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¿Cómo enseñarle buenos modales a tu hijo en la mesa?

Cuando come con los dedos no es más que un reflejo de su desarrollo y no de malos modales

Cuando come con los dedos no es más que un reflejo de su desarrollo y no de malos modales

Desde muy pequeños, los niños imitan las conductas de los mayores, esta es la base de su desarrollo. Ellos quieren ser como los grandes, y se sienten muy bien cuando van cumpliendo metas, como tomar la cuchara, beber agua de un vaso, o sentarse a la mesa con los demás miembros de la familia. 

 

A veces, los problemas se presentan cuando intentas imponer una conducta para la que el niño no está lo suficiente maduro. Por ejemplo, un pequeño de un año de edad no tiene la coordinación suficiente para utilizar una cuchara. Si le exiges que lo haga, solamente lo enfrentarás a la frustración; la relación con él podría volverse difícil y cuando el niño ya tenga la edad suficiente para aprender, su actitud hacia esta actividad puede ser negativa porque la conducta, por así decirlo, ya le fue marcada.

 

Cada niño se desarrolla a un ritmo muy diferente, resulta importante conocer las edades en las que puedes esperar ciertas conductas:

 

– Durante los primeros seis meses, el bebé toma leche materna o fórmula, su alimentación depende completamente de la madre.

 

– Alrededor de los 10 meses, algunos empiezan a beber de una taza o de un vaso entrenador; para entonces ya han probado los cereales y purés, pero todavía dependen de la madre para su alimentación.

 

– Cuando los niños cumplen un año empiezan a masticar alimentos suaves; la mayoría de ellos ya saben beber de una taza. A esta edad, muchos desean empezar a comer solos, por lo que puedes darles trozos pequeños que puedan tomar con los dedos.

 

– Es de enorme importancia evitar los alimentos con los que se pueden atragantar.

 

– Para los dos o tres años, ya deben estar completamente integrados a la dieta familiar.

 

Para nadie resulta placentero pasar toda la hora de la comida corrigiendo a los niños: ni para los niños ni para ti. Elige una sola cosa que quieras enseñar, por ejemplo, no hablar con la boca llena; ayuda con el ejemplo y, si es posible, involucra a toda la familia en el proceso. Explícale a tu hijo por qué no debe hacerlo, y sobre todo, ten mucha paciencia.