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Ser Bebé

El llanto

Es normal que cuando tu hijo llora de manera inconsolable te angusties e incluso desesperes. Aquí te decimos qué hacer para consolarlo.

Es normal que cuando tu hijo llora de manera inconsolable te angusties e incluso desesperes. Aquí te decimos qué hacer para consolarlo.

Un bebé llora por un sinfín de razones: hambre, frío o calor, enfermedad, fatiga, soledad, etc. Es su manera de de decirte que tiene un problema y que necesita ayuda. Poco a poco diferenciarás los tonos de su llanto. Para facilitarte esta labor te damos los siguientes tips:

 

1. Hambre

 

Es un grito enérgico exigente, seguido por una pausa y otro llanto. Paulatinamente se hace más fuerte y rítmico. El niño se golpea la mejilla y la oreja, como buscando algo, y puede morderse el puño o chuparte los dedos.

 

Solución: ponlo al pecho o dale el biberón. Si realmente tenía apetito, se callará de inmediato.

 

2. Dolor

 

Comienza súbitamente y aumenta de tono. El primer gemido es intenso, prolongado, fuerte y agudo, seguido de una larga pausa en la que aguanta la respiración y da jadeos cortos. Luego comienza a gritar de nuevo con la boca muy abierta y la lengua arqueada.

 

Solución: por lo general el dolor se debe a gases debido a la inmadurez del aparato digestivo. Incorpora a tu bebé o dale un suave masaje en su pancita, así lo aliviarás.

 

3. Molestia

 

Llanto bajo y quejumbroso, más largo que el de dolor. La respiración se suspende y, a veces, su cara se pone de color rojo. Presenta un gesto enfurruñado y tiene las manos apretadas. Tras la rabieta, siguen los sollozos.

 

Solución: averigua por qué esta incómodo. Tal vez le apriete la ropa o tenga sucio el pañal. También es posible que sólo busque tu atención y tus apapachos.

 

4. Sueño

 

Lloriqueos que empiezan despacio y aumentan si intentas distraerlo. Puede golpearse las orejas o alternar el llanto con el chupete o de los dedos. Puede frotarse los ojos y dirigir la vista hacia ti, buscando que le hables.

 

Solución: mécelo en la cuna o en el portabebé. El balanceo lo tranquilizará.

 

5. Soledad

 

Quejidos de protesta que cesan en cuanto lo tomas en brazos. Tu pequeño chilla porque necesita compañía. Si no te oye ni acudes, terminará por hacer un gran escándalo y se mostrará más y más desconsolado.

 

Solución: las lágrimas desaparecen en cuanto te acercas a él, porque te siente y te escucha.