Categories
Así Crece

Cuando nuestros hijos hacen daño

Hay un largo trecho por recorrer cuando nuestros hijos realizan actos nocivos, desde la negación hasta la responsabilidad.

Hay un largo trecho por recorrer cuando nuestros hijos realizan actos nocivos, desde la negación hasta la responsabilidad.

Reconocer las posibles fases será muy útil tanto para padres de familia como para profesores.
Cuando entrevistas a niños o jóvenes que acosan podrás percibir diversos niveles o etapas de responsabilidad sobre sus actos. Esta progresión típicamente se manifiesta de la siguiente manera:
Negación; ?yo no hice nada?, ?se tropezó solo?. Muchas veces es convincente y debemos recordar que hay ocasiones en que los menores  dicen la verdad y otros han inventado historias sobre ellos. A menos que algún profesor haya visto la conducta, necesitamos investigar a través de los compañeros que hayan estado cerca.

Al mostrar respeto y agradecer las muestras de honestidad, los patrones de negación comienzan a cambiar. Muchos niños  eligen decir la verdad cuando observan que la investigación será detallada, se recurre a los testigos, que las consecuencias son conocidas y que se utilizará una escala según la gravedad de la falta, además de que se les dirá a los padres de familia si dijo la verdad o no. Para algunos niños, superar la negación es muy difícil, por lo que es muy importante felicitar al alumno con reconocimiento al cambiar su negación por decir la verdad.

Justificación externa; ?Le pegué porque él me empujó?, ?alguien me empujó y caí sobre ella?. Cuando los niños empiezan por culpar a otros por sus acciones o a echarle la culpa a situaciones que ?no pudieron evitar?. La justificación externa se llama así porque se atribuye la causa de la propia conducta a una persona o situación externa  y por lo tanto, él o ella ?no tienen la culpa?. Admiten que pegaron, insultaron o que difundieron un chisme, pero porque ?tuvieron que hacerlo?. Los adultos fomentamos esta forma de justificación cuando les preguntamos por qué lo hicieron ya que para ellos es más fácil culpar a otros de su propia conducta porque no consideran necesario cambiar.

Para ayudar a los menores a salirse de este mecanismo puedes preguntar ?¿Qué fue lo que hiciste?? y no permitas que su respuesta inicie con ?es que él o ella?? sino con ?Yo?? Este tipo de pregunta reenfoca la atención en la dirección correcta más efectivamente que preguntas vagas como ?¿Qué pasó??. Cuando preguntas ?¿Qué hiciste?? estás insistiendo de forma educada pero firme que la respuesta sea una declaración simple.

Fuente:
Vidal Schmill Herrera, director de Escuela de padres  y especialista en desarrollo humano.
Para más información visita Mejor en Familia: http://www.fundaciontelevisa.org/mejorenfamilia/