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Ser Bebé

7 tips para cuidar la higiene de los artículos del bebé

En este artículo te damos algunos tips para prevenir infecciones provocadas por una mala higiene en los biberones, chupones, habitación, etc. de tu tesoro.

En este artículo te damos algunos tips para prevenir infecciones provocadas por una mala higiene en los biberones, chupones, habitación, etc. de tu tesoro.

Es importante proteger a tu tesoro de los contagios, pero al mismo tiempo, hay que permitir que se fortalezca su sistema inmunológico,(que, paradójicamente se fortalecen al entrar en contacto con los gérmenes). Para prevenir las infecciones es suficiente con mantener una higiene razonable de la casa y los utensilios del chiquitín.

 

Habitación: diariamente limpia el suelo con agua y jabón. Es básico mantener la estancia libre de polvo, ya que obstruye la nariz y favorece las alergias. Es conveniente guardar los juguetes en cajas y evitar las alfombras.

 

Chupones y mordedoras: es suficiente con lavarlos bajo un chorro de agua caliente antes de dárselos. No tiene mucho caso esterilizarlos si los juguetes del bebé se encuentran en el suelo la mayor parte del tiempo.

 

Ropa: se recomienda lavar sus prendas con un detergente especial para bebé. Evita usar suavizan de tela hasta que cumpla un año, ya que las sustancias químicas pueden irritar su piel. 

 

Humidificador: es el más olvidado y sin embargo, es uno de los principales focos de infección, ya que si no se limpia adecuadamente acumula bacterias y hongos en el filtro. Hay que limpiarlo exhaustivamente y muy a menudo.

 

Biberones: solo hay que esterilizarlo antes del primer uso y si el bebé es muy pequeñito. Después es suficiente con lavarlo con agua caliente y un jabón no agresivo. Es importante enjuagarlos bien para eliminar cualquier resto de jabón.

 

Esponja de baño: conviene cambiarla con frecuencia porque es un medio idóneo para el crecimiento de microorganismos.

 

Abre las ventanas: en invierno, cuando los niños están más tiempo encerrados en casa, son más propensos a padecer alergias al polvo, a los animales domésticos, al humo del tabaco y a sufrir ataques de asma. Para aliviar el riesgo, ventila todas las habitaciones a diario, aunque haga frío. Son suficientes 10-15 minutos dos o tres veces al día.