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Tips para reducir el riesgo de preeclampsia

Para mantener tu salud, así como la del bebé que esperas, es importante cuidar lo que comes. Sólo así disminuirás el riesgo de padecer enfermedades, las cuales aparecen con frecuencia durante la gestación, como la preeclampsia.

¿Qué es?

Es una condición que va más allá de padecer una presión arterial alta o hipertensión; también se produce una pérdida de proteínas en la orina. De hecho, si solo hay hipertensión no suele hablarse de preeclampsia.

Por lo general sucede después de la semana 20 de gestación, es decir, a finales del segundo o tercer trimestre.

Hay una mayor predisposición de padecerla en las mujeres que tienen más de 35 o menos de 18 años o quienes han generado embarazos múltiples (gemelos o más). O si tienen obesidad al momento de quedar embarazadas, antecedentes de diabetes, hipertensión arterial o enfermedad renal.

Prevención

Una de las mejores formas de prevenir la preeclampsia es mediante una dieta equilibrada y saludable que incluya alimentos naturales (frutas y verduras frescas, cortes magros de preferencia de pollo, pescado o pavo, productos lácteos descremados) y con alto contenido de fibra (cereales como la avena, trigo, cebada, centeno, semillas oleaginosas y leguminosas.

Evita los alimentos con elevadas cantidades de sal o que contengan conservadores hechos con sodio (comida enlatada o con aditivos como glutamato monosódico), en sí, trata de evitar el consumo de comida chatarra e industrializada, embutidos, quesos añejos y grasosos, azúcares y harinas refinadas.

Tips para reducir tu consumo de sal

Consumir sal en exceso contribuye a que el organismo retenga más líquidos, lo cual produce una mayor compresión en las arterias y provoca el aumento de la presión arterial.

  1. A la hora de cocinar utiliza hierbas o especias, para sazonar tus alimentos, como: hojas de romero, albahaca, salvia, laurel, pimienta, ajo, cebolla.
  2. Evita consumir carnes ahumadas o embutidos como jamón, tocino, salchichas y pescados en conservas como atún o sardinas. Así como carnes secas como la machaca.
  3. Prefiere los quesos frescos como panela, requesón o cottage; evita los duros, grasosos y añejos, tales como manchego, parmesano y Chihuahua.
  4. No abuses de productos salados, entre ellos, aceitunas, frutos secos y preparaciones que vengan en conservas o encurtidos.
  5. No coloques el salero en la mesa para evitar la tentación de añadir sal a tus platillos.
  6. Restringe el consumo de enlatados o industrializados porque los conservadores que contienen estos productos están hechos a base de sodio y, además, poseen una gran cantidad de grasas saturadas, lo cual puede elevar los niveles de presión arterial. Se recomienda ingerirlos sólo una vez a la semana, pero si tienes sobrepeso u obesidad evítalos por completo.
  7. Elimina el líquido de los vegetales enlatados y enjuágalos con bastante agua antes de consumirlos.
  8. Recuerda que la cátsup, la mostaza y otras salsas comerciales que compras en el súper ya contienen sal en su composición.
  9. Lee las etiquetas de los productos que adquieras, rechaza aquellos que no muestren con claridad las cantidades de ingredientes ni nutrimentos que contienen.
  10. Evita preparaciones como empanizados, capeados o fritos en grasa.
  11. Prefiere consumir alimentos naturales libres de conservadores o aditivos.

FOTO GETTY IMAGES

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