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Así Crece

Descubre su cuerpo

Juegos que le ayudarán a darse cuenta de que esa mano que se mueve… ¡es suya!

Juegos que le ayudarán a darse cuenta de que esa mano que se mueve… ¡es suya!

El bebé que mueve las manos al son de los cinco lobitos está descubriendo muchas cosas de una vez: que las manitas le pertenecen, que puede moverlas a voluntad y que con ello hace reír a mamá. Cuando nacen, los niños tienen una conciencia corporal mínima. Su mano es como cualquier otro objeto. No la reconoce como algo propio, ni siquiera la de su madre. No será hasta más adelante cuando se percate de que, ¡es suya! y puede utilizarla para lo que quiera. Primero descubre una mano, luego un pie y hacia el año y medio integra todas las partes en un todo que será decisivo para la definición de su «yo». Toda actividad será una vía de conocimiento instintivo de su cuerpo. No inventes rebuscadas opciones: las tareas cotidianas, como comer, cantarle o bañarle, se convierten en momentos de autoconocimiento.

 

Indio apache…

 

Aprovecha cualquier llanto o grito para poner y quitar tu mano de su boca, de manera que modules el sonido. Se trata de dar suaves palmaditas en sus labios. El «efecto indio apache» le sorprende y le hace olvidar el motivo del llanto, ya que se queda fascinado por el sonido. Se da cuenta de que ese ruido sale de él y volverá a gritar para que lo repitas. Puedes usar tu mano o agarrar su manita y hacerlo con ésta. Es un juego que a tu angelito le encantará, pues disfruta de lo lindo descubriendo nuevos sonidos. A partir de los cuatro meses pasa mucho tiempo experimentando con su voz: imita los sonidos que hace sin querer e intenta repetir los que más le impactan.

 

Historias de pies

 

Con el pequeño acostado boca arriba y tú enfrente, pasa las manos suavemente por sus piernas hasta detenerte en sus pies. Tómalos con cuidado y presiona con suavidad cada dedito entre tus dedos índice y pulgar. Con los pies ya calientes, y el niño consciente de ellos, invéntate una historia que se trate de unos que se mueven en busca de algo (él aún no anda) y mueve sus pies en el aire como si dieran pasos: uno, dos, uno, dos? en consonancia con la historia. Utiliza distintos ritmos e intensidad: los pies corren, paran, saltan? Ve describiéndole lo que estás haciendo y observa atenta sus reacciones.

 

Espejito, espejito…

 

A partir de los cinco meses los bebés ya sonríen a su imagen en el espejo y les gusta jugar con ella. Ambos colóquense delante de un espejo bastante grande y, mirando al frente, anima a tu retoño a mover partes de su cuerpo cada vez que las nombras. Hazlo junto a él: «¿Dónde están las manos?», pregunta, dejando un tiempo para su respuesta. Si no responde, agita tus manos: «Aquí!», y motívalo a hacer lo mismo, o, si lo prefieres, señala sus manos en su propio cuerpo.
Si el pequeño apunta hacia el espejo, le dejamos claro que «no» están ahí, sino «aquí», y se las movemos nosotros.