Categories
Ser Bebé

¡Qué divertido!

Los juegos son la mejor forma que el bebé tiene para aprender acerca del mundo que le rodea. La idea es pasar un buen rato en familia y estimular todos los sentidos del peque.

Los juegos son la mejor forma que el bebé tiene para aprender acerca del mundo que le rodea. La idea es pasar un buen rato en familia y estimular todos los sentidos del peque.

1. La persecución

 

Ponte a gatas y juega a perseguirlo. Dile: «¡Me voy a comer uno de tus pies!» y dale un poco de ventaja.

 

Si aún no entiende el juego, haz como si lo entendiera. Le alcanzas, le dices: «¡Te alcancé!» y te llevas uno de sus pies a la boca, después la pierna, la barriguita, el bracito… Acto seguido, pídele que te atrape él a ti. A medida que se vaya acercando al año, es posible que sea más rápido que tú gateando, pero si no lo es, permítele que finalmente te alcance… ¡y se coma uno de tus pies!

 

Con este juego tan divertido desarrolla la coordinación entre piernas y brazos, y mejora su habilidad de gatear. No hay mejor objetivo para aprender a moverse velozmente que tener que alcanzar a papá o mamá.

 

2. Carantoñas

 

Acércate a tu bebé de cuatro o cinco meses y ponle «caras» mientras te observa atentamente. Procura poner cara de sorpresa o de duda frunciendo el ceño, puedes sacar la lengua… Probablemente el bebé pasará de observarte con atención a intentar imitar alguna de tus caras. Quizá te saque la lengua o ponga su boquita en forma de «o».

 

Él cerrará los ojos. Después te alejas y le haces cosquillitas en su barriga, trompetillas, le sonríes… Se trata de que se rían juntos. Al rato te vuelves a acercar a su carita y le soplas de nuevo. Después de unas cuantas veces, cuando el bebé vea que acercas tu cara, cerrará los ojos antes incluso de que le soples. Sabe lo que va a ocurrir. Pero?¡qué listo es tu tesoro!

 

3. Garabatos

 

Garabatear es otra actividad que, una vez descubierta, puede darle mucha diversión en cualquier momento. Sólo requieres de un papel grande y crayones gruesos de colores vibrantes. Recuerda que tu bebé no puede apretar mucho, pero necesita ver resultados.

 

Cuando tenga alrededor de nueve meses siéntate junto a él en el suelo y extiende un trozo de papel grande frente a ustedes. Ofrécele los crayones y observa lo que hace. Es posible que accidentalmente descubra que pintan. Si no ocurre, muéstraselo tú. Permite que los tome como quiera y haga lo que quiera, siempre que sea en el papel.

 

Celebra cualquier garabato. Al principio serán rayas y palotes, pero poco a poco irá perfeccionando la técnica y realizará curvas, incluso figuras cerradas. Dale tiempo para que desarrolle su destreza e imaginación, no lo apresures en este proceso.

 

Nombra los colores cuando los elija, y si pintas junto a él, observa si prefiere que lo hagas en otra parte de la hoja o si quiere que pintes dentro de su propio dibujo. Lo normal es que prefiera que respetes su espacio. Puede ocurrir que si le ayudas a terminar su dibujo, pierda el interés por seguir.