Categories
Así Crece

Respeta a tu peque para que se convierta en un adulto que sabe respetar

La forma en la que tratemos a los niños es la manera en la que ellos irán por la vida.

La forma en la que tratemos a los niños es la manera en la que ellos irán por la vida.

La famosa pedagoga María Montessori nos dejó la idea esencial de sembrar en los niños ideas nobles para que en el futuro ellos actúen de esa forma, ya que detrás de un niño desafiante, hay una emoción que no sabe expresar.

 

Según un estudio realizado por la doctora Joan Luby en la Universidad de Medicina de Washington, el afecto de una madre es como ese viento capaz de dar fuerza a las velas que permitirán a los niños navegar con seguridad en sus océanos personales. El estudio reveló que los niños que habían recibido un afecto sincero, un apego saludable y ese respeto materno que es capaz de intuir necesidades para dar respuesta, hizo que el cerebro de los niños madurara de un modo muy especial. A más afecto, reconocimiento e Inteligencia Emocional, el hipocampo se desarrollaba con mayor fortaleza.

 

El hipocampo es esa estructura neuronal relacionada con las emociones y la memoria que actúa como un ordenador central en todos nuestros entornos psicosociales.

Y también se descubrió que las edades claves en el desarrollo emocional de un niño están entre los 2 y los 6 años. Es aquí donde debemos estar más atentas y tener en cuenta la individualidad y particularidad de nuestro hijo o hija. Es importante jamás compararlo con otros niños, ni siquiera con otro de sus hermanos. Cada niño llega al mundo con unas necesidades y con un modo de relacionarse con el mundo.

 

Debemos entender que los niños además de ropa, alimentos y mucho más allá de cosas materiales, necesita cariño y respeto. Un niño respetado y que se siente comprendido por sus progenitores, no tiene la necesidad de romper cosas, golpear o llamar la atención para que sepan que está ahí. Cuando hay esa carencia son peques que lloran más que el resto, que duermen menos y que se convierten en niños que siempre están reclamando atención, los llamados niños ?hiperdemandantes?, que piden nuestro respeto hacia ellos.