Te contamos que es lo que pasa con el cerebro de un niño cuando está lejos de sus papás

 

Los niños aún no saben del todo que son personas a parte de sus padres, ellos sienten que son un mismo cuerpo, por ello, su buen desarrollo se pone en riesgo cuando están separados de sus padres.

 

Cuando los bebés nacen, su cerebro aún está conectado a su madre; nueve meses dentro del útero le valieron para sentirse parte de ella. De hecho, el simple acto de que ella desaparezca de su vista (salga del cuarto, no la escuche o no perciba su aroma) le causa ansiedad y sin duda rompe a llorar.

 

Por ello, la presencia de mamá es tan importante para el desarrollo no solo físico del un bebé, también del emocional, ya que ella le permite adaptarse sanamente al entorno, al nuevo mundo fuera del útero, y desarrollarse como un adulto con bienestar emocional.

 

 

¿Qué ocurre en realidad en el cerebro del niño?

 

El llamado apego (que es el vínculo afectivo que todo humano genera inconscientemente desde el mismo momento del parto, incluso desde el vientre materno) hace de las suyas: el niño necesita la cercanía y atención de sus cuidadores principales (generalmente, los padres) para desarrollarlo de modo sano.

 

Es decir, un niño que sufre de una madre no empática, deprimida, que no desea a su hijo o ausente (sea por decisión propia o por condiciones ajenas a su voluntad), puede generar patrones de relaciones afectivas erráticas: los niños experimentan ansiedad social, lo cual significa que muy probablemente les cueste trabajo sentirse seguros y en confianza consigo mismos y, por tanto, en sus interacciones con la gente.

 

Varias investigaciones han hablado al respecto, por mencionar una: el Instituto de Neurociencias y Comportamiento Humano de la Universidad de California, Los Ángeles, analizaron dos grupos de niños: uno se crió con sus padres, otro en instituciones públicas. La investigación se basó en observar la amígdala, que es la parte del cerebro que guarda la memoria emocional.

 

 

El resultado: los niños que vivían con sus padres presentaban una marcada actividad en su amigada al ver la fotografía de sus padres, mientras que el segundo grupo la mostraba con la fotografía de cualquier desconocido, lo cual ponía en evidencia su nivel de orfandad y ?soledad emocional?.

 

Sin duda, la presencia de los padres durante la primera infancia es básica para el buen desarrollo de los niños. Aquí te dejamos una lista de razones por las que es tan importante la presencia de los padres en los niños:

 

1.- Los niños que se han quedado sin cuidado parental directo durante periodos prolongados muestran volúmenes de materia gris más grandes en el cerebro, lo que se relaciona con tener peores niveles de madurez cerebral.

 

2.- El cerebro emocional de los niños es vital en sus seis primeros años de vida, por lo que los padres son trascendentales para ellos: la madre es su principal fuente de alimentación y calor, de seguridad.

 

3.- Los padres son su medio de contacto con el mundo: los niños desarrollan sus habilidades intelectuales y emocionales observándolos e imitándolos; gracias a las neuronas espejo imagina que sus reacciones son las mismas que las de su padres.

 

4.- El contacto sensorial (táctil, auditivo, visual e incuso olfativo) de los padres a sus hijos estimula la producción de oxitocina, que facilitan los fenómenos de plasticidad cerebral, afrontar mejor el estrés y protección frente a las enfermedades mentales.

 

5.- La falta de afectividad, contacto o estimulación, así como los periodos prolongados de separación de los padres conlleva a la disminución de la hormona liberadora de crecimiento.

 

 

En la Redacción de Padres e Hijos