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Ser Bebé

Desarrollo de la destreza manual del bebé

A partir del primer año, el bebé ha alcanzado la suficiente destreza manual para agarrar casi cualquier cosa. Es el último hito de un largo entrenamiento.

A partir del primer año, el bebé ha alcanzado la suficiente destreza manual para agarrar casi cualquier cosa. Es el último hito de un largo entrenamiento.

Tocar, agarrar, apretar, eso hacen las manos. Puede parecer la cosa más sencilla del mundo, pero no lo es. Ni mucho menos. Un recién nacido no podrá hacerlo. Para conseguirlo el pequeño necesitará tomar conciencia de ellas, alcanzar la necesaria coordinación manos-vista y adquirir suficiente destreza manual. Pero el bebé es un entrenador incansable que no desaprovecha un solo segundo, y cada día asombra a sus padres con una nueva habilidad de sus adorables manitas mullidas y regordetas.

 

Entre el 1 y 2 mes: el bebé mantiene los puños cerrados casi todo el tiempo. Si papá lo roza con un dedo en la palma de la mano, él lo aprieta con fuerza, es un reflejo innato que cuando el cuerpo de los humanos estaba recubierto de vello servía al bebé para agarrarse al cuerpo de su madre.

 

A partir del 2 mes: el pequeño quiere tocar todo lo que le acercamos, sea la sonaja, el chupón o la muda de ropa. También se mete los dedos en la boca, junta las manos y las mira.

 

Hacia el 3 y 4 mes: ha desarrollado lo suficiente la visión y coordinación manos-ojo para alcanzar lo que desea, aunque todavía utiliza la mano abierta. Un mundo de sensaciones se le abre como una caja mágica: a través de las terminaciones nerviosas de sus manos, obtendrá información sobre los objetos que habitan en su mundo: el gimnasio sobre el que está recostado es suave, la sonaja lisa, sus manos calientes.

 

Foto: Pinterest

 

Hacia el 5 y 6 mes: el bebé aprende a pasar cosas de una mano a otra y diferencia las manos de los brazos y las manos de los dedos.

 

Entre el 9 y 10 mes: realiza un descubrimiento muy sorprendente: si suelta lo que sostiene en la mano, se cae. Y lo comprueba una y otra vez. Mamá y papá ahora se pasan la vida recogiendo cosas del suelo y dándoselas de nuevo; una y otra vez.

 

Hacia el 10 mes: puede agarrar objetos tan pequeños como un hilo o un grano de arroz, haciendo pinza con los dedos índice y pulgar. Ya nada se le resiste. Cada día que pasa será más hábil con sus pequeñas manos.