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Cómo educar a los niños según su edad

Es importante ponernos a su nivel y entender que no es lo mismo llamarles la atención al año que a los 3.

Es importante ponernos a su nivel y entender que no es lo mismo llamarles la atención al año que a los 3.

Nadie nos enseña a ser papás y todos vamos aprendiendo en el camino, pero lo que muchos papás hacemos es enseñar límites y tratamos de educar a nuestros hijos por igual, tratamos igual un regaño a los 3 años que al año y eso no será efectivo para lograr que nos entiendan. Por ello, los expertos comentan que debemos entender el grado de maduración de nuestro pequeño para poner límites claros y que ellos puedan comprender.

 

Por ejemplo, al año de edad, son curiosos y unos exploradores natos. Y aunque su lenguaje no está totalmente desarrollado, puede comprender el significado de la palabra ?no?, pero le costará trabajo controlar sus impulsos. Lo mejor es hablarles con un tono de voz firme pero sin gritos, ellos aprenden por nuestros gestos y actitudes o cambios de tono.

 

A los dos años, son como una licuadora sin tapa. Su manera de comunicarse es siempre por  medio de sus emociones, por ellos se les conoce como los ?terribles dos años?. Parece como si nos estuvieran midiendo o probado nuestros límites. Lo mejor es evitar las luchas de poderes, evitar los gritos y enseñarles a expresar sus sentimientos, pero sin explotar con berrinches.

 

A los tres años, ya son más independientes y saben controlar sus emociones mejor. Ahora entienden el concepto de causa y efecto es decir, aprenden sobre las consecuencias de sus actos. En esta etapa es importante que le enseñes a manejar la frustración y explicarle sobre responsabilidades y sobre todo reconocer su esfuerzo más que el resultado de algo.

 

A los cuatro años, ya tienen más habilidades sociales que les ayudan a equilibrar sus emociones. Su mente vive de la fantasía y es posible que aparezcan las pequeñas mentiras. Lo mejor es canalizar su energía con actividades que lo ayuden a entender sobre realidad y ficción. Si les hablas, entenderán, siempre con un tono de voz que ellos entiendan que no estás enojada pero que estás hablando en serio.

 

A los cinco años, entienden perfecto el término límites y debes aprender a canalizar su frustración buscando otras alternativas que ellos entiendan, sin olvidar los límites. Ellos aprenden de nosotros.