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Adiós a los berrinches

Los berrinches son más comunes a los dos años, pero hay métodos que te ayudan a controlarlos sin dañar su autoestima. ¡Toma nota!

Los berrinches son más comunes a los dos años, pero hay métodos que te ayudan a controlarlos sin dañar su autoestima. ¡Toma nota!

En el súper, en el parque o en el avión; parece que los niños tuvieran un olfato especial a la hora de elegir el momento más inoportuno para hacer berrinches. Y si es con público, mejor. Los niños nos ponen a prueba y es fácil desesperarse, pero hay que tener en cuenta que no lo hacen con esa intención. Simplemente, todavía no saben cómo expresarse. A continuación te damos cuatro tipa para que sepas qué hacer ante este escenario.

 

1. Prevenir: anticiparse es la garantiza del éxito. Los padres saben perfectamente cuáles son las situaciones que pueden desencadenar un berrinche. ¿Por qué tentar a la suerte? Si pasar por su tienda favorita de juguetes es un riesgo, ¡evítalo! y cambia de ruta. También hay que tener en cuenta que cuando los niños están cansados y hambrientos están más irritables y son más propensos a las rabietas.

 

2. Despistar: a María se le ponen las orejas rojas, Jesús aprieta fuerte los puños, Sandra lloriquea y se mueve inquieta en su silla. Estos son los signos de alarma que avisan de que el pequeño está a punto de perder el control. En esta situación trata de desviar la atención del niño. Por ejemplo, puedes invitarlo a cantar su canción favorita o contar los coches que pasan por la calle.

 

3. Ignorar: al igual que pasa con los adultos, con un niño en pleno ataque de ira no se puede razonar. Lo mejor que podemos hacer es ignorar su comportamiento, no prestarle ninguna atención. ¿Y eso por qué? Porque el berrinche es un comportamiento negativo y nuestra atención un premio, por lo tanto no tiene sentido premiarle con atención, aunque sea para regañarlo, si lo que queremos es que deje de comportarse así.

 

En casa es muy fácil. Basta con cambiar de habitación y seguir con nuestras actividades. Seguramente no tendrás que molestarte en vigilarlo, ya que es muy probable que te siga por toda la casa.

 

En la calle, es otra cosa. Si están en una zona sin peligro basta con alejarte unos metros, no mirarlo o hacer como que hablamos por teléfono. Si se puede hacer daño o intenta golpearnos a nosotros puedes sujetarlo con firmeza y llevarlo al auto hasta que se calme. ¡Nunca le grites delante de la gente!

 

4. Olvídalo: una vez que haya pasado la crisis, debes olvidarlo. Aunque aún estés irritado por el mal momento que acabas de pasar, da por terminado el problema sin hacer comentarios sobre lo ocurrido.

 

Ya hemos hablado de qué hacer para reducir su mal comportamiento, pero los papás muchas veces olvidamos premiarles cuando lo hacen bien, con lo cual, los niños sacan la conclusión de que solo les prestan atención cuando se portan mal. En el día hay muchas oportunidades para decirles lo bien que hacen las cosas, ¡no dudes en hacerlo! Del mismo modo, dedícale todos los díass un rato de atención exclusiva compartiendo un juego en el cual sea el protagonista, es la mejor inversión anti-berrinches que podemos hacer.