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Por qué no le gusta la carriola

Al principio será difícil acostumbrarse a ésta, pero luego le encantará ver todo lo que pasa a su alrededor sentado en la carriola.

Al principio será difícil acostumbrarse a ésta, pero luego le encantará ver todo lo que pasa a su alrededor sentado en la carriola.

CAUSA. A un niño, como a un adulto, no le gusta dejar lo que está haciendo si se lo está pasando bien. Y su forma de expresarlo es llorando. Por eso, le incomoda que mientras está jugando tranquilamente en casa o en el parque, su madre lo levante, lo siente en la carriola y lo ate. No se lo esperaba y se enfada. Es lógico si piensas que el pequeño no es capaz de anticiparse a los hechos.

SOLUCIÓN. Tiene que acostumbrarse a que mamá sabe lo que necesita, así que hay que sentarlo en la sillita de paseo, aunque sea en contra de su voluntad. Pero siempre sin enfadarte ni violentarte. Hay que hablar con él: «Anda, vamos a la calle a ver a tus amiguitos», y ponle algún juguete en la carriola para que sentarse en ella sea algo divertido.