El babeo en los bebés es un fenómeno común que, aunque pueda parecer excesivo, es una parte completamente normal de su desarrollo. Durante los primeros meses de vida, su cuerpo experimenta cambios rápidos que implican la preparación para nuevas etapas, como la alimentación sólida y la exploración oral. Es común que los padres se preocupen por el exceso de babeo en el bebé y se pregunten por qué parece salivar sin control. Este proceso, aunque pueda resultar sorprendente, es una señal de que su cuerpo está trabajando de forma adecuada. Más allá de las razones físicas, el babeo también es una herramienta de protección: la saliva ayuda a combatir bacterias y a mantener la boca hidratada. Comprender las causas detrás de este comportamiento puede ayudar a los padres a abordar cualquier inquietud con tranquilidad y a cuidar mejor de sus pequeños.
Algunas de las posibles causas
Antes de los dos años es normal que los bebés babeen mucho por varias circunstancias. Al principio porque empiezan a trabajar las glándulas salivales y lagrimales también, que es alrededor de los tres meses, esto lo explica el médico pediatra Gustavo Rojo Rodríguez. "Se juntan varias situaciones y todo esto pasa antes de los dos años".

El segundo motivo puede ser también porque los bebés todavía no tienen tanta sensibilidad en la boca y no tienen la capacidad de deglutir de manera voluntaria, todavía no tienen la voluntad de pasarse la saliva y se le va hacia adelante.
El pediatra explica que "también los dientes funcionan como un 'dique', los bebés tienen la boca cerrada, de alguna manera, y la saliva se queda ahí, Y como ellos no los tienen aún, se les viene la baba".

El proceso de dentición
Se le llama así a este proceso cuando aparecen los primeros dientes del bebé, hay aumento de la salivación y esto es normal, porque la saliva funciona como anestésico en la zona, entonces les ayuda mucho a quitar la sensibilidad, la comezón, por eso siempre agarran cosas, las muerden.
"Y es importante aclarar que la salida de los dientes no da fiebre ni diarrea porque también es muy frecuente que se diga eso y no", explica Rojo Rodríguez.
El babeo antes de los dos años puede ser por muchas circunstancias, el trabajo de las glándulas, la sensibilidad, la falta de dientes, el brote de los dientes.

"Pero también hay situaciones que puede hacer que se enfermen y, por ejemplo, si tienen virus en la garganta, si tienen aftas en la garganta, en estos casos no quieren deglutir los pacientes porque les duele, sobre todo cuando ya están más grandecitos que tienen un año o un año y medio, y se empiezan a enfermar más y a padecer de enfermedades infecciosas más frecuentes en los niños. Tal vez ya no lo hacían, ya no babeaban tanto, y empiezan a babear mucho, ahí es probable que haya algún problema. Que estén enfermos", comenta.
También las infecciones virales hacen que produzcan más moco y más saliva y más lágrimas. Teniendo todo esto en cuenta, lo mejor también es que se considere el contexto del paciente: "En pediatría es muy raro que un síntoma venga solo, es muy raro que tengas infección en la garganta y que solo tengas sialorrea- excesiva producción de saliva- deberías tener eso y fiebre, o dejas de comer, o estás salivando mucho, o no quiere tragar o tiene fiebre y está muy irritable, entonces sí está enfermo".
El especialista aclara que si, en cambio, está nada más está salivando, pero está comiendo, jugando y está normal en el resto de las áreas, entonces es probable que sea una cuestión fisiológica.
"Lo que los padres deberían hacer en este caso es siempre checar que no tengan síntomas adicionales lo babeo", recomienda el pediatra.