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Ser Bebé

Destete con mucho amor

El pecho es un gran estímulo para el desarrollo del bebé. ¿Cómo dejarlo sin perder estos beneficios?

El pecho es un gran estímulo para el desarrollo del bebé. ¿Cómo dejarlo sin perder estos beneficios?

Antes de los 4 meses

Cuando el bebé cumple 3 meses, suele producirse un proceso que se conoce como «crisis de lactancia». Los pechos dejan de gotear, amanecen hinchados y duros si no se ha alimentado al pequeño de noche (a esta edad, muchos ya duermen seis horas seguidas).

El niño, que antes tardaba 20 minutos en comer, ahora apenas está cinco minutos. Así que la madre, en vez de pensar que su pecho se está adaptando y que el nene ha crecido y saca la leche en menos tiempo, ella cree que se ha quedado sin leche.

Todo esto ocurre justo cuando la atribulada mamá está pensando que en unas semanas tiene que reincorporarse al trabajo. La consecuencia es que muchas mujeres abandonan la lactancia porque creen que es incompatible con la vida laboral, pero no es así. En cualquier caso, eres tú la que decide según tus necesidades. Si optas por el destete, lo mejor es hacerlo poco a poco, así resultará más fácil para los dos. Por suerte, a un niño de pocos meses es más fácil destetarlo porque no puede resistirse, sólo el llanto (y puede calmarse de muchas formas).

A los 6 meses

Cuando el bebé cumple el medio año de vida puedes empezar a ofrecerle otros alimentos además de la leche. Llegado ese momento, algunas mamás, que han tenido problemas para compaginar el pecho con la vida laboral, deciden destetar. También en esta etapa es conveniente hacerlo de forma gradual, sustituyendo unas tomas por alimentos y otras por leche de fórmula, preferiblemente en vaso, hasta que se abandone totalmente el pecho.

A partir del año

Los niños se suelen destetarse solos entre los dos y los cuatro años. Durante este periodo, la mayoría de las veces comen solo un poco, por una cuestión de apego más que nada.

Eso sí, cuanto mayor es el nene, más se va a resistir a dejar el pecho de mamá si no es por tu iniciativa. A partir del año, si quiere comer va a levantar la camiseta de mamá y lo va a pedir. Y es la madre la que tiene que decidir si se la da o no y cómo contarle su decisión. El bebé necesita saber qué va a pasar para sentirse seguro. Puedes explicarle, con palabras que entienda, que ya no hay más leche en el pecho de mamá, que necesita otra comida que también es muy rica y así se crecerá más. Habrá que negociar con él y compensarlo ofreciéndole en su lugar otras cosas que le gustan. Una estrategia que suele utilizarse con los niños mayores es ?no negar, no ofrecer?. Si le das el pecho en cuanto lo pide, provoca que lo busque con más entusiasmo. Identifica los momentos en los que lo pide sin hambre y trata de evitarlos, haciendo alguna otra actividad que no le haga pensar en el pecho. No ofrecer significa tranquilizarlo o ayudarlo a dormir y utilizar otros mimos en su lugar. Una vez que el pecho deja de ser su objeto de consuelo y solo es un alimento, es más fácil retirarlo. Y en cualquier caso, sea cual sea la edad del niño, en todo lo relativo a la crianza de tu hijo es importante dejarte guiar por el corazón. Eres su mamá.