Padres e hijos

Cómo manejar los berrinches en público

Los berrinches en público pueden ser bastante embarazosos, por ello te dejamos esta guía para poder manejarlos sin regaños.

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Cuando tienes un hijo pequeño, los berrinches forman parte de tu vida y ante tal situación, lo mejor es evitar en lo posible aquellas situaciones que provoquen una rabieta. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero estos consejos pueden ayudarte para calmar una rabieta infantil.

La experta en crianza durante la primera infancia (0-6 años), Michelle Aziz, habla sobre los berrinches en el podcast "Mamás en pausa", y dice que es normal que los niños hagan berrinches y que todos los hacen, la diferencia tal vez esté en la manera en que los manifiestan y en cómo gestionarlos. 

Los berrinches en público pueden ser bastante embarazosos, por ello te dejamos esta guía para poder manejarlos sin regaños.

"No todos los berrinches son iguales y eso depende mucho del temperamento de los niños. Hay niños que sus berrinches son un poco más tranquilos, más introvertidos, igual y se aíslan en una esquinita, y hay otros que se avientan, patalean, gritan, pegan, lloran, y sí son mucho más llamativos".

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¿Qué es un berrinche?

Aziz explica que son crisis, desbordes emocionales en donde los niños quieren hacer las cosas y se dan cuenta de que papá o mamá le pone un límite. Se da en la etapa llamada "los terribles dos" y tiene una explicación de que sea en este momento.

Los niños en un principio nacen y sienten que son la misma persona que sus padres y conforme pasa el tiempo y crecen empiezan a percibir su independencia. Al principio "como que viven en un mundo mágico en donde si siento un malestar, de repente mágicamente ya me siento bien, y siento otro malestar y siento un bienestar. Poco a poco el niño cuando empieza a crecer y se empieza a dar cuenta de que es una persona separada de su mamá. Al año y medio, dos años, es cuando empiezan a desplazarse solitos, empiezan a caminar y tienen más independencia". 

Por una cuestión de desarrollo, el cerebro que está más desarrollado en esta etapa es el cerebro emocional, donde viven los impulsos, "lo que les gana. Y el cerebro racional, el cerebro más adulto, es con el que pensamos, con el que planeamos, donde viven empatía, con el que consideramos las emociones de los demás, consideramos las consecuencias, etc. Esa parte del cerebro apenas está en vías de desarrollo". Y se termina de formar a los 25 años, por eso en estos casos es bueno que sepas cómo funciona el cerebro de tu hijo y a partir de allí saber qué capacidades de entendimiento tiene y de gestión de las situaciones y cuáles no. 

Es necesario que en el momento del berrinche entendamos que el adulto es uno y que nosotros somos los que debemos utilizar herramientas para poder calmar ese momento y gestionarlo. La especialista propone algunas técnicas.

Empatizar

Comenzar con la frase 'Ya sé que no te gusta' es un gran acierto. Aziz pone el ejemplo de un niño que no quiere cepillarse los dientes antes de irse a dormir y que todos los días hace berrinche por lo mismo. Explica que involucrar el juego en situaciones como esta puede ayudar. "Qué tal si agarramos la pasta de tal personaje" y probablemente es la misma pasta, probablemente es el mismo cepillo, o sugerirle que traiga un peluche para que ese día se cepille los dientes con el niño. "Es más probable que coopere si se siente conectado contigo y si aparte incluyes un twist como de juego".

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Cuando no funciona hablar

"Lo que recomiendo es que, antes de llegar al punto en donde tú pierdas el control -que es muy probable- es saber que nosotros somos los más expertos en nuestros hijos. Sabes qué es lo detona o si son las siete y media de la noche o si es un problema lavarse los dientes o ponerse la pijama, etc. Si tú llegas preparada a esta situación, va a fluir muchísimo más. Va a ser muchísimo más fácil porque tú vas a estar preparada. Ten un momento de conexión con él. Siéntate con él, apapáchalo, abrázalo, platícale de tu día, cuéntale lo que va a soñar hoy, que se imaginen lo que van a hacer mañana. Todo esto le ayuda mucho a sentirse conectado".

Cuando un niño siente conexión con sus padres puede "bajar la guardia". Sentirse escuchados y mimados hará que puedan escuchar y bajar la emoción que hasta ese momento sentían.

Frente a la gente

La especialista dice que lo "fácil" -ella misma pone comillas- es darle una nalgada, mandarlo a su cuarto ignorarlo "pero a qué costo", reflexiona. Bajo este escenario el niño:

  • Se siente lastimado.
  • Le duele.
  • Le das "en la torre" al vínculo que están creando entre ustedes dos.
  • Le das miedo.
  • Su motivación viene de afuera y no de adentro
  • Crece con inseguridades.
  • Crece con baja autoestima.
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Todo esto pasa cuando se escoge el camino "fácil". En muchos aspectos se acaba perjudicando más que ayudando. "Mi recomendación sería: primero estar como muy consciente y tener mucha claridad de que es el estilo de crianza que tú quieres seguir y una vez que tengas eso tan claro, va a ser mucho más fácil tener herramientas o tener un poco de munición para como luchar, para aguantar", esto lo dice refiriéndose a los comentarios externos que muchas veces pueden confundir esta crianza respetuosa con ser un padre o madre que malcría. 

Diferencia entre crianza permisiva y crianza positiva

Existe una delgada línea entre la crianza respetuosa de niños y niñas, consciente, positiva, todo lo que escuchamos hoy en día, con la crianza permisiva. La crianza permisiva es donde los niños crecen sin límites, en donde a los papás les da miedo poner límites, "en donde los límites que ponen los papás acaban cediendo por miedo al berrinche, por miedo a que me reten, por miedo a que no me quieran. En esta crianza permisiva los niños y los papás están en el mismo nivel o incluso los niños arriba del papá. Les damos a elegir, los ponemos a los niños un papel que no les corresponde los niños no pueden tomar decisiones". 

Será necesario poner límites y saber cuando debes decirle NO a tu hijo de manera consciente y decidida entre los adultos que crian. "Que empieces a observar qué tan asertivamente pones los límites. Yo ya sé que cada vez que le digo que NO a algo, va a venir un berrinche. ¡No porque no sé por qué a las mamás le sigue sorprendiendo que los límites causan berrinches el 99% de las veces!, porque el niño quiere hacer algo placentero y el límite significa: me frenan, me enojan, me frustran entonces obvio no quiero y me defiendo haciendo un berrinche", explica. Por lo que dice que enfrentar este hecho como una realidad es parte de saber cómo actuar y estar preparados para el momento. 

Ten en cuenta que la frecuencia de los berrinches disminuirá según tu hijo vaya creciendo.

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