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¿Es normal tener depresión posparto?

La tristeza durante el posparto es algo muy común; muchos especialistas atribuyen esta depresión ligera a los cambios hormonales. Sin embargo, esta teoría no se ha confirmado del todo. Por ello es importante revisar todas las posibles situaciones que pueden llevarte a esta condición para prevenirlas.

¿Hasta qué punto es normal la depresión posparto?

La depresión posparto leve se define como un trastorno transitorio que aparece entre dos y cuatro días después del parto y desaparece sin dejar secuelas, de forma espontánea, en un lapso de dos semanas. Los síntomas predominantes son: ansiedad, insomnio, fatiga, irritabilidad, dolor de cabeza, cambios del apetito y sentimiento de minusvalía; sin embargo, éstos no impiden el desarrollo de la actividad maternal.

Este malestar anímico es un proceso mental y fisiológico de adaptación a la nueva situación. Por desgracia, esta idea de atravesar las dificultades normales de adaptación a un cambio tan grande como es la llegada de un hijo no está muy difundida. Por el contrario, muchas mujeres sienten culpa o vergüenza por estar tristes o desanimadas cuando se supone que la vida les sonríe, y ocultan lo que les pasa en realidad. Otras madres hablan de sus sentimientos pero no parecen ser comprendidas.

Pero basta un simple repaso a las circunstancias del posparto para ver que hasta es lógico que te sientas ansiosa o fatigada:

Los cambios corporales son inmensos. Se reducen bruscamente los niveles hormonales; el útero pasa de pesar 1 kilo después del alumbramiento a medio kilo en 15 días, y sigue bajando hasta alcanzar 70 o 100 gramos; el sitio placentario tarda entre cuatro y seis semanas en cicatrizar; se regenera el tejido que cubre internamente el útero, y el tracto urinario tarda entre dos y tres semanas en normalizarse.

Se altera el ritmo del sueño, que ya no es regular y mantenido. Ahora depende de las necesidades del bebé. El estilo de vida da un giro de 180 grados. Entre la lactancia, los pañales, los cólicos y los apapachos no tienes tiempo ni para bañarte. Empieza una nueva relación con el bebé que, tras nueve meses de pertenecerte en exclusiva, se ha integrado al mundo. Ahora hay que compartirlo, afortunadamente, y no sólo responder sino también adivinar sus necesidades. Es un amor lleno de responsabilidad.

También están las circunstancias singulares de cada mamá, como un parto difícil, falta de confianza en ella misma para cuidar a su niño, poco apoyo de la pareja…

La tristeza de la maternidad se justifica plenamente en un periodo tan agitado como es el posparto. Pero si los síntomas persisten más de dos semanas o se agravan hasta impedirte atender a tu bebé, consulta con un profesional. Se podría dar el caso de que el parto haya actuado como desencadenante de una depresión.

FOTO GETTY IMAGES

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