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Embarazo

Pérdida de memoria es normal durante el embarazo

Una ginecóloga explica por qué las futuras madres parecen más despistadas.

Pérdida de memoria es normal durante el embarazo. «No me acuerdo» «Lo olvidé». Son tan solo algunas de las frases que Nuria Pérez Esturo, ginecóloga del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca, de Madrid, escucha constantemente en su consulta. «Es algo común a todas mis pacientes, todas se suelen quejar de lo mismo. Vienen con su libretita de dudas y comentan que antes podían retener la lista completa en su cabeza pero que en su estado cuando llegan al segundo punto se han olvidado del primero», relata.

Pero tiene su explicación, apunta esta doctora. La razón hay que buscarla, apunta, en la progesterona. «Son hechos científicos, probados», reafirma. «Al principio del embarazo, los niveles de producción de esta hormona suben considerablemente, continua Pérez Esturo, algo que tiene que ver con que los mamíferos durante la gestación acumulan toda su energía para que durante la gestación se vayan formando los órganos».

Y la progesterona, a nivel general, explica la ginecóloga, «enlentece en general pero también todo lo relacionado con el psiquismo. Porque es evidente que los movimientos de la embarazada son siempre más lentos, y a nivel mental estás menos ágil y menos despierta, tienes más sueño, estás más cansada… Aunque esto último tiene más que ver con la anemia y la hipotensión. Pero todo junto contribuye a que las mujeres en estado parezcan más despistadas». Esto no las exime, advierte Pérez Esturo, «de tomar buenas decisiones, porque quizás se muestren más lentas de lo que la gente pueda pensar, pero no les quita en absoluto capacidad cognitiva».

Los olvidos o despites de las embarazadas tampoco se producen de igual forma durante todo el embarazo. «Esa característica, ese adormecimiento, se da en mayor medida o es más intenso en el primer trimestre y segundo trimestre de embarazo, y todavía más durante el primero que durante el segundo», matiza esta experta. «Esto se debe a que el cuerpo necesita una adaptación a la producción de progesterona».

Hacia el final del embarazo, señala, «el efecto de la progesterona se compensa con el de la oxitocina, que es la hormona que estimula y favorece el parto y la lactancia. En esa última fase se junta que te sientes con kilos de más, que tienes ciática, te mueves peor, duermes peor, se acumula el cansancio… pero estás más en alerta porque se acerca el ansiado momento en el que por fin vas a conocer a tu bebé», reconoce.

Su recomendación es que la mujer en estado se lo tome con calma: «que aproveche, porque no tiene por qué ser un inconveniente, y que se acostumbre al orden, a descansar, y a dormir lo que pueda. Es algo fisiológico, y como tal, pasará. No es permanente», concluye.